Estudios revelan que la Conquista de América volvió el mundo más frío

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La Conquista

En el año de 1492 un muy confundido almirante llamado Cristóbal Colón arribó a un continente que nadie sabía que existía. Colón creía, erróneamente, que la Tierra era más pequeña de lo que realmente era y que por lo tanto el viaje de España a Asia (o a “Las Indias”, como ellos llamaban a este amplio territorio) era muy fácil de realizar a través del Atlántico. Por supuesto, se equivocaba, pero afortunadamente para él había un continente en el medio que permitió a su tripulación conseguir agua y víveres a último momento.

Y por cierto, no está claro si Colón alguna vez se dio cuenta de su error. Posiblemente murió creyendo que en verdad había llegado a Asia.

En cualquier caso, el hallazgo comenzó uno de los procesos más dramáticos de la Historia de la Humanidad: la Conquista de América. Los fidalgos españoles, imbuidos de un espíritu conquistador y con una mentalidad feudal, soñaban con grandes reinos que podrían gobernar en nombre del Rey en estos nuevos territorios y no dudaban en usar la fuerza para conseguir la “civilización” y cristianización de estos pueblos. Pero llevaban consigo un arma desconocida aún para ellos:

Las enfermedades.

El Viejo Mundo estaba lleno de ellas. La viruela, el sarampión, la peste, la influenza… todas ellas poderosas armas con las que los europeos habían aprendido a convivir, y que aún en el peor de los casos dejaban con vida algunos individuos que luego pasaban sus genes inmunes a la siguiente generación.

En América, en cambio, la situación era diferente. Las pocas enfermedades nacidas en el continente (posiblemente la sífilis y la tuberculosis) eran lentas, y no causaban el daño de, por decir algo, la viruela. Y los nativos no tenían defensas contra aquellas.

El resultado fue una de las peores catástrofes demográficas jamás registradas en la Historia. De quizás 100 millones de personas que vivían en América murieron el 95% en el lapso de dos generaciones.

Abandono                                                                                                    

El evento tuvo varias consecuencias inmediatas:

Primero, limitó la capacidad de defensa de las sociedades nativas contra los conquistadores. Los Aztecas, por ejemplo, resistieron fieramente aún luego de perder algo así como la mitad de su población, y en varias ocasiones estuvieron cerca de una victoria decisiva. Muchos aseguran que de haber tenido a su disponibilidad el doble de soldados su victoria era una cosa casi segura.

Los Incas, así mismo, estaban en medio de una Guerra Civil causada por una epidemia que, entre otros, terminó con la vida del Inca, dividiéndo el reino entre sus dos hijos: Atahualpa y Manco Cápac. Quizás hubiesen sido derrotados de cualquier manera, pero lo cierto es que la epidemia facilitó muchísimo las cosas. Y esta fue la tendencia en todos los territorios.

Segundo, destruyó los sueños españoles de un dominio feudal en América. Sin indígenas no había siervos, sin siervos, no había riquezas. De los grandes dominios feudales conocidos como “encomiendas”, donde un español gobernaba miles de indígenas, se pasó a un sistema diferente con vastas tierras baldías y un puñado de trabajadores en una hacienda relativamente pequeña.

Y esto generó un tercer impacto que recién estamos comenzando a dimensionar:

La Pequeña Edad del Hielo

En los siglos posteriores a 1500 se evidencia un curioso fenómeno: una dramática reducción en las temperaturas terrestres, culminando en el dramático año de 1628: el año “en que no hubo verano”. Las temperaturas luego se estabilizaron y comenzaron a subir lentamente, pero hasta 1900 no se alcanzó el promedio anterior a 1500. En la actualidad, en caso de que quieran saberlo, lo hemos superado por mucho.

Originalmente se pensaba que esto se había debido a una reducción en la actividad solar y a una serie de explosiones volcánicas. Pero nuevos análisis revelan que la reducción en la actividad solar fue mínima y las explosiones volcánicas, aunque importantes, apenas representan un pequeño porcentaje del tiempo que duró este temporal de frío.

En cambio, una nueva hipótesis está surgiendo y cada vez se ve más sólida ante la evidencia factual: millones de hectáreas de cultivos en América quedaron despoblados, llevando a que fuesen reemplazados con densos bosques tropicales. Esto habría tenido el efecto de reducir el carbono atmosférico, impulsando simultáneamente una reducción en las temperaturas mundiales. Es decir, algo semejante a lo que ocurre en la actualidad, pero a la inversa.

La reforestación de vastos territorios en el continente explica bien la tendencia climática, y su lenta reversión a medida que las poblaciones se fueron recuperando… aunque en algunos casos esto nunca ocurrió. Por ejemplo: en la Cordillera Central Colombiana el impacto de las epidemias fue tal que las poblaciones indígenas nunca se recuperaron, y desaparecieron prácticamente del todo o migraron a otros territorios. Los bosques vírgenes de la región serían cortados, para sembrar café, apenas a partir de 1850. En el Amazonas, por ejemplo, podría haber ocurrido algo parecido, y miles de jardines y cultivos serían cubiertos por la selva. Solo hoy estamos comenzando a encontrar sus restos bajo la tierra.

Así que ahí lo tienen: el impacto de la Conquista de América fue más allá de la sociedad y terminó por resultar en un cambio considerable de las temperaturas mundiales.

Bibliografía:

  1. https://www.independent.co.uk/environment/american-colonisation-americas-climate-change-little-ice-age-death-forests-university-college-london-a8756771.html
  2. https://www.historicalclimatology.com/blog/new-worlds-of-climate-change-the-little-ice-age-and-the-colonization-of-north-america

Imágenes: 1: youtube.com, 2: sostenibilidad.semana.com, 3: drtimball.ca

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6 febrero, 2019
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