Indígenas Guna de Panamá serán reubicados debido al calentamiento global

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Uno de los “hogares flotantes” de los Gunas

Indígenas y modernización

Salvo pocas excepciones, los indígenas americanos han sufrido bastante a partir de la conquista española. Aunque muchos de ellos se adaptaron prontamente al nuevo mundo (e incluso prosperaron bajo las nuevas circunstancias) la mayor parte pereció luego del contacto, en gran parte debido a las enfermedades que traían consigo los europeos.

Pero quienes sobrevivieron no tenían frente a sí tiempos felices. En particular en los últimos dos siglos, las oleadas de modernización dejaron por fuera las comunidades indígenas, que encontraron en sus modos tradicionales una defensa contra quienes intentaban usurparas. El problema es que estos modos tradicionales, con el paso del tiempo, se hacían más y más vulnerables.

Y así llegó el siglo XX. Muchas comunidades – en particular en esa horrenda tragedia que fue la fiebre del caucho – desaparecieron. Otras se redujeron prácticamente a la nada. Y unas pocas lucharon y fueron capaces de encontrar un nuevo lugar en el mundo.

Unos de ellos fueron los Gunas.

Gunas

Contrario a otros pueblos indígenas, los Gunas (pese a su reducción numérica) resistieron los embates de los conquistadores y colonos colombianos y lograron ubicarse en medio del Darién (frontera colombo panameña). Allí, en 1925, se enfrentarían con las autoridades y los invasores y conseguirían un altísimo nivel de autonomía.

Pero sus tierras no eran del todo aptas para la vida. Así que muchas comunidades decidieron probar suerte en un viejo conocido y se mudaron a los mares. Allí, sobre los grandes arrecifes del Caribe, construyeron una sociedad verdaderamente acuática que aprovechaba tanto los frutos del mar como los de la tierra (pues pese a vivir sobre el agua, la comunidad mantenía cultivos en la zona continental).

Y así, viviendo de la pesca, la agricultura, el comercio y el turismo, los Gunas lograron sobrevivir todo el siglo XX en mejores condiciones que muchos de sus hermanos. Pero en la actualidad parecen estar peligrando por una causa entonces desconocida: el calentamiento global.

Cambio climático

Como todos sabemos, una de las consecuencias más importantes del calentamiento global es el deshielo de los glaciares en el Ártico y la Antártida, lo cual deriva en un aumento del nivel del mar.

Y cuando una comunidad vive sobre la misma superficie marina, esto se convierte en un peligro. Así las comunidades gunas, luego de casi un siglo sobre el Caribe, sufrieron en carne propia una tormenta en el 2008 que por primera vez puso en peligro sus hogares.

Y ya la guerra parece estar perdida. Los corales, antiguos aliados, retroceden ante la acidificación de los mares, y su crecimiento ya no puede compensar el aumento en los niveles marítimos. Las antiguas barreras son incapaces de lidiar con las crecientes tormentas, y cada milímetro es un paso más cerca de la catástrofe. El gobierno panameño, con el beneplácito de las comunidades, ha decidido que las reubicará en el continente.

Así termina una magnífica historia de autonomía y adaptación. Es posible que las comunidades prosperen tierra adentro, pero también es posible que no logren adaptarse y de nuevo sobrevenga una crisis. Esta cultura bien puede mostrar lo que podría suceder a toda nuestra civilización si las condiciones terrestres se modifican más de lo debido.

Imágenes: 1: elpais.com, 2: gubiler.blogspot.com.co

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