Juicio por combate: la alternativa al divorcio


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Luchando por ser libre de la vida conyugal

En la edad media, estaba totalmente prohibido el divorcio, es decir, sí te casabas lo hacías hasta el final de tus días y muchas veces la persona elegida no era la idónea, lo que conllevaría a matrimonios llenos de miseria. Para solucionar tales conflictos se ofreció una alternativa inspirada en los famosos juicios por combate.

¿Qué es un juicio por combate?

Un juicio por combate, era un método utilizado en la Edad Media para resolver conflictos o disputas que no se podían solucionar en ausencia de testigos o pruebas. Fue muy usado en la época medieval y existieron numerosos casos donde se ponía fin a peleas gracias a este tipo de sistema judicial. Si una de las involucradas era una mujer, ella podía elegir un campeón que luchara en su nombre. Tal vez, leyendo parte de este texto, te sonará haberlo visto en alguna parte (Game Of Thrones), pero el tema de esta historia es que este sistema era uno que en ocasiones las parejas casadas daban fin a su relación.

Alternativa al divorcio: el combate

El divorcio, era algo prohibido en el medioevo, pero las ataduras del matrimonio no debería ser una condena para las personas. Fue así como surgieron los mencionados juicios por combate para lograr terminar un matrimonio.

El combate se hacía de la siguiente manera: a los maridos se les vestía en trajes ajustados con una capucha y se les daba tres palos grandes de madera para el combate, para las mujeres la vestimenta era una camisa alargada, con mangas largas y se les daba tres pequeños sacos en los que se introducían piedras para que ellas pudieran atacar.

Para que el combate fuera justo, el hombre debía estar enterrado en un agujero hasta la cintura con una mano atada a la espalda. El individuo no podía dejar el sitio en donde se encontraba, pero la mujer por su parte sí podía correr libremente alrededor. Si alguno de los combatientes era tocado con el arma de su rival, debía dejar una de sus armas.

Lo que sucedía con el perdedor aseguraba el divorcio definitivo, pues si era el hombre el que perdía era condenado a muerte y si era la mujer, ella era enterrada viva. La enemistada pareja tenía entre dos meses para prepararse para el juicio.

Juicios por impotencia

Más adelante ofrecieron una alternativa distinta al combate: el juicio por impotencia. Hay que tener en cuenta que el poder de la Iglesia era absoluto y el divorcio no era una opción. La institución eclesiástica dejaba muy claro a sus fieles que el objetivo del matrimonio era procrear y si una de las dos partes no cumplía el trato, pues se podrían llevar a juicio.

Las que solicitaban por lo general este proceso eran las mujeres, al sospechar que tal vez el marido en cuestión no podría consumar el acto. El hombre era revisado en su zona genital, se evaluaba totalmente e inclusive se entrevistaba a los criados para tener más detalles sobre la vida marital de la pareja.

Finalmente, se le solicitaba a la pareja de esposos que consumarán su unión frente a un grupo de jueces, quienes tomaban atenta nota de lo que sucedía, a este tipo de eventos se les conocía como juicio por congreso, sí el hombre no lograba tener una erección se le concedería el divorcio a la mujer.

Bibliografía:

 

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Juicio_por_combate
  2. https://supercurioso.com/duelos-maritales-alemania-medieval/

Imágenes: 1: supercurioso.com, 2: resolviendolaincognita.blogspot.com

Juicio por combate: la alternativa al divorcio
30 agosto, 2019
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