Hayabusa y Osiris: los dos satélites que buscan traer a la tierra “polvo de asteroides”


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Cinturón de asteroides

Ubicado entre Marte y Júpiter se encuentra el cinturón de asteroides, un territorio lleno de rocas flotantes que orbitan alrededor del Sol. El cinturón es mucho menos denso de lo que popularmente se cree, y una nave podía pasar por allí sin correr mayor riesgo de chocar con un asteroide, pero en cualquier caso tiene muchas más de estas rocas que cualquier otro lugar del Sistema Solar.

En la actualidad, ante una cada vez mayor demanda de minerales raros, la humanidad comienza a ver el cinturón de asteroides como una fuente potencial de recursos para su sociedad. Sin embargo, por ahora hacer esto a escala industrial está por fuera de nuestra capacidad y son equipos científicos los encargados de lanzar las primeras misiones al cinturón de asteroides con el objetivo de traer valiosa información sobre su composición y su historia.

Hayabusa II

Fueron los japoneses los primeros en comenzar una misión de este tipo en el año 2005, cuando lanzaron la sonda Hayabusa I con destino al asteroide Itokawa. En aquella ocasión pese a una demora de varios años la sonda logró regresar con las muestras prometidas.

La investigación actual, sin embargo, tiene un objetivo diferente. Por su composición, el asteroide Ryugu al que se dirige esta nave podría resolver incógnitas fundamentales sobre el origen de la vida. El asteroide cuenta con abundante carbono y podría tener en sí los bloques fundamentales con los que luego se constituyeron organismos vivos en nuestro planeta.

Los asteroides de carbono, hasta donde sabemos, se han mantenido relativamente incólumes al paso del tiempo, y presentan hoy una composición muy similar a la de hace 4.600 millones de años. Por esta razón, explorar uno es como ver en una ventana los orígenes del Sistema Solar.

En este momento la nave Hayabusa II ya se encuentra en las cercanías del asteroide, pero en este punto los científicos se dieron cuenta de que en Ryugu no existen sitios apropiados para el aterrizaje. Por esta razón, ahora se encuentran buscando la manera de que el asteroide entre en contacto con la nave sin destruirla.

Osiris

El tiempo que los japoneses se encontraban preparando su segundo lanzamiento la NASA comenzaba un proyecto muy semejante con el mismo objetivo: encontrar en el material presente en los asteroides pistas sobre los orígenes de nuestro Sistema Solar.

La sonda Osiris ya se encuentra en el asteroide Bennu recogiendo las muestras, y se espera que retorne a la Tierra en el año 2023. Como a los japoneses, a los estadounidenses les intriga la posibilidad de que en los asteroides haya compuestos orgánicos complejos, lo que indicaría que fueron estos cuerpos al chocar con la atmósfera primigenia terrestre los que trajeron los elementos básicos para la vida.

Si se encuentran estos compuestos es probable que los mismos asteroides hayan llegado a otros lugares, incrementando así las posibilidades de que haya vida en algún otro lugar del Sistema Solar (o al menos que la haya habido en algún momento del pasado). Hasta el momento, las únicas muestras que tenemos para estudiar esta posibilidad son los meteoritos que caen a la Tierra y resultan contaminados con la atmósfera antes de que podamos incluso tocarlos.

Bibliografía:

  1. https://www.sciencenews.org/article/asteroid-sample-missions-hayabusa2-ryugu-osiris-rex-bennu

Imagen: planetary.org

Hayabusa y Osiris: los dos satélites que buscan traer a la tierra “polvo de asteroides”
27 enero, 2019
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