Grandes Batallas: Rívoli (14 de Enero de 1797)


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La campaña del Norte

Luego de la Revolución francesa, empezó un proceso de cambio en Europa que terminaría saboteando el orden social del continente. La idea de que “todos los hombres somos iguales” no fue tomada con felicidad y entusiasmo por todos, al contrario, fueron pocos los que creyeron en este lema.

En Francia, la revolución había desembocado en el Directorio, un órgano que tenía la obligación de administrar la nación, aunque la corrupción irrumpió con fuerza e hizo que el país fuera cayendo en bancarrota.

Además los países vecinos hicieron una gran coalición para arrancar la revolución de raíz y poner de nuevo un rey. De dejar un gobierno demócrata se temía el riesgo que los intereses económicos, sociales y políticos de la aristocracia fueran acabados, pues este grupo social todavía tenía pesadillas con la guillotinada en masa que hicieron de los aristócratas franceses.

Así que a la cabeza del Imperio Austriaco y con la financiación del Imperio Británico, comenzó una ofensiva militar fuerte contra el país francés. Los generales franceses fueron llamados a defender las posiciones en el norte, invadiendo los Países Bajos y hacia el sur, en Italia.

La importancia de Mantua

Las pérdidas francesas no se hicieron esperar. En Alemania las derrotas fueron varias y fue necesario retomar Italia para poder seguir avanzando y poder comenzar los sueños imperialistas de Napoleón. Mientras tanto los franceses sólo frenaban las líneas de suministro y esperaban conocer la estrategia enemiga.

La ciudad de Mantua era donde estaba la guarnición central de los austriacos. Si Napoleón tomaba esa ciudad, su paso hacia el norte sería más rápido y además quedaría con el poder sobre los Estados Pontificios. El ejército francés estaba desplegado por todo el norte de Italia, sumando más de 55.000 hombres.

Los austriacos estaban organizados bajo el barón general Jozsef Alvinczy. Ellos atacarían a Napoleón pero este no tenía idea de cuándo. El plan del barón general era atacar tres ciudades al tiempo para que los franceses no supieran donde estaba.

Pero el general Barthélemy Joubert mandó a decir a Napoleón que se estaba enfrentando a 28.000 austriacos, así que el general movilizó sus tropas diseminadas, para empezar el enfrentamiento desde Rívoli.

Obviamente tuvo que perder Verona que estaba apoyada en su general Massena, aunque este también se le ordenó presentarse en Rívoli

La Batalla

Mientras los austriacos se movilizaban como una sola fuerza en Rívoli, no esperaban que los franceses al mando de Napoleón ya estuvieran organizados y haciéndoles frente. La iniciativa del general francés era impedir que se juntara el grueso del ejército, por ello la posición francesa fue central, mientras que tenía dos columnas austriacas a la espalda con 8.000 hombres.

Al frente había tres columnas más que sumaban 12.000 austriacos. Napoleón para empezar la batalla, lo primero que hizo fue animar a sus hombres uno por uno y ver las hogueras austriacas para tener presente las posiciones enemigas.

Los franceses tenían una inferioridad numérica con 19.000 hombres frente a 28.000 austriacos, aunque contaba con la posición central, táctica que se volvería clave en cada una de las batallas napoleónicas.

A las 9 de la mañana del 14 de Enero de 1797 inició la batalla. La artillería defendía el frente central y el frente derecho se veía bombardeado por las fuerzas austriacas. El frente izquierdo fue reducido a cenizas y por ahí empezaron a filtrarse los austriacos. Fue una bendición para ellos la llegada de Massena con 6.000 hombres para aguantar la posición.

Mientras tanto en la retaguardia, los 8000 soldados austriacos debían subir una colina para llegar donde estaban los franceses. Esta colina fue defendida por 1000 infantes respaldados por una pequeña artillería que debía impedir a todo costo la toma austriaca. Obviamente estos hombres fueron despedazados para la tarde y Napoleón tuvo que mandar otros mil hombres entre caballería, infantería y artillería. Solo así frenaron ese flanco.

La desmotivación francesa era enorme, pues el frente central estaba huyendo y los ejércitos austriacos se prepararon para una entrada triunfal para destruir todo lo que quedaba. Napoleón parecía confiado y en el momento de mayor incertidumbre dijo “son nuestros”.

Ahí mismo mandó 200 dragones (caballería pesada) a que atacaran la columna que buscaba apoderarse del frente central. Fue cuestión de media hora para que estos aguerridos soldados despedazaran la columna de Lusignon.

En ese momento los otros dos generales de las demás columnas lanzaron una ofensiva parecida con las caballerías y dejaron en pánico a los soldados austriacos, ganando así la batalla.

La ida inesperada de Napoleón

Un mensajero presuroso le dijo a Napoleón que otra columna austriaca iba hacia Mantua a reforzarla, por lo que Napoleón partió a toda prisa con todos los hombres de Massena, teniendo que marchar por la noche para destruir las fuerzas que estaban en Provera. Y así consiguió que Mantua se rindiera.

Mientras tanto Joubert terminó de destruir a los hombres de Alvinczy al día siguiente, quedándose con la victoria central del sitio de Rívoli. Esto le sirvió a Napoleón para ser el Comandante General de todos los ejércitos de Francia y ganar así a la Primera Coalición, pero por poco tiempo, antes de que comenzara la Segunda ofensiva que fue aún más sangrienta.

Imágenes:

1: araceliregolodos.blogspot.com.co, 2: queaprendemoshoy.com, 3: wikipedia.org

Grandes Batallas: Rívoli (14 de Enero de 1797)
17 diciembre, 2016

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