Gonzalo Guerrero: la historia del español que se volvió maya, parte 1

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Conquista

Como todos sabemos, se denomina como “La Conquista” al proceso por el que un puñado de aventureros españoles se apoderó de la práctica totalidad del nuevo continente al sur del Río Bravo. O bueno, casi.

España tenía ventajas importantes en su lucha contra los nativos americanos: enfermedades desconocidas en el continente y con altísimas tasas de mortalidad, práctica enfrentando a los nativos unos contra otros (ya lo habían hecho en Canarias), armas letales y caballos (cuyo principal impacto fue psicológico, pero que les permitió considerables avances en un inicio) y ante todo la posibilidad de obtener recursos de una metrópoli.

Uno de los mayores objetivos de los españoles era la evangelización de los indígenas: para bien o para mal estaban convencidos de que su fe era la única verdadera y que necesitaban convertir a los indígenas para “salvarlos”. Esto, quizás tanto como la ambición por el oro, fue lo que motivó a estos conquistadores y los llevó a entregarlo todo en unas tierras que les eran desconocidas.

Pero no todos los españoles estaban convencidos de su fe, y algunos pronto fueron seducidos por las creencias de los nativos americanos. No fue la norma, por supuesto, y las excepciones fueron pocas, pero existieron en cualquier caso. El mejor documentado de estos casos fue el de Gonzalo Guerrero, el español que se volvió maya y murió defendiendo las ciudades mayas de los conquistadores, sus antiguos amigos y aliados.

Gonzalo Guerrero

Gonzalo Guerrero nació en Palos en algún momento de los 1480’s. Luchó por su tierra como arcabucero, participando de la conquista de Granada (última fortaleza musulmana en la Península Ibérica) y en la defensa de Nápoles, entonces parte del Reino de Castilla.

En 1510 Gonzalo tomó una decisión importante. En lugar de quedarse y luchar por el Reino (lo que de por sí presentaba un futuro prometedor) decidió marcharse a las Américas, buscando con ello quizás la gloria, quizás la riqueza. Estuvo en los conflictos de la Española, bajo el gobierno de Diego de Nicuesa. Y marchó al continente bajo el mando de Juan de Valdivia, capitán de Vasco Núñez de Balboa.

Habían conflictos importantes entre Balboa y Nicuesa, por lo que el primero decidió enviar a Juan de Valdivia junto con su tripulación a La Española (hoy Haití/Rep. Dominicana) con la esperanza de encontrar el apoyo de Diego de Almagro.

Gonzalo iba en la embarcación cuando se encontró con una poderosa tormenta en aguas del Caribe. Únicamente 21 personas sobrevivieron (18 hombres, dos mujeres), tomando sus propios orines como única fuente de agua dulce y practicando el canibalismo para sobrevivir. Ocho llegaron con vida a la costa de Yucatán, donde fueron atacados por los Cocomes, que ejecutaron a cuatro y mantuvieron a los otros 4 como captivos.

El Esclavo

Pero las cosas no terminarían ahí. Tras un conflicto entre los Cocomes y los Tutul-Xiúes, los 4 prisioneros fueron llevados a       la ciudad maya de Maní, donde serían esclavizados. Dos morirían pronto, dos se mantendrían con vida, uno de ellos fiel a sus creencias, el otro (Gonzalo), convirtiéndose lentamente a la cultura maya.

Taxmar, cacique de los Tutul-Xiúes, se enteraría unos meses después de la muerte de los dos esclavos (que había dado como regalo al Sacerdote Teohom de Maní) y de la agonía de los restantes y pediría su liberación. No está claro qué sucedió con Gerónimo de Aguilar en este periodo, pues permaneció al servicio de Taxmar, pero evidentemente no fue de gran ayuda. Gonzalo, en cambio, pronto se adaptó a su nuevo lugar y como guerrero comenzó a convertirse en un importante asesor del Cacique en sus guerras locales.

El Guerrero

Contrario a la creencia popular, no fueron criminales quienes poblaron las Américas, fueron aventureros y negociantes, muchos con abundante riqueza y conocimiento. El tiquete de ida costaba una suma considerable, no se lo iban a regalar a cualquier criminal.

Gonzalo no era un noble ni un negociante, era un soldado. Había participado de academias militares y conocía la historia clásica y las tácticas de guerra moderna. En su estudio había visto el desarrollo de las tácticas helénicas y sabía de su eficiencia en combates con armamento muy tradicional. Así, pronto creó una “falange macedónica” con las tropas de Maní, las cuales se mostraron victoriosas e incrementaron la fama del esclavo.

Pasaría de manos varias veces, primero de Taxmar a Na Chan Can (cacique de Ichpaatún), luego, de este a Nacom Balam. Balam, quien apreciaba al esclavo y lo tenía como asesor, fue atacado un día por un caimán en un río y se salvó únicamente gracias a la intervención de Gonzalo: por este acto, le sería otorgada su libertad y la posibilidad de irse a donde fuera.

Pero Gonzalo había cambiado. Ya no se sentía un guerrero cristiano, al servicio de las tropas de Su Majestad Fernando el Católico. No, se había convertido, en cuerpo y alma, en un soldado maya más, en un hijo de Yucatán. A partir de ahora sería el más fiel aliado de los soldados de la península, y habría de convertirse en uno de sus líderes militares más importantes en los duros años que vendrían.

Pero de esto hablaremos en un próximo artículo.

Parte 2

Imágenes: 1 y 2: matadornetwork.com, 3: unioncancun.mx

Gonzalo Guerrero: la historia del español que se volvió maya, parte 1
26 octubre, 2017
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