Historias de Oriente: Ciro y la expansión de Persia

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Entre las historias orientales hay una que aún es conmemorada. El rey Ciro sería considerado por los persas como el padre de un imperio exitoso frente a los grandes imperios de la época antigua. ¿Pero cómo un hombre haría que los persas se adueñaran de Asia?

Primero debemos recordar que Asia oriental era dominada principalmente por los asirios desde 520 años atrás, hombres que inventaron la cerveza y la acuñación. Se dice que fueron los primeros en crear servidumbre.

Los medos eran uno de los pueblos dominados por los asirios y en cruentas batallas lograron zafarse del dominio. Ellos establecieron una comunidad vertical, sin reyes ni amos hasta que Deyoces se encaminó en volverse el primer rey.

Gracias a que administraba bien la justicia, de todas las partes de la Media fueron llegando hombres que necesitaban un árbitro justo a él y así fue como se encaminó a ser rey, eligiendo una ciudad amurallada para vivir él solo: Ecbátana.

Considerado como un gran rey, el pueblo dejó que su hijo Fraortes siguiera en el poder. Este llevó su poderío a la conquista de nuevos territorios. Encaminó sus soldados organizados hacia los persas (otro pueblo que aún no los seguía) y los dominó. Luego quiso hacer lo mismo con Nínive, la capital de los asirios pero perdió la guerra y la vida.

Fue su hijo Ciaxares el encargado de vencer a los asirios. Él fue el primero en dividir su ejército en batallones de lanceros, arqueros y caballería, pues antes todos peleaban juntos y en desorden. Ciaxares sería el primero en expandir su imperio más allá de lo recóndito y posicionaría a la Media como el centro del Asia.

En algún momento un imperio más gigante, los escitas llegaron a dominar los territorios conquistados pero los medos los embriagaron y degollaron, acabando así con los nuevos conquistadores. Luego de eso llegarían años de prosperidad envidiados por todos.

Astiages y los magos

El hijo de Ciaxares fue Astiages que tuvo a su vez una hermosa hija: Mandana. Ella con el tiempo se casó con un príncipe persa llamado Cambises. Una noche Astiages soñó que su hija orinaba tanto que inundaba toda Asia. Los magos presagiaron terror.

Angustiado y siempre con pesadillas que presagiaban cosas terribles pasaba los días el rey. Su hija quedó embarazada de un persa, por lo que la hizo custodiar hasta el momento del parto, el objetivo: “matar todo aquello que diera a luz”. Los magos le arguyeron que lo que ella pariera dominaría toda el Asia.

Astiages no soportaría que un persa fuera superior a los medos, por ello, cuando el bebé nació matarlo era la única opción. Mandó a llamar a Hárpago, un fiel oficial medo y le dijo que se llevara al bebé y lo matara.

Hárpago sin chistar se lo llevó a su casa pero no vio con buenos ojos matar al niño, pensó que manchar de sangre sus manos con la sangre de un bebé era algo inaceptable. Así que lo llevó a un monte donde vivía un pastor y le dijo que el rey le había mandado a matar a ese niño.

La ubicación de Persia y Media en Asia Occidental

El pastor que se llamaba Mitradates acababa de parir un bebé muerto así que sin dilación se quedó con el niño vivo y entregó el niño muerto. Mitradates sabía que ese bebé era un rey así que lo crió dándole lo mejor que podía darle.

El niño se llamaba Ciro y creció entre los campesinos, se destacó por su inteligencia y demostró que podía hacer cualquier cosa que él mismo deseara. Tenía muchos amigos y era un líder innato entre los niños, una vez un niño no lo quiso obedecer y lo mandó azotar con sus seguidores.

Se descubre la mentira

El niño que mandó azotar era el hijo de un oficial de Astiages y expuso al rey su hijo azotado pidiendo clemencia y justicia. El rey mandó llamar a Ciro y al verlo le preguntó porqué había hecho tal acto violento.

Ciro expuso que mientras jugaban a que él era rey: ese niño no se había sometido y no quería obedecer las órdenes que daba. Por ello lo había mandado castigar. “Si por ello soy digno de castigo acá me tienes”. El rey que no era torpe reconoció que ese muchachito tal vez fuera su nieto.

Mandó llamar al pastor Mitradates y él le confesó la verdad. Luego de ello mandó a llamar a Hárpago y este no pudiendo mentir, dijo que él encomendó al pastor para que matara al niño. Preocupado el rey preguntó a los magos y ellos dijeron que si ya estaba vivo no debía matarlo sino enviarlo con sus padres a Persia.

El rey perdonó al pastor y a Hárpago, incluso lo convidó a un festín esa noche. Hárpago que se creía liberado por la misericordia del rey volvió a cenar a la fortaleza de Ecbátana.

El festín

Allá el rey le tenía una sorpresa: todos los platos de carne que Hárpago había consumido y disfrutado eran la carne de su hijito. El rey al darle el último plato, le pasó una canasta donde estaba la cabeza del hijo que Hárpago había criado por 13 años, cuando Hárpago vio eso, pidió disculpas al rey por desobedecerlo y se fue a su casa a sepultar los restos que habían quedado.

Ciro en Persia

El niño ya devuelto a su casa comenzó a estudiar y fue el mejor haciéndolo. Sus padres lo adoraban y Hárpago comenzó a escribirle cartas dándole consejos e incitándolo a luchar contra su abuelo.

Al inicio a Ciro no le parecía gran idea esto, pero luego, al ver su pueblo persa gobernado por un extranjero que robaba con sus impuestos organizó una rebelión que tuvo excelente acogida.

El ejército que comandó lo enfrentó contra su abuelo medo. Astiages convencido de su victoria mandó a Hárpago con la tropa. Hárpago que no había olvidado la ofensa del rey mandó sus tropas de mala gana y apoyó en la victoria a Ciro.

Restos de la Capital edificada por Ciro para celebrar su victoria

Cuando Ciro llegó a Ecbátana tomó preso a su abuelo e hizo que Persia se beneficiara de la Media, volviéndola parte de la gran Persia. Así comenzó el ascenso de Persia según Herodoto.

Ciro contra los lidios

Los lidios al mando de Creso, un rey que creía en los dioses del Olimpo hicieron una guerra contra los persas creyendo así dominar fácilmente Asia, pues Astiages que vivía apresado era familiar de él.

Ciro sin inmutarse y con la fuerza y sabiduría del rey innato que fue, mandó sus tropas directamente a Sares, capital de los lidios. Allá Ciro tomó la ciudad apresando a Creso, el cual lo motivó a expandirse hacia Grecia. Con esto empezarán las guerras médicas, inicio de la hostilidad histórica entre Oriente y Occidente.

Bibliografía:

  1. http://www.vueltalmundo-ja.com/Relatos1/relato15_2.htm
  2. https://arrecaballo.es/edad-antigua/persas-y-macedonios/origenes-del-imperio-persa-o-aquemnida/
  3. http://sabersiocupalugar.blogspot.com.co/2010/05/creso-la-inconstante-fortuna.html

Imágenes: 1: sabersiocupalugar.blogspot.com.co, 2: arrecaballo.es, 3: vueltalmundo-ja.com

Historias de Oriente: Ciro y la expansión de Persia
30 enero, 2018
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