Gilles de Rais, el asesino serial de niños de la Edad Media

El lado oscuro de los hombres

La humanidad siempre ha cargado con ese lado oscuro, un lado que no conoce la bondad y los límites, y que de vez en cuando se lanza contra los más indefensos: los niños. ¿Es inevitable que esa maldad se haga palpable? Ciertos personajes, como Gilles de Rais -un noble francés que vivió entre los años de 1405 a 1440 y fue un mariscal que  luchó en los años finales de la guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco-, así lo hacen parecer.

Tras su participación de la Guerra de los Cien Años amasó una gran fortuna y poder político: desde joven careció del control paternal que hubiera sido muy necesario para alguien que ya presentaba muestras de ser alguien agresivo, pero siendo criado por su abuelo, debido a que sus padres habían fallecido, hizo y deshizo durante sus años mozos. No tuvo la guía  necesaria del que fue su tutor, es más, se rumoraba que su abuelo se sentía orgulloso de los actos vandálicos de su nieto.

El ejercito la mejor opción para reformar  ¿tal vez?

Tal vez se pensaría que el ejército sería una buena opción para doblegar a alguien tan agresivo. No obstante fue todo lo contrario, las batallas y la sangre potenciaron más su carácter violento y su actitud feroz en el campo de batalla. Su abuelo quería que su nieto subiera a la cumbre máxima del poder  y le aconsejó de que entre su séquito incluyera a Guillaime La Jumelliers, quien se convirtió en su consejero en política, estrategias militares y finanzas.

Ser de la clase noble no fue excusa para no tuviera grandes enfrentamientos en el campo de batalla y que a su vez se ganara la admiración de sus compañeros, la gente que veía sus enfrentamientos decía que parecía poseído por una fuerza sobrenatural y que sus movimientos con el mandoble eran un golpe certero mortal.

Ya  a la edad de 17 años, después de haber probado la cotidianidad de la guerra (y quizás acostumbrado a ella),  Gilles regresa a casa, y el 24 de abril de 1422 secuestra a su prima de 15 años, la doncella de Catherine de Thouars y se casa con ella ese mismo día. Como era de esperarse, la familia de la chica no vio con buenos ojos ese matrimonio, mientras que para Rais sería la unión perfecta, ya que ambas familias eran las más acaudaladas de toda Francia. La familia Thouars hizo hasta lo imposible para dar marcha atrás a esa unión, pero Gilles para evitar tal suceso secuestró a la que sería ahora su suegra y la encerró, la mantuvo cautiva por varios días y solo la alimentó con pan y agua.

Catherin y Gilles tardaron siete años en producir descendencia: se decía que Rais era de tendencias homosexuales y que su matrimonio fue solo una simple formalidad. La chica Thouars, cansada de la actitud agresiva y la vida desordenada que llevaba su marido, tomó a su única hija y huyó a uno de los castillos de la familia Thouars.

La falta de templanza y reflexión lo convirtieron en un monstruo

Aunque suene imposible, Gilles fue una persona culta y amante de las artes al punto que careció de la moderación necesaria para disfrutar de ellas sin despilfarrar su dinero y bienes en gustos caros. Se dice que se exacerbaba con los cantos gregorianos, llegando al éxtasis. Si oía decir que se había escuchado una hermosa voz, no descansaba hasta conseguir llevar a su servicio a quien la poseía, por muy lejos que estuviera, como los cantores contratados en Poitiers, André Buchet, de Vannes y Jean de Rossingol, de La Rochelle.

Todo el que acudía a él disfrutaba de su generosidad, realizaba grandes banquetes, regalaba ostentosos presentes, realizó obras de teatro que recordaban sus años gloriosos luchando junto a Juana de Arco, de quien sentía gran atracción y admiración.  Sus gustos desbocados y sin orden le causaron grandes déficits a sus arcas.

Para conseguir el dinero necesario, recurre a arbitrios y ruinosos contratos pero el dinero ya no le dió abasto y la gente que alguna vez se benefició de él terminó por abandonarlo. Desesperado, al verse rodeado de tantas deudas recurre a la alquimia y a la brujería para fabricar su propio oro (era un creyente ferviente de la piedra filosofal).

Se rodeó de una corte grotesca de brujas, nigromantes, alquimistas, entre los que se encontraban Guillaume de Sillé, Roger de Brinqueville, Antonio de Palerno, Heriet, Poitou, Corrillaut. Fue tal su deseo de ver nuevamente llenas las arcas de la familia, que tabló amistad y una posible relación amorosa con uno de los tantos brujos que se rodeó: Prelati, un embaucador Italiano que le aseguró que llenaría sus arcas gracias a la magia negra.

Para hacer las invocaciones y los hechizos, acudieron al sacrificio humano, en éste caso el de los niños.  Iban de pueblo en pueblo, ofreciendo supuestos empleos y cuando ya los llevaban al castillo eran torturados y finalmente asesinados.  Durante ocho años abusó física y mentalmente de niños que se acercaban a su castillo en busca de una oportunidad para salir adelante, hasta que finalmente el obispo de Nantes, Jean de Malestroit, investigó las desapariciones de Bretaña. Después de tiempo de búsqueda se capturó a Gilles quien fue sometido a un juicio.

Fueron tales los horrores que confesó que alguien en la corte tapó un crucifijo que se encontraba ahí. Finalmente fue condenado a la horca y enterrado en la iglesia de las carmelitas de Nantes.

Bibliografía

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Gilles_de_Raisn

Imágenes: 1: wikipedia.org, 2: vengatorblaze.deviantart.com, 3: atlasobscura.com

Gilles de Rais, el asesino serial de niños de la Edad Media
23 abril, 2018
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