Hitler y La Bomba: ¿qué tan cerca estuvieron los nazis de desarrollar un arma nuclear?

Nuclear

Resulta curioso cómo la palabra “nuclear” ha pasado de moda.

Hoy por hoy, es una palabra casi arcaica. La guerra nuclear, aunque posible, se ve con ojos bastante negativos, y quien quiera que fuese el primero en lanzar una bomba de este tipo seguramente sería recordado como un criminal por la historia. Y la energía nuclear, si bien una alternativa viable y quizás incluso necesaria para evitar el calentamiento global, es vista con escepticismo en casi todo el mundo.

Sin embargo, a principios del Siglo XX la situación era muy diferente. En aquellos tiempos apenas se había descubierto la naturaleza atómica de la materia y el manejo de las poderosas energías concentradas en el núcleo del átomo era casi un asunto de ciencia ficción.

La Segunda Guerra Mundial

Hitler creía que un arma milagrosa podría cambiar el curso de la guerra. Como vimos en el artículo de Ahnenerbe: la Sociedad Secreta de los Nazis, esto lo llevó a buscar todo tipo de conocimientos secretos, antediluvianos, y dejar de lado las necesidades logísticas del día a día, mucho más importantes para garantizar la victoria final de las fuerzas alemanas. A fin de cuentas, no existía un arma capaz de doblegar la poderosa fuerza industrial de América del Norte, Inglaterra y la Unión Soviética.

Excepto, claro, que dicha arma quizás sí existía. Si Alemania hubiese tenido acceso a una bomba nuclear, aun en los últimos años de la guerra, la historia podría haber sido muy diferente. Ante la perspectiva de la destrucción masiva de sus ciudades, ejércitos, y centros industriales, es posible que incluso los gigantes de los Estados Unidos, el Imperio Británico y la Unión Soviética hubiesen claudicado o al menos hubiesen aceptado una paz favorable a la Alemania Nazi.

¿Qué sucedió entonces? ¿Por qué los nazis, con una ciencia tan avanzada como la que poseían, fueron incapaces de derrotar a los Estados Unidos (quienes además ingresaron en el conflicto tres años después) en esta carrera por el arma definitiva?

Las razones son varias, pero para entenderlas tenemos que hablar primero de la ciencia detrás de la bomba nuclear y su desarrollo desde principios del siglo XX.

La Teoría Cuántica

Fue el genio de Max Planck quien primero, en 1905, determinó que la materia y la energía existían en pequeñas unidades imposibles de fracturarse en partes más pequeñas. Y fue el genio, considerado por muchos aún mayor, de Albert Einstein, el que demostró experimentalmente que Planck tenía razón y, además, estableció que materia y energía son equivalentes y una puede obtenerse de la otra.

En los años por venir un grupo de físicos brillantes siguió profundizando en la naturaleza de la materia. Eventualmente se determinaría que escondido en el núcleo de los átomos más grandes (esto es, de los átomos de  los elementos radioactivos) se encontraba un poder inimaginable, uno que haría parecer a las poderosas armas de la Primera Guerra Mundial como un juguete para niños.

El mundo científico

Irónicamente, muchos de estos científicos habían sido alemanes y se habían educado en la academia de aquel país, entonces seguramente la más prolífica y avanzada del mundo. Pero varios de ellos eran judíos, lo que significó que fueron expulsados del país tras la victoria de los nazis, e irían a engrosar las filas de científicos en el bando aliado. Entre ellos se encontraba nada menos que Albert Einstein

Pero Alemania también tenía sus genios. Resalta en particular Werner Heisenberg, célebre científico famoso por haber sido quien formuló la ecuación de indeterminación como base de la física cuántica moderna. Ya en 1939 Heisenberg había determinado que bombardear átomos de uranio llevaría a la ruptura de los mismos y a la liberación de una gran cantidad de energía, energía que podría aprovecharse en un reactor nuclear o que podría dejarse libre en una bomba de magnitud hasta entonces desconocida.

Werner Heisenberg

Lo que es más importante, habría sido también dos científicos alemanes quienes unos meses antes habían demostrado experimentalmente que esto en efecto ocurría, y los primeros avances en esta tecnología parecen haber sucedido en suelo alemán. Es cierto que la partida de los judíos habría privado a Alemania de varias de sus mentes más brillantes, pero había mucho con que trabajar.

La bomba atómica

Fue esta demostración la que indicó que, en teoría, era posible la fabricación de una bomba atómica. En este contexto científicos alemanes refugiados en Inglaterra y los Estados Unidos comenzaron a alertar a los aliados de la posibilidad de que Alemania se encontrara desarrollando un dispositivo de este tipo, y serían estas alertas las que motivaría en el desarrollo del proyecto Manhattan en los Estados Unidos a partir de 1942.

Pero antes de que los Estados Unidos entraran en la guerra ya Inglaterra había comenzado un ambicioso programa nuclear. En 1939 los científicos Rudolf y Frisch Peierls ya habían determinado que la masa crítica para una bomba de uranio 235 rondaba los 10 kg, cantidad que fácilmente podría transportar un bombardero de la época. Todos estos conocimientos serían llevados a Estados Unidos dos años después, pero es bueno recordar que fueron desarrollados originalmente en las islas británicas.

Entretanto, en Alemania los científicos se encontraban realizando investigaciones equivalentes, pero sin el apoyo del gobierno que tenían los británicos. Resulta curioso que Hitler jamás considerará como una prioridad el desarrollo de una bomba atómica, sobre todo si tenemos en cuenta su fascinación por las armas maravillosas. Pero aquí entra en la ecuación una variable diferente, una relacionada no con la guerra sino con la ideología del nazismo: el rechazo a cualquier cosa remotamente relacionada con el judaísmo.

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Hitler y la ciencia judía

Como muchos sabrán, Albert Einstein era judío. Fue uno de los muchos científicos que abandonó Alemania tras el ascenso de Hitler al poder, y sería una de las mentes claves detrás del desarrollo de la bomba en los Estados Unidos. Debido a lo revolucionario de sus teorías, Einstein generaría muchísima polémica en el mundo científico en los 1920’s, y al menos una parte del descenso se concentraría en su calidad de judío. Un movimiento pseudocientífico surgiría en Alemania defendiendo la “ciencia alemana” y criticando duramente tanto la teoría cuántica como la teoría de la relatividad.

Paradójicamente, esto limitaría duramente el trabajo de varios de los científicos alemanes más brillantes, incluyendo Werner Heisenberg, quien como vimos ya había hecho aportes significativos a la teoría cuántica. Heisenberg llegaría incluso a ser tildado de judío, una acusación muy grave que perfectamente podría haber llevado su muerte, y tendría que pasar algún tiempo trabajando en temas ajenos a la teoría cuántica.

Einstein fue uno de los muchos científicos que huyó de la Alemania Nazi por ser judío

Al final, las autoridades nazis aceptarían la teoría cuántica, pero para entonces el daño estaba hecho. Se habían desperdiciado valiosos años de investigación, y se había descuidado la enseñanza a toda una generación de jóvenes físicos. Por esta razón, Hitler indicaría que ya era demasiado tarde para perseguir una bomba atómica y que los recursos invertidos en esa labor estarían mejor usados en otras áreas, aun cuando éstas estuvieran pocas o nulas posibilidades de tener éxito y cambiar el rumbo de la guerra.

El problema logístico

Para producir una bomba atómica se necesita material radiactivo. Pero no cualquier tipo de material radiactivo. Este material debe cumplir unas condiciones muy específicas y ante todo debe ser homogéneo: no sirve el uranio que se encuentran la naturaleza, debe ser enriquecido.

Las principales reservas mundiales de uranio conocidas al comienzo de la Segunda Guerra Mundial se encontraban en el Congo, entonces colonia de la monarquía belga. Sin embargo, los nazis no se enteraron de esto tras su conquista de Bélgica mientras que los aliados lo tuvieron claro desde 1940. Esto significa que las reservas de uranio alemanas no disponían de un reemplazo en la eventualidad de que se gastaran en la investigación, mientras que el Proyecto Manhattan de los Estados Unidos disponía de abundante material para reemplazar el que se iba gastando.

Como si esto no fuera suficiente, los alemanes también carecían de varios de los insumos necesarios para desarrollar con eficiencia el enriquecimiento de uranio. Resalta en particular su dependencia de las plantas de agua pesada de Noruega, un elemento muy valioso a la hora de controlar el bombardeo de neutrones a un material radiactivo. Para 1944 las rutas logísticas entre Alemania y Noruega estaban destruidas, y fue imposible para los alemanes el seguir importando este material.

El saboteo interno

Aun dentro de Alemania, muchos alemanes no apoyaban el nazismo. Todos aquellos que habían tenido vínculos cercanos con la comunidad judía, familiares judíos o simplemente que consideraban el racismo como una cualidad inaceptable tendían a mirar con sospecha el régimen de Hitler.

Werner Heisenberg parecía ser una de estas personas. Pese a que desde el principio fue consciente de los altísimos costos monetarios y logísticos que tendría un programa nuclear, optó por darle largas al asunto y no solicitar todo lo que hubiera necesitado. En los últimos años de la guerra su equipo fue capaz de construir un reactor nuclear, pero no previó el almacenamiento de suficiente uranio nivel suficiente agua pesada para enriquecerlo. Durante los juicios de Nuremberg Heisenberg argumentaría que sus acciones fueron deliberadas, y que buscaron garantizar su seguridad a la paz que evitar la consecución por parte de la Alemania Nazi de una bomba nuclear.

Irónicamente, Heisenberg tuvo que hacer poco para conseguir este objetivo. Fueron las mismas decisiones tomadas por Adolf Hitler, escéptico de la ciencia judía y temeroso de la radiactividad, las que llevaron al estancamiento del proyecto nuclear alemán. Pero lo que es aún más triste, la única razón por la que los Estados Unidos desarrollaron en este momento una bomba nuclear fue por los temores de Albert Einstein de que Alemania se encontrara desarrollando un proyecto de este tipo. Einstein lamentaría esta decisión una vez que se diera cuenta de que Alemania realmente nunca estuvo cerca de obtener una bomba nuclear.

En cualquier caso, Hitler no estaba tan equivocado. Si bien es cierto que al principio de la guerra una bomba hubiera llevado seguramente a la rendición tanto Inglaterra como de la Unión Soviética, para 1944 una bomba hubiera hecho ya poca diferencia: Alemania ya no tenía el dominio de los cielos y un impacto directo en el corazón industrial británico o en la capital soviética era prácticamente imposible. Lo que es peor: Churchill lo había advertido a Hitler que de realizar un impacto nuclear sobre Inglaterra el país respondería inundando de ántrax Alemania, algo que como vimos en el artículo de Operación Vegetariano era perfectamente viable para los británicos.

En últimas, el tiempo para desarrollar una bomba nuclear fue el tiempo en que Alemania iba ganando la guerra. Pero en ese momento no se consideró tan importante. Para el momento en que Alemania estaba a la defensiva y una bomba hubiese podido salvarlos ya no tenían los recursos para construir una.

Bibliografía:

  1. http://www.pbs.org/wgbh/nova/military/nazis-and-the-bomb.html
  2. https://www.quora.com/By-the-end-of-WW2-in-Europe-how-close-in-time-were-the-Germans-to-getting-their-own-atomic-bomb?no_redirect=1
  3. https://en.wikipedia.org/wiki/Deutsche_Physik

Imágenes: wikipedia.org

Hitler y La Bomba: ¿qué tan cerca estuvieron los nazis de desarrollar un arma nuclear?
1 marzo, 2018