Grandes asedios: Alesia (52 a. C.)

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Galia insurrecta

Cuando Julio Cesar era procónsul a cargo de los territorios que actualmente corresponden a Francia, los pueblos galos se revelaron del Imperio Romano. Aunque eran muchos pueblos independientes hicieron  una gran coalición alrededor de Vercingétorix.

Vercingétorix era hijo de un líder galo, del clan de los avernos. Fue reconocido por su liderazgo y su profundo conocimiento de las legiones romanas. Él mismo había peleado al lado de Julio Cesar y ahora estaba dispuesto a destruirlo junto con sus ejércitos.

Julio Cesar cuando descubrió que un enorme bastión galo se acercaba, enfiló sus ejércitos al sur. Los galos siguieron las legiones romanas creyendo que se retiraban hacia Roma para abastecerse. Vercingétorix creyó que la guerra iba a proceder el próximo año.

Desafortunadamente para el líder averno no fue así. Julio Cesar en un gancho movió su ejército hacia el interior del territorio y se abasteció de los ahora indefensos pueblos galos que padecieron ante el terror de las espadas y el fuego romano. Recordemos, su ejército había marchado al sur, por lo que no podían defender los pueblos en el interior.

Vercingétorix pensó que la mejor solución era abastecerse en la ciudad de Alesia, un fuerte amurallado donde había guardado mucha comida para sus soldados. En un movimiento envolvente, los romanos terminaron asediando la ciudad de Alesia, algo que no se esperaba el galo.

La enorme muralla romana

Julio Cesar anotó en sus siete tomos sobre la guerra contra los galos el brutal asedio que planeó. Lo primero que hizo fue construir una enorme muralla a unas cuantas millas de la muralla de la ciudad: rodeó la ciudad con una contramuralla que no dejaba salir a los galos, pues deseaba hacerlos morir de hambre.

Luego el territorio entre las dos murallas, “la tierra de nadie”, la llenó de fosos donde colocó fuertes estacas de madera con la punta endurecida al calor del fuego. Puso encima de esos fosos arbustos para que la trampa no la sospecharan los soldados galos.

Además en el suelo colocó “aguijones”, pedazos de metal de cinco centímetros que insospechadamente podían clavarse en los pies de sus adversarios o en las patas de los caballos.

Puso miles de trampas parecidas alrededor de la muralla y el muro que hizo de tres metros lo fortificó con ballestas, armas arrojadizas y arqueros pendientes de atacar si alguien se acercaba.

Pero para evitar un ataque desde afuera, se hizo necesario planear la construcción de otra muralla más grande. Entre sus dos murallas cercó sus 50.000 hombres, mientras que en Alesia había 100.000 soldados al mando de Vercingétorix.

Las Murallas de Julio César

El sitio de Alesia

Al comienzo el sitio de Alesia hizo que la caballería saliera a luchar, pero ante las trampas mortales vieron la necesidad de escapar de la muralla en busca de más hombres. Es por eso que en una brecha no finalizada de la muralla, la caballería gala escapó para buscar más hombres.

Es en ese momento donde se construye el segundo muro romano. Ahora los sitiadores se preparaban para ser sitiados.

Mientras tanto la ciudad comenzaba a atravesar una etapa dura. Los suministros iban a ser insuficientes para los miles de hombres, sin contar las otras cinco mil personas que vivían al interior de Alesia.

Los suministros vendrían a acabarse y eso preocupaba enormemente al líder galo, por lo que expulsó a los no combatientes de la ciudad esperando que los romanos los dejaran salir. La actitud sanguinaria de Julio Cesar no dejó que ni un ciudadano de Alesia saliera del asedio.

Desesperadamente los no combatientes buscaron volver a Alesia, pero Vercingétorix no les permitió entrar. Por lo que quedaron en tierra de nadie. Allí murieron muchísimas de estas personas de hambre y sed, sin contar las pérdidas por las trampas romanas.

Al final pudo más el corazón de Vercingétorix y los dejó entrar. Los diez mil caballos que tenía los utilizó como ración para las personas asediadas.

La llegada de Comio

Cuando la caballería salió del sitio buscó afianzarse junto con los soldados galos que estaban en territorios aledaños para hacer una marcha simultanea contra los soldados romanos. El ejército galo estaba compuesto por más de 200.000 soldados y atacaron la muralla al mando de Comio, rey de los atrebates el 30 de septiembre del 52 a.C.

No resultó muy eficaz este ataque, aunque al día siguiente se atacó la muralla en la noche, esperando que desde adentro los hombres de Vercingétorix avanzaran para un ataque conjunto.

Las trampas romanas

Los aguijones y las otras trampas terminaron mermando a los soldados galos que no podían escapar fácilmente, por lo que fueron acribillados con las flechas romanas, tuvieron que volver a entrar en la muralla mientras que en la parte externa los galos se hacían más fuertes.

El dos de Octubre los galos descubrieron una parte débil de la muralla y atacaron con más de 60.000 hombres. El ataque fue muy eficaz hasta que Julio Cesar en persona junto con trece cohortes (casi 4.000 legionarios) fueron a socorrer. Entonces la caballería pudo masacrar a los galos que escapaban en retirada.

La derrota

Mientras tanto, Vercingétorix atacó con más éxito, aunque sus soldados estaban muy cansados y tuvieron que sufrir las consecuencias de un ejército muy bien organizado. La mayoría de los galos fueron masacrados con los pillum romanos. Luego de esto Vercingétorix claudicó.

Julio Cesar con esta victoria se afianzó el triunfo de los romanos de toda la Galia. Vercingétorix terminó en Roma donde fue ajusticiado y los galos fueron entrando en la sociedad romana con mayor éxito.

Este triunfo Roma no se lo reconoció a Julio Cesar. Incluso fue el principal motivo político por el cual se volvería el primer emperador del Gran Imperio Romano.

Bibliografía:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Alesia#Sitio_y_batalla
  2. http://www.cienciahistorica.com/2016/01/19/alesia-sitio-y-batalla/

Imágenes: 1: mihistoriauniversal.com, 2: wikipedia.org, 3: cienciahistorica.com

Grandes asedios: Alesia (52 a. C.)
30 enero, 2018
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