Isabel Farnesio de Parma, la estoica Reina que sobrevivió en la Corte Española

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La Reina Fuerte

Todos esperaban que la joven italiana fuera una esposa dócil y obediente para con su marido y demás nobles de la corte, pero nadie se imaginaba que Isabel no le iba poner fácil a nadie el camino y se haría un lugar en España como una Reina de armas tomar.

Nacida en el ducado de Parma, del que sería la soberana a la muerte de sus familiares ya que estos no tenían descendencia, Isabel llegó a España a la edad de 22 años y contrajo nupcias con Felipe V. El monarca ya contaba con 31 años y éste era su segundo matrimonio.

Más de uno esperaba que la nueva Reina se comportará como una joven pudorosa, choqueada por los deberes maritales, y que sería su esposo quien debería guiarla y cautivarla, pero cual fue la sorpresa cuando fue Felipe quien resultó hechizado por su mujer.

Una adicción a Isabel

Felipe desarrollo un fuerte deseo por su mujer, una dependencia sexual y afectiva nunca antes vista en una corte. Mientras que en algunos matrimonios la luna de miel duraba hasta que llegaba el heredero éste no fue el caso. El Rey no se separó ni un solo instante de su mujer: comían juntos, dormían juntos, se confesaban juntos, fue una pareja inseparable y de su unión nació Carlos III (futuro Rey) mientras que los hijos del anterior matrimonio fueron apartados.

Entre los otros vástagos de la pareja se encontraban: Francisco, fallecido al poco tiempo de nacer; Felipe, que heredaría el ducado familiar: Luis, enfocado hacia la carrera eclesiástica; María Ana; María Teresa; y María Antonia.

Poco a poco hacia el poder

Isabel, siendo una mujer astuta e inteligente, poseía las cualidades de liderazgo y táctica política de que su marido carecía. Fue así que poco a poco la Reina fue acaparando poder y creando una red de aliados poderosos. Esto se hacía fácilmente visible en la marca el Rey y yo presente en los documentos y cartas del periodo, que señalan una monarquía en la cual, aunque el poder simbólico pertenecía al Rey, quien tomaba las decisiones era la Reina.

El Rey enfermó y la Reina padeció

Las guerras y las rencillas políticas, más la muerte de su hijo por el que el Rey Felipe había abdicado, hicieron mella en su salud mental. Gracias a ciertas estrategias de su mujer, el ex-Rey volvió a usar su corona, pero su mente se quebró con éste hecho y la bipolaridad que siempre estuvo latente brotó. Y fue la Reina quien sufrió las locuras de su marido. En palabras de un célebre biógrafo:

Este segundo Reinado estuvo dominado por los repetidos episodios melancólicos, cada vez más graves y continuos, complementados con pequeños brotes hipomaníacos (episodios destructivos) casi siempre provocados por estímulos externos positivos, que operaban a través de un sistema hipersensitivo emocional.

Los episodios que sufría Felipe no tenían control: dormía de día y trabajaba de noche, estaba obsesionado con fugarse del palacio y golpeaba a su esposa. Isabel no tenía ni un día de descanso para recuperar fuerzas, fue tal el comportamiento de su marido que una noche cuando se quedó dormida su marido abrió una ventana y la pobre Isabel despertó congelada: el Rey accedió únicamente a «cerrad la mitad de la ventana para la Reina, y dejar la otra mitad abierta para mí».

En otra ocasión, Felipe pensaba que la ropa de él y de su mujer irradiaba una luz mágica. Como respuesta, estableció vigilancia permanente sobre su ropa personal y encargó a monjas que la elaboraran exclusivamente a partir de entonces, como medida para espantar al diablo. Más adelante, la higiene del Gobernante empezó a decaer: no se cambiaba de ropa interior hasta que quedaba hecha jirones y nunca se ponía ninguna camisa que su esposa no hubiera utilizado antes.

El fallecimiento del Rey y el destierro de la Reina

El 15 de enero de 1746, Felipe despertó a su esposa y le dijo que  se sentía indispuesto. Mientras ésta mando a llamar el médico, el Rey se atragantó con grandes cantidades de comida y murió al tragarse su propia lengua.  A partir de ese momento, el poder de la Reina empezó a decaer: su hijastro Fernando, quien era el segundo en línea de sucesió, volvió a tomar el poder que le correspondía. En la página realizamos hace un tiempo un escrito sobre Bárbara de Braganza, la esposa de Fernando.

La Reina fue exiliada  y terminó viviendo en una casa de la duquesa de Osuna y gozando de una buena pensión. Sin embargo, más adelante el actual Rey ordenaría su destierro de Madrid como castigo a los desprecios que había aplicado.

Durante su estadía en la Granja la Reina entró en depresión y se dedicó a comer en grandes cantidades aumentando de peso. No obstante, la pronta muerte de Fernando y la coronación de su hijo Carlos, Rey de Dos Sicilias, cambiarían su semblante, si bien su hijo y esposa no permitirían que la Reina Madre asumiera nuevamente el poder político. Finalmente la Reina Fuerte, Isabel, murió en 1766 en Aranjuez.

Bibliografía:

  1. http://www.abc.es/historia/abci-isabel-farnesio-venenosa-reina-soporto-locura-y-maltratos-felipe-201704280048_noticia.html

Imágenes: 1: abc.es, 2: wikipedia.org

Isabel Farnesio de Parma, la estoica Reina que sobrevivió en la Corte Española
21 mayo, 2018
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