Experimentos peculiares: los murciélagos y la caja de tiza

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Migraciones

Son muchos los animales que se caracterizan por migrar grandes distancias. Aves, ballenas, cuadrúpedos herbívoros y algunos insectos hacen parte de este colectivo, que busca moverse de acuerdo con las condiciones, siempre a la expectativa de encontrar más comida, refugio o descanso. En el caso de algunos de estos animales, como las ballenas o las aves, las grandes distancias que se desplazan de la mano con la poca presencia de indicadores que les puedan decir a dónde van han hecho que por décadas nos preguntemos cómo hacen, exactamente, para saber a dónde ir. En la actualidad, la más popular de las teorías considera que estos animales tienen trozos de magnetita en algunos lugares del cuerpo, lo que les permite, en ausencia de sol y otras formas de guiarse, saber al menos de manera general hacia dónde moverse. Sin embargo, hay un grupo de animales conocidos por migrar de manera regular, y de los que no sabemos casi nada: los murciélagos.

Estos mamíferos voladores son generalmente nocturnos (aunque hay algunas especies diurnas), y por esta razón, entre otras, no han sido tan estudiados. Muchas especies de murciélagos realizan migraciones de una longitud considerable, a veces en medio de la noche, y en esas circunstancias es mucho más difícil determinar cómo se ubican y deciden la dirección a la que se deben dirigir.

Por esta razón, un grupo de investigadores comenzó a investigar los hábitos migratorios de los murciélagos, buscando información que les permitiera entender los largos viajes de estos animales.

 El Murciélago Soprano

El experimento se realizó con el llamado Murciélago Soprano, una pequeña especie conocida por migrar por las costas del Mar Báltico en dirección norte y sur. Lo primero que los investigadores lograron determinar es que una vez los murciélagos comienzan a volar, se mantienen en la misma dirección durante todo el vuelo. Esto significa que desde el principio tienen muy claro a dónde deben ir.

Pero, ¿cómo saben los murciélagos la dirección exacta a la que deben dirigirse? Esta era la pregunta real que buscaba responder el experimento, y para la cual se ideó una ingeniosa caja con tiza.

Por lo general, cuando se trabaja con aves migratorias se busca encerrarlas brevemente en una caja para desorientarlas y que al salir tengan que volver a ubicarse. Esto, de la mano con trucos (como espejos) permite saber qué es lo que miran antes de comenzar a volar. Pero en el caso de los murciélagos, esto no resulta viable, pues resulta que los animales tienden a quedarse dormidos en estas condiciones.

Es por esta razón que el científico ideó una caja más «abierta», con entradas de luz natural (homogéneas desde todos los lados) y con una capa de tiza para seguir con cuidado las huellas de los murciélagos. Así mismo, al salir a unos murciélagos les ponían el ocaso en el lugar adecuado, pero a otros les ponían un espejo. Y, cómo no, quienes tenían el espejo invariablemente volaban en la dirección equivocada.

Esto permitió determinar que los murciélagos se ubicaban en dirección al sol, y usándolo como una brújula marchaban en la dirección correcta en sus migraciones. El peculiar experimento logró al fin sus objetivos, y nos enseñó que al contrario que las aves y ballenas, los murciélagos usan medios más bien mundanos para ubicarse en medio de la nada. Y, seguramente, también pase a la historia como un experimento particularmente peculiar.

 Bibliografía:

  1. https://www.sciencenews.org/article/scientist-used-chalk-box-show-bats-use-sunsets-migrate

Imágenes: sciencenews.org

Experimentos peculiares: los murciélagos y la caja de tiza
28 abril, 2019
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