Escritores malditos: Fernando Pessoa y sus heterónimos

Personas sorprendentes

 Vidas paradigmáticas

Muchos artistas son reconocidos principalmente por la profundidad de sus obras. Escritores latinoamericanos como Juan Rulfo o Gabriel García Márquez han sido aplaudidos por sus aportes a la lengua española: en el mundo hay muchas lenguas y en cada una de ellas hay representantes magníficos de sus escrituras, sus vidas están marcadas por el misterio y el dolor, por la enfermedad y el vacío, por el infortunio y la desazón.

Muchas veces los escritores suelen escribir magníficos libros que sólo son celebrados por algunos intelectuales por su rigurosidad narrativa, pero otros escritores desarrollan una vida llena de aventuras y tragedias que los hace merecedores de ser reconocidos por su vida antes que por su obra, aunque su obra sea el resultado de los golpes que recibieron del destino. Parafraseando al escritor mexicano Octavio Paz, la obra literaria de los escritores es la principal biografía de ellos.

También la fortuna tiene lugar en ellos, el humor y la dicha se congrega en sus letras y en sus vidas. En el caso de Fernando Pessoa, él fue un poeta conocido por un humor muy característico, donde su vida fue sólo una pequeña parte de su obra, donde su escritura llevó un misterio ahora sin resolver.

Origen de Pessoa

Desde bien pequeño Pessoa sufrió una tragedia: la muerte de su padre lo condenaría a un viaje a Sudáfrica con su madre y su padrastro. En Lisboa, la capital portuguesa, sus padres habían vivido entre la tranquilidad de las clases altas de la sociedad, pero con la infortunada muerte de Juaquim de Pessoa (el padre), la madre caería en la ruina y tendría que conseguir un nuevo padre para su hijo.

El comandante Joao Miguel Rosa sería su nuevo padre. Elegido cónsul en Durban, ciudad sudafricana, se trastearía con su nueva familia. Aquí Fernando tendría la oportunidad de aprender las letras inglesas y sus primeras escrituras estarían en inglés por estudiar en un riguroso instituto donde era menester manejar muy bien el idioma anglosajón.

También un nuevo cambio sufriría su vida: el nacimiento de su primer heterónimo (un heterónimo es una personalidad artificial inventada). Alexander Seach sería el nombre de una de las decenas de personalidades que desarrollaría a lo largo de sus años, Alexander se caracterizaría por una escritura y una biografía construida minuciosamente por Pessoa.

Aunque su proceso de crear nuevas personas artificiales comenzaría desde su niñez, a lo largo de su vida nacerían otros heterónimos con personalidades muy fuertes, tan fuertes que una vez un heterónimo de Pessoa envió cartas a la novia del escritor y ella se enamoró de él, sin saber que era una personalidad creada por su pareja. Pessoa ante la pena dejó su novia.

Los años de la desgracia

Al volver a Lisboa, Pessoa tenía el aburrido trabajo que tendría toda su vida, sería transcriptor de cartas en inglés. Pero por las noches su vida estaría permeada por las letras, allí se liberaría de cada una de las tristezas que había guardado desde su infancia. Con su nuevo padrastro y sus nuevos hermanos, el escritor había quedado relegado del amor de su madre, incluso poemas escribió para ella, pero fue en vano.

Sus heterónimos albergaron el dolor sufrido por Pessoa. Nadie sabía que Álvaro de Campos, Alberto Caeiro o Ricardo Reis eran el mismo escritor. Nadie contemplaba que el existencialismo de Álvaro o el pragmatismo de Caeiro o la contemplación de Reis habían sido desarrolladas por un simple transcriptor de textos.

La magia de sus versos eran ahora creaciones inéditas de su autor, los poemas demostraban como fingía Pessoa en su vida, pero sus heterónimos escribían de maneras diferentes, tenían orígenes diferentes, por ejemplo Alberto Caeiro no tuvo educación, odiaba los simbolismos y las metáforas. Creía que había suficiente metafísica en la realidad y al igual que el padre de Pessoa, él también murió de tuberculosis.

De sus 72 heterónimos, vale subrayar también a Álvaro de Campos, quien era un libertino exacerbado que sólo pensaba en disfrutar la vida, en vivir sin pensar en los demás y en soñar en sus letras los sueños frustrados de Pessoa. Es conocido de él el poema Tabaquería, uno de los más grandes de la lengua portuguesa.

Ricardo Reis es el más importante escritor creado por Fernando, de un tono clásico, contemplativo y aferrado a la vida denota el sueño que Pessoa nunca logró pero siempre simuló hacer. Con sus amigos y su familia siempre tenía un tono clasista e intelectual. Nunca dejó de lado su pasión por la vida en público, pues las cosas que sucedían afuera no le afectaban, pero sí las describía. Así también era su heterónimo, era la parte más real que tenía Pessoa:

Para ser grande, se entero; nada tuyo exageres o excluyas.

Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas.

Por eso la luna brilla toda en cada lago, porque alta vive. (Ricardo Reis)

El final de sus días aciagos

Por el alcohol desapareció Fernando Pessoa. Una fuerte cirrosis lo sepultó a la edad de 47 años, ocasionándole un montón de problemas hepáticos que lo llevaron a la tumba, así el mundo recibió el regalo de toda su obra literaria, inédita hasta que el escritor murió.

Con esto se convirtió en el escritor más reconocido de la lengua portuguesa.

Imágenes: 1: nvinoticias.com, 2: wikipedia.org, 3: slidesharecdn.com

Escritores malditos: Fernando Pessoa y sus heterónimos

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Bibliografía

El pensante (28 agosto, 2016). Escritores malditos: Fernando Pessoa y sus heterónimos. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/escritores-malditos-fernando-pessoa-y-sus-heteronimos/