El tabaco en las culturas mesoamericanas

Los alucinógenos y la cultura prehispánica

América cuenta con la mayor cantidad de plantas alucinógenas y desde tiempos antiquísimos los nativos las ingerían. El antropólogo Weston Le Barre sugiere que esta relación tan próxima con las plantas sagradas es por un “chamanismo paleolítico”.

Cuando los cazadores de Asia nororiental partieron para el Nuevo Mundo, llevaron consigo las creencias totémicas y tal vez algunas semillas (hipótesis que no se ha comprobado). Los rituales con  las plantas hicieron que las experiencias religiosas fueran místicas.

Al llegar los españoles, un cura del pueblo de Atenango del Río, Hernando Ruiz de Alarcón, escribió un libro que hablaba sobre el consumo de alucinógenos y otras plantas enteógenas: Tratado de las supersticiones y costumbres gentílicas que hoy viven entre los indios naturales desta Nueva España.

En el texto revelaba el uso de 32 plantas alucinógenas. Todas satisfacían una necesidad cultural por medio del consumo apropiado. Incluso siguieron usándolas en tiempos coloniales, eso sí, a escondidas, porque si llegaba las autoridades eclesiásticas, las confiscaban. (muy parecido como hacen hoy en día en algunos lugares)

Entre dichas plantas estaba el peyote, el ololiuhqui y y el tenexyetl. Este último era el nombre en nahua del tabaco. El tabaco era usado para todos los contextos rituales y cotidianos, muy parecido como el uso de la coca en Sudamérica.

La planta del tabaco era utilizada en todo el continente. Cristóbal Colón vio “hombres chimenea” en Gibara, Cuba, mientras descubría las playas americanas. Le llamó la atención que consumieran tabaco, planta desconocida para todo el Viejo Mundo hasta 1492.

En Sudamérica, Juan de Grijalva tuvo el honor de ser el primer extranjero en fumarse un puro de tabaco ofrecido por un cacique, en 1518. En varias partes del continente el tabaco satisfacía diferentes necesidades.

En algunas partes se fumaba para alejar espíritus malignos, en otros lugares para atraer las lluvias, para limpiar el aire, para las buenas cosechas, para cazar, sembrar, cortar, cargar, caminar y pescar. Se sabe que su intoxicación produce alivio de la fatiga y quita el hambre y la sed.

Fumaban el tabaco seco y molido envuelto en hojas de maíz. En unas regiones yucatecas ya lo usaban en pipa; Cortés pudo ver esta práctica en las costas mexicanas, cuando llegó por primera vez.

Usos de la planta en los territorios mexicanos

En las regiones hidalguenses, en el centro de México,  los nahuas usaban la planta como ungüento para aliviar las picaduras de alacrán, para curar el dolor de oidos, ojos, dientes y cabeza; para espantar las hormigas y para las picaduras de otros animales.

Era tan usado, que el mismo Ruiz de Alarcón dice de la planta que “es un hombre vivo que tiene espíritu”, pues no podía faltar en ningún lugar. Las cualidades simbólicas eran muy grandes (incluso hoy en día) pues le daba poderes mágicos que aliviaba los malestares usuales del hombre.

Para empoderar la planta, tuvieron que darle un significado sagrado a su origen. Los mexicas, según el Códice Magliabechiano, heredaron la planta de Quetzalcoalt: luego de que el dios tuvo sexo con una mujer, derramó el semen sobre una piedra y ahí nació el tabaco.

Actualmente en algunas comunidades nahuas, se menciona que el semen no era de Quetzalcoalt sino de San Pedro, por ello, en lugares como Temalac, llaman “san pedritos” a unas piedritas hechas a base de tabaco para rituales de sanación.

Al enfermo se le da otra planta sagrada para que la coma mientras se le hace sahumerios con los “san pedritos”. Llegado el momento, se le aplica el polvo del tabaco por todo el cuerpo: una limpieza ritual que busca purificar y neutralizar cualquier efecto maligno.

Cuando el tabaco se unta por la piel, los efectos alucinógenos de otras plantas sagradas se disminuyen. El tabaco tiene el hábito de contrarrestar los efectos de hongos y otras plantas enteogénicas.

La planta entre los chamanes

Los chamanes del Estado de Guerrero, en México, tienen una costumbre ancestral con el tenexyetl. Consideran que San Pedro bendijo la planta para contrarrestar cualquier efecto maligno de otros seres peligrosos y sobrenaturales.

Por medio de una preparación, donde la cal y el tabaco se remuele en un metate, el chaman prepara una poción mágica. Hacen una oración a San Pedro, donde se utilizan varias palabras en nahua para que el bebedizo haga efecto, luego, si el que toma la bebida vomita, entonces expulsó la maldición que tenía.

Esta práctica es muy parecida a la que tenían los “recuperadores de almas” entre los antiguos. La bebida ayudaba a que la entidad anímica humana, el tonalli, volviera al cuerpo. Para la muerte azteca, cuando alguien moría, el tonalli atravesaba los nueve pisos del cielo para llegar al mundo ultraterreno.

Es por eso que el chaman tuvo en tiempos antiguos (y en los tiempos actuales, en algunos lugares) una gran importancia por ser guardián del equilibrio. Pero el tabaco era el verdadero equilibrador espiritual.

Es sorprendente ver hoy en día en lo que se convirtió el tabaco. Su uso, obedece al vicio y todos los significados espirituales que alguna vez tuvo se han remplazado. Hoy en día, el consumo de tabaco es una de las principales causa de muerte en el mundo, según la OMS.

Bibliografía:

  1. http://mexiconuevaera.com/opinion/2014/04/21/la-historia-prehispanica-del-tabaco
  2. Lilian González. Tenexyetl: el tabaco en la tradición nahua de Guerrero. En: Artes de México. Número 127, 2017.

Imágenes: 1: popol-mayab.org, 2: ceape.edomex.gob.mx, 3: docuri.com

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