Historia de las máquinas de movimiento perpetuo, parte 2

Ciencia, Ciencia Ficción, Tecnología

La máquina de Charles Redheffer

Revolución Industrial

La invención de una máquina de vapor potente pronto comenzó a impulsar el desarrollo de la Industria en Inglaterra, generando la necesidad de crear máquinas más y más eficientes. Recordemos que las máquinas de vapor originales utilizaban carbón para calentar el agua y hacer funcionar el mecanismo, y cualquier pérdida de energía implicaba un uso mayor en el carbón, así que incrementar la eficiencia era extremadamente importante.

En estos tiempos todavía existía el sueño de una máquina perfectamente eficiente, capaz de convertir un 100% de la energía del carbón en energía útil. Y mejor aún, una máquina capaz de producir su propia energía sin necesidad de inputs externos, que volviera obsoleta la tecnología de la máquina de vapor.

Sí, es cierto que ya en el pasado se habían propuesto máquinas de movimiento perpetuo, pero en este momento su construcción ya no era una simple curiosidad científica: era la llave del futuro. Cualquier hombre con una máquina de estas se haría inmensamente rico, cualquier nación inconmensurablemente poderosa. Por esta razón, vemos los esfuerzos multiplicarse.

Pero lo que es más importante: en este periodo las máquinas de movimiento perpetuo se convierten en fraudes deliberados más que en ejercicios mentales erróneos, pero sinceros.

La máquina de Charles Redheffer

Quizás el caso más conocido de una máquina de este tipo fue un generador creado por un hombre llamado Charles Redheffer en Estados Unidos. El hombre presentó su supuesta invención en 1812 y aseguró que generaba suficiente energía para potenciar su propio funcionamiento e impulsar otras máquinas. Sin embargo, pronto se demostró que tenía un compartimiento que lo comunicaba con otra máquina detrás de la pared de donde sí provenía la energía.

La máquina de Drasch

En 1868 un austríaco llamado Alois Drasch recibió una patente por un dispositivo que tenía un complejo mecanismo en el que una bola rodaba. Drasch creía que si se mantenía una constante modificación de la máquina podría potenciar otros dispositivos.

Nikola Tesla

Pocos individuos hay más reconocidos que el gran inventor Serbio, Nikola Tesla, a quien debemos gran parte del desarrollo tecnológico (en particular eléctrico) de la primera mitad del siglo XX. Tesla, sin embargo, también tenía una obsesión con ciertos dispositivos imposibles, incluyendo máquinas de movimiento perpetuo. Es forzoso indicar que para este momento las leyes de la termodinámica ya estaban más que establecidas (se habían demostrado conclusivamente hacia finales del siglo XIX) por lo que quienes planteaban estas ideas iban en contra del conocimiento científico de la época.

Tesla nunca construyó ni planteó una máquina de movimiento perpetuo, sin embargo, en 1900 sí indicó que había descubierto un principio en la electricidad que le permitiría a uno de estos dispositivos funcionar indefinidamente. En la actualidad existen propuestas de un prototipo de este tipo, pero no han sido puestas a prueba.

Siglo XX

Con la llegada del siglo XX se hizo cada vez más difícil para las personas que proponían este tipo de máquinas obtener recursos, pues las instituciones formales no daban ningún tipo de financiamiento a estas iniciativas. Así mismo, se volvió una necesidad cada vez más apremiante el mostrar conceptos complejos que fuesen difíciles de ejecutar. Algunos de ellos ni siquiera se han desarrollado del todo y dependen de teorías físicas difíciles de descifrar.

Quizás el más conocido de todos sea el llamado “carro de agua”, pero sobre este ya hicimos un artículo propio.

El auto de Joseph Papp

El motor de Papp

En 1966 un inventor húngaro (que a la sazón vivía en Estados Unidos) ideó un vehículo que funcionaba con gases inertes. Estos gases no reaccionan más que en raras ocasiones, por lo que el dispositivo no obtenía energía de ellos, sencillamente los usaba para su funcionamiento. Sin embargo, en su primera demostración el motor explotó matando a una persona e hiriendo a otras dos. Papp acusó al reconocido científico Richard Feynman de sabotear su trabajo, y aunque siguió recolectando fondos jamás presentó un segundo motor.

El motor de Joseph Westley Newman

En 1979 un inventor estadounidense llamado Joseph Westley Newman afirmó que había construido una máquina que brindaba al sistema más energía de la que consumía. El rechazo de su patente en 1983 llevó a una dura pelea legal entre el hombre y la justicia estadounidense en la que se determinó que Newman había mentido y su motor no producía más energía de la que absorbía.

El generador electromagnético inmóvil de Tom Bearden

El generador de Bearden

Terminamos nuestra lista con una de las adiciones más recientes… y también las más complejas. Bearden propuso un complejo motor electromagnético que obtendría más energía de la que usa, sin embargo, afirmó que se debía a que absorbía energía del “vacío” circundante, por lo que realmente no violaría las leyes de la termodinámica. Llegó a fundar un instituto propio llamado AIAS con el que empezó a investigar a mayor profundidad y publicar sus resultados. Sin embargo, la comunidad científica en general no ha aceptado sus premisas y ningún motor o dispositivo se ha construido hasta el momento. Bearden recibió su patente en el 2002.

Aquí termina nuestra breve lista de célebres máquinas de movimiento perpetuo.

Bibliografía:

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/History_of_perpetual_motion_machines
  2. http://www.popularmechanics.com/science/energy/a26792/a-short-history-of-perpetual-motion-machines/
  3. https://www.lhup.edu/~dsimanek/museum/people/people.htm

Parte 1

Imágenes: 1: wikipedia.org, 2: revolution-green.com, 3: energy-tesla.com

Historia de las máquinas de movimiento perpetuo, parte 2

¿Conoces acerca de...?

Bibliografía

El pensante (19 septiembre, 2017). Historia de las máquinas de movimiento perpetuo, parte 2. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/historia-de-las-maquinas-de-movimiento-perpetuo-parte-2/