¿Es el Amazonas resultado de un antiguo proyecto ecológico de ingeniería?

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Amazonas

Hoy por hoy, el Amazonas se considera como uno de los últimos reductos de un mundo verdaderamente salvaje. La gigantesca selva americana es una de las tres grandes selvas tropicales mundiales (siendo las otras dos aquella del Congo y la del Sudeste Asiático) y es la más grande y mejor conservada pese a la constante presión a la que está sujeta.

Sin embargo, recientes investigaciones parecen indicar que la Amazonía, contrario a lo que se ha pensado por mucho tiempo, no es un lugar prístino. Para muchos esto no será una sorpresa (como sabemos, los primeros humanos llegaron a este lugar hace al menos 13.000 años, y quizás antes), pero el asunto aquí no es de presencia, sino de escala.

La fiebre del caucho

Hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX en el Amazonas comenzó un proceso único que convertiría este paraíso tropical en un infierno. La extracción de caucho convirtió la selva en el origen de gigantescas riquezas las cuales convirtieron a muchos hombres en millonarios. Sin embargo, el caucho requería un arduo trabajo para ser extraído… y amazonas no estaba precisamente lleno de trabajadores ansiosos por conseguir empleo.

Lo que había allí era indígenas. Muchos, muchos indígenas.

En la actualidad solemos imaginar el Amazonas como un lugar inhóspito, donde unos pocos grupos tribales sobreviven de la caza y se mueven a lo largo y ancho de vastos territorios deshabitados. Esto es cierto, en la actualidad, para vastas regiones del continente. Sin embargo, no siempre fue así y hace poco más de un siglo la región estaba habitada por importantes grupos de agricultores que jamás fueron censados o medidos con precisión.

Durante la fiebre del caucho, centenares de miles de indígenas fueron capturados y convertidos en esclavos de facto en una especie de señoríos feudales en los que se les obligaba a trabajar casi que hasta la muerte. Otros cuantos miles escaparon, abandonando sus tradicionales vidas como agricultores y convirtiéndose en nómadas (vida que ofrecía una mejor defensa contra los reclutadores): muchas de las actuales tribus que rondan el amazonas tienen de hecho estos orígenes.

Selva de gente

El punto aquí es que la selva quedó despoblada en un periodo relativamente reciente. No se sabe con seguridad la población que pudo sostener, pero las evidencias actuales parecen indicar con cada vez más fuerza que se trataba de un número importante. La evidencia principal: las plantas comestibles.

En efecto, muchas de las plantas que son útiles a los seres humanos tienen vastísimas distribuciones y son muchísimo más abundantes de lo que uno pensaría que tiene sentido. De acuerdo con los análisis realizados, muchas de estas plantas se ubican además sobre suelos anormalmente fértiles, que presentan una composición casi artificial, como si hubiesen sido cuidadosamente abonados y removidos para presentar mayor producción agrícola.

De acuerdo con las pocas tribus que hoy mantienen sus costumbres ancestrales (pues no fueron tocadas por la terrible maldición del caucho) una de las costumbres más importantes es sembrar plantas útiles y abandonarlas allí por varios años. Hacer esto le permite a las comunidades “rotar” entre diferentes escenarios y mantener siempre reservas para alimentar a la familia en caso de emergencia. Y por lo tanto, la abundancia extraordinaria de plantas comestibles y útiles nos indica que las tribus amazónicas hicieron un prodigioso trabajo transformando gran parte de la Amazonía.

Así, estas comunidades habrían creado, grano a grano, un gigantesco proyecto de ingeniería ecológica que garantizó la supervivencia de su sociedad y nos legó, un siglo después de su desaparición, un relato de lo que alguna fue el Amazonas.

Imágenes: 1: mysteriousuniverse.org, 2: cienciados.com

¿Es el Amazonas resultado de un antiguo proyecto ecológico de ingeniería?

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