La batalla de Montgisard: la heroica carga de los caballeros y la desesperanza del Rey Balduino IV


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En el año 1095 el Papa Urbano II hizo un llamado a todos los fieles cristianos de Europa: lanzar una ofensiva contra los infieles musulmanes y retomar los lugares sagrados que, a sus ojos, les habían sido arrebatados.

La Primera Cruzada, de lejos la más legítima y exitosa, llevó a la desintegración del llamado “Sultanato del Rüm” y a la derrota del Califato Fatimí en Jerusalén, y a la Fundación del Reino de Jerusalén, que devolvería a la Cristiandad al camino correcto y le permitiría honrar a Cristo como era debido.

El asunto no fue tan simple. Godofredo de Bouillón, Duque de Lorena, sería coronado Advocatus Sancti Sepulchri (defensor del Santo Sepulcro, pues se negó a aceptar el título de Rey), y tras su muerte sucedido por Balduino I (él sí, Rey de Jerusalén). Menos de 100 años después, el sucesor Balduino IV, siendo apenas un niño, se encontraba presenciando la ruina inminente del Reino.

Balduino IV

A los tiempos de esperanza y gloria habían sucedido tiempos de dolor y angustia. El Reino de Jerusalén se encontraba bajo constante asedio, en particular por el gran Sultán musulmán Saladino, quien entendía bien las maneras de hacer la guerra en estos desiertos, extraños a los europeos. Balduino IV, hijo de Amalarico I (quien a su vez heredó el Reino de su hermano, Balduino III), era apenas un niño a la muerte de su padre, y heredó el Reino a sus 13 años, en el año 1176, en un estado terrible.

Como si no fuese suficiente con esto, Balduino IV había sufrido desde pequeño de lepra, terrible enfermedad que destruía lentamente los cuerpos de sus víctimas y les quitaba la esperanza. El joven, apenas un niño, tuvo todo en contra para enfrentar al destino, y muchos pensaron que su reinado sería el fin del Reino de Jerusalén.

Muchos estuvieron equivocados.

El ataque de Saladino

Saladino, el gran gobernante musulmán, consideraba que la situación de Balduino IV era insostenible, y comenzó a organizar su ejército en Egipto para atacarle apenas un año después de su coronación. Las fuentes cristianas hablan de 26.000 hombres, las musulmanas, de poco más de 8.500 (aunque no cuentan milicias ni auxiliares), por lo que el tamaño del ejército es muy difícil de estimar.

Balduino, al enterarse de la situación, decidió actuar de manera inmediata. Su debilitado reino no tenía ya las capacidades de acción de sus predecesores, ni el apoyo de poderosos ejércitos de caballeros medievales, por lo que la situación era crítica.

El Rey Balduino IV cubría su rostro y sus manos para ocultar las llagas de la lepra

Apurado, armó un ejército de apenas unos centenares de caballeros. Una vez más, las fuentes medievales refieren 345, pero no indican infantería, arqueros ni auxiliares, por lo que el número puede haber sido considerablemente mayor. Esta fuerza, inferior a la musulmana, fue atacada en la ciudad de Ascalon y retenida allí por los musulmanes mientras Saladino continuaba su camino a Jerusalén.

La carga

La situación no está clara. Saladino, por lo general un prudente estratega, parece haberse confiado por la situación desventajosa de Balduino IV. El joven Rey estaba atrapado con muy pocos hombres y rodeado de enemigos.

Pero Balduino no sería quien dejase perder el Reino de Jerusalén. Logró romper el cerco e inmediatamente partió junto con sus caballeros a buscar a Saladino. El musulmán se encontraba alistando el sitio a un castillo cruzado cuando la élite de su guardia se vio súbitamente enfrentada a una carga de centenares de caballeros.

Liderando, por supuesto, iba Balduino I.

Para dar un poco de contexto, las tropas musulmanas, adaptadas al desierto, se caracterizaban por sus eficaces estrategias de combate a distancia y por su agilidad. Esto les daba movilidad y flexibilidad, pero las hacía muy vulnerables al combate directo frente a oponentes fuertemente armados como los acorazados caballeros cristianos.

Por esta razón, parte fundamental de la estrategia de Saladino era evitar una carga directa, ya fuese con arqueros, picas y trampas en el suelo, o por otros métodos menos ortodoxos. Y por esta razón Balduino tomó la decisión de realizar una carga desesperada.

Fue casi milagrosa. Un puñado de soldados logró aniquilar a la guardia de Saladino y ponerlo a él en fuga. El resto del ejército estaba disperso, y consistía principalmente en soldados poco armados, por lo que no eran rival para los caballeros. Con la destrucción de la guardia de Mamelucos, el resto del ejército (que aparte estaba disperso) fue presa fácil de los caballeros y de los soldados que habían quedado en Ascalon. En total, Saladino perdió un 90% de sus fuerzas (incluyendo su guardia de élite) y tuvo que refugiarse en Egipto.

El valor de Balduino

No fue la estrategia de esta batalla la que pasó a la Historia, no. Ni sus implicaciones. A fin de cuentas, el Reino de Jerusalén caería unas décadas más tarde.

Fue la persona. Balduino IV, el joven rey que tuvo todo en contra y aún así se alzó con la victoria. El joven que pese a todo el sufrimiento que tuvo que pasar (la lepra es una enfermedad horrible) logró defender el reino de sus ancestros. Balduino, como pocos, ejemplifica una historia de tenacidad y valor.

Saladino no volvería a atacar Jerusalén mientras Balduino siguiera con vida. Pero el joven, postrado por la lepra, moriría apenas 10 años después, a sus 24 años. Tras esto, Saladino derrotaría al Reino de Jerusalén y fundaría la Dinastía Ayubí. Pero esto es otra historia.

Bibliografía:

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Montgisard#Background
  2. https://www.quora.com/Which-is-your-favorite-medieval-battle-and-why/answer/Matthew-Johannes-1
  3. https://en.wikipedia.org/wiki/Baldwin_IV_of_Jerusalem
  4. https://es.wikipedia.org/wiki/Primera_cruzada#La_cruzada_de_los_pobres

Imágenes: unahistoriacuriosa.wordpress.com, 2: abc.es, 3: wikipedia.org

La batalla de Montgisard: la heroica carga de los caballeros y la desesperanza del Rey Balduino IV
31 enero, 2018
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