Gigantes de la tierra: animales con los que convivieron los primeros humanos, Parte 1.

Zoología

La modernidad nos acostumbró al control del espacio. Si bien de vez en cuando catástrofes ponen en peligro nuestras vidas y nuestra sociedad, se trata de fenómenos naturales que ya conocemos y que se caracterizan por una fuerza impresionante (terremotos, huracanes, tormentas), pero que solo ocurren esporádicamente. El mundo natural que nos rodea ha sido domesticado de acuerdo con nuestros intereses.

Pero no siempre fue así. En el principio, cuando los primeros humanos modernos cruzaron el estrecho de Suez, el mundo era desconocido. Tomó miles de años para que nuestros antepasados domesticaran las plantas y animales, edificaran los paisajes actuales y organizaran sociedades centradas en la siembra y la recolección de plantas. En el proceso, tuvieron que enfrentarse a criaturas que hoy nos parecerían salidas de una película de ficción.

En estos artículos recorreremos las tierras que los primeros humanos iban conociendo. Todas las criaturas que aparecen aquí ya no existen, pero existieron, algunas incluso en tiempos históricos (hace menos de 7000 años). Comenzaremos por el primer lugar en el que existió la humanidad moderna: el continente africano.

Hay una particularidad notable y es que África es en la actualidad el único continente donde la megafauna (nombre dado a estos gigantes antiguos) sobrevivió casi en su totalidad, registrando extinciones de apenas un 21% de las especies mientras que en Sudamérica o Australia los números ascienden prácticamente al 100%. Sin embargo, sí existían especies desconocidas hoy día y muy particulares que, ya fuera por el cambio climático o la cacería humana, desaparecieron a lo largo de 800.000 años.

Felinos dientes de sable

Hoy día el líder indiscutible de la cadena alimenticia en las sabanas y selvas africanas es el león (panthera leo), pero hace varios miles de años no era así. El enfriamiento global (producto de las glaciaciones) aumentó el tamaño de las sabanas en detrimento de la jungla, lo que favoreció a los cazadores de antílopes (basados en la velocidad, como los leones) frente a los cazadores de gigantes (basados en la fuerza y la potencia). Solo estos últimos tenían la capacidad de penetrar la gruesa piel de uno de estos animales por lo que, tras su extinción, los elefantes, rinocerontes e hipopótamos dejaron de tener predadores naturales.  Se pueden reconocer dos géneros: Meganthereon y Homotherium, ambas popularmente conocidas como tigre (o león) dientes de sable. Mientras que el primero no era particularmente grande, el segundo podía superar la talla de un tigre actual, y ambos estaban especializados en la caza de animales grandes y poderosos. Estos felinos habitaban también Eurasia y, en el caso de algunos parientes cercanos, llegaron a colonizar norte y suramérica.

Hipopótamo gigante

Como su nombre lo indica, estaba muy relacionado con los hipopótamos actuales, solo que era significativamente más grande. Sus ojos, al igual que los de un cocodrilo (y a diferencia de aquellos de los hipopótamos modernos) se encontraban en dos pequeñas protuberancias sobre la cabeza, lo que les permitía ver la superficie con el cuerpo completamente sumergido. Su extinción se dio en un momento relativamente temprano, hace alrededor de 700.000 años (mientras el Homo Erectus rondaba las sabanas).

 

Megaladapis

Una particular especie, no pertenecía al continente africano sino a Madagascar. Era un gigantesco lémur que pesaba más de 140 kilogramos y rondaba por los bosques de Madagascar alimentándose de materia vegetal. Como los humanos no llegaron a Madagascar hasta hace alrededor del año 700 d. C., esta especie convivió con pobladores modernos. A su llegada a la isla, en el año 1504, los portugueses se encontraron con la leyenda del tretretretre, un animal “parecido a una ternera, con cara de hombre y pelo rizado”. Era un pequeño titán de los bosques de la isla, sin predadores naturales y temido (y temeroso) por las poblaciones humanas. Su extinción no se debió probablemente a la cacería sino a la destrucción de su hábitat (causada por la quema del bosque), y seguramente se dio alrededor del año 1700 d. C.

 

Babuino gigante

Emparentado con los mandriles actuales, era un primate de locomoción cuadrúpeda que llegaba a pesar más de doscientos kilos. Era seguramente omnívoro, y podía cazar animales grandes cuando tenía la oportunidad. Al parecer su extinción se dio por competencia con el más pequeño e inteligente Homo Erectus, que incluso lo cazaba. Se extinguió hace alrededor de 400.000 mil años.

 

Ave Elefante

Posiblemente el ave más grande en la historia, podía superar los 550 kilos de peso. Habitaba en la isla de Madagascar y sus gigantescos huevos poseían nueve litros de capacidad, y son los mayores huevos conocidos en la historia (mayores, incluso, que los de los dinosaurios más grandes). Llegaba a medir tres metros de altura (a veces incluso más), pero era herbívora y su comportamiento se asemejaba al de un pacífico gigante que recorría los bosques de la isla en busca de alimento. Los primeros habitantes de la isla no la cazaron, pero la obsesión por sus huevos y la destrucción de su hábitat redujo sus poblaciones hasta el punto en que durante la colonización francesa de la isla, en 1642, seguramente ya estaban reducidas a ecosistemas fragmentados en las partes más alejadas de la isla. Su extinción seguramente se dio alrededor del año 1700, pero hay reportes no confirmados de estos gigantes hasta principios del siglo XX. Los huevos de estas aves, que conocieron los musulmanes durante la edad de oro del islam (siglos VII – X), tuvieron gran influencia en su mitología y es probable que estén en el origen de la leyenda del Ave Roc, una gigantesca ave de presa que podía incluso cargar un elefante.

Elefante negro norafricano

Terminamos esta lista con un animal que no es curioso por sí mismo, sino por la historia de su extinción. El elefante negro norafricano, un pariente ligeramente más pequeño del elefante sudafricano (ahora sencillamente elefante africano) tuvo un papel fundamental en la historia del mediterráneo entre los siglos VI y II a. C. En efecto, fueron estos los elefantes que usó Aníbal para cruzar los alpes y atacar a Roma durante la segunda guerra púnica. Los fenicios, los griegos y más adelante los romanos aprendieron lo poderosa que podía ser una carga de elefantes y cómo podía definir una batalla, por lo que se dedicaron a capturar la mayor cantidad de elefantes posibles. Al contrario que su pariente sudafricano, el elefante negro puede ser domado, más no domesticado, es decir, puede enseñársele a obedecer, pero no mantenerse en un ambiente controlado por el hombre (donde primero destruirá cosas y segundo no se reproducirá). Esta fue la maldición del elefante norafricano, pues su excesiva captura para el trabajo y la guerra redujo sus poblaciones hasta el punto de la extinción, allá rondando el año 100 a. C. De haber sido un animal domesticable seguramente manadas de elefantes rondarían hoy los poblados del mediterráneo.

Son muchos los animales que han desaparecido, aquí se presentan solo algunos (los más representativos de sus géneros). Más adelante continuaremos la serie con animales europeos, asiáticos, americanos y oceánicos.

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Fuente de imagen 1: strangedangers.com

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Gigantes de la tierra: animales con los que convivieron los primeros humanos, Parte 1.

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Bibliografía

El pensante (6 Mayo, 2015). Gigantes de la tierra: animales con los que convivieron los primeros humanos, Parte 1.. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/gigantes-de-la-tierra-animales-con-los-que-convivieron-los-primeros-humanos-parte-1/