¿Fue editada fuera de la Biblia la esposa de Dios?

Arqueología, Historia, Mitología

Deidad

Prácticamente todas las sociedades han creado un panteón divino para dirigir sus culturas. Ya fuesen los dioses celestes de tantas comunidades americanas (recordemos al Inti de los Incas), el interesante panteón guerrero de Mesoamérica, los peculiares dioses griegos, egipcios o sumerios, o las innumerables deidades hindúes, era común tener varias figuras que representasen los distintos aspectos del mundo… y era común que al menos algunas fuesen mujeres.

En este sentido, el monoteísmo judío marcó una diferencia importante con sociedades previas por su rechazo a todos los dioses excepto a uno, Iahvé, considerado padre y guía del pueblo judío. No se trataba de la primera sociedad monoteísta – por aquellas fechas Mazda ya reinaba sobre los zoroastristas en las regiones de Persia – pero si es sin duda la que mayor influencia ha tenido en tiempos más recientes.

Sin embargo, de acuerdo con una investigadora de la Universidad de Exeter, evidencias arqueológicas indicarían que en sus orígenes los judíos sí seguían a una deidad femenina y la consideraban tan importante como Iahvé. Por razones desconocidas, esta figura habría desaparecido de la Historia: su mismo recuerdo habría sido borrado de las mentes de los descendientes de quienes alguna vez la adoraron: al judaísmo moderno – y las religiones que de él surgieron, como el cristianismo o (en menor medida) el Islam – les sonaría casi herética la idea de una deidad femenina.

Asherah

Asherah era una deidad de orígenes sumerios reconocida como Ishtar por los Babilonios y Ashratu por los Acadios. En general, ocupaba un lugar prominente en los panteones, como pareja y gobernante junto a la deidad masculina suprema. Se trataba de aquella que encarnaba la feminidad y era representada por la Luna, la Tierra o Venus: posiblemente influenció otras deidades femeninas en credos posteriores (como Atenea entre los griegos) y tuvo el papel de Madre Creadora, junto a Iahvé, que habría sido un arquitecto, quizás, pero no el creador.

La tradición judía nació en las tierras del Creciente Fértil y como tal tuvo muchísima influencia de las religiones mesopotámicas. Su ruptura con las tradiciones politeístas parece haber sido posterior y más bien tardía: en la actualidad cada vez más evidencias le apuntan a la existencia de una deidad femenina, paralela a Iahvé, en la Biblia. Aunque muchos consideran esto casi un sacrilegio, es bueno recordar que como las sociedades, las religiones se transforman a medida que pasan los tiempos.

Las pruebas arqueológicas

Las últimas evidencias fueron presentadas por la investigadora Francesca Stavrakopoulos, de la Universidad de Exen (en Inglaterra), que presentó descubrimientos de los siglos XIII a.C.  a VII a.C. en los que queda claro que originalmente Iavhé estaba lejos de ser la figura solitaria en la que vendría a convertirse.

Una de las fuentes más importantes es un jarrón del siglo XIII encontrado en el desierto del Sinaí en el que se presenta un escrito que pide bendición a la pareja divina. Otro, perteneciente al siglo VIII, tiene una inscripción semejante, indicándonos que se trató de una tradición de muy larga duración.

La investigadora cita además amuletos, textos antiguos y figuras que han permanecido hasta nuestros días en las que se hace referencia a la mujer. Pero también asegura que la misma biblia tiene restos de esta deidad, que no fue erradicada del todo.

Así, en el libro de Reyes aparece una mención a una estatua de la mujer en el Templo de Jerusalén y un grupo de sacerdotisas femeninas que se encargaban de tejerle vestidos. Aunque seguramente en este periodo ya no tenía la importancia que tuvo en siglos anteriores, la creencia no había sido del todo erradicada. Tomaría varios siglos más el condenar a Asherah a las oscuras tierras del olvido.

La caída de la Diosa

De acuerdo con las evidencias, parece ser que poco a poco el culto a Asherah vino a vincularse no con su origen primigenio de consorte de Iahvé sino con el culto pagano a Baal, que por entonces había arribado en aquellas regiones de mano de los comerciantes fenicios, tan importantes en el Levante. Así, el Rey Hezekiah habría removido su símbolo del Templo, siendo alabado como el más justo de los reyes. Profetas posteriores, como Jeremías, Isaías o Micah, tomaron una posición semejante y afirmaron que la adoración a Asherah alejaba de la verdadera fe al único dios verdadero.

Muchos han tomado esta decisión como la imposición de un ideario masculino y el final del empoderamiento de las mujeres en la antigua sociedad judía. Es cuestionable, sin embargo, el que la presencia de una deidad femenina nos permita hablar de mayor igualdad: en el panteón griego abundaban importantes mujeres, pero eso no le impidió convertirse en una de las sociedades más misóginas de las que tenemos registro. Seguramente las razones que llevaron al abandono de Asherah sean  más sutiles y estén más vinculadas al contexto particular de la sociedad judía… pero no cabe duda de que a lo largo de los 3 milenios de historia que siguieron la ausencia de una deidad femenina en Occidente terminó por influir mucho.

Fuente de imágenes: 1: youtube.com, 2: barakarobinberger.com, 3: i-cias.com

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