El primer (y último) avión nuclear: el Convair NB-36H


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Energía nuclear

Fue en los 1930’s que algunos físicos nucleares comenzaron a trabajar con la idea de que los elementos radioactivos podrían usarse para obtener energía de manera masiva. El concepto era esencialmente el mismo que el de una bomba atómica: un reactor que genera una reacción en cadena a medida que la destrucción de átomos se incrementa, y produce calor en el proceso; la diferencia es que aquí había que controlar cuidadosamente la reacción para evitar que se saliera de control y garantizar que generase el calor necesario para mover una turbina.

Y fue ya en medio del Proyecto Manhattan, que llevó a la fabricación de la primera Bomba Atómica, que el físico nuclear Enrico Fermi propuso la idea de un avión impulsado por energía nuclear. El concepto de inmediato cautivó a las autoridades estadounidenses, y luego de la guerra comenzarían a trabajar masivamente en el concepto.

Ahora, ¿cómo funciona un reactor? Simple: se tienen “barras” de material radioactivo que se bombardean con neutrones, y se usan “controladores” para limitar la cantidad de neutrones que pasan de barra a barra. Mientras los controladores se puedan manipular en tiempo real, se puede evitar que la reacción se salga de control (aumentándolos) o que se apague (reduciéndolos). En esencia, eso es todo lo que se requiere.

Pero como imaginarán, este proceso genera muchísima radiación, la cual puede ser letal para los seres humanos. Por esta razón, los reactores nucleares tienen diversas capas para limitar el exceso de radiación (por lo general agua y metales como el plomo) y garantizar que aún los trabajadores que se encuentran en la planta no sufran niveles de radiación superiores a los de un lugar cualquiera.

Y fue aquí donde comenzó el problema del avión nuclear: una pared gruesa de plomo es muy pesada.

El Proyecto del Avión Nuclear

Mientras que conceptos como un submarino nuclear resultaron viables, y un crucero de carga nuclear es más que práctico, el problema de la protección del reactor siempre limitó a los aviones.

La razón es simple: en el agua, el peso realmente importa poco, pero en el aire es crítico que el avión sea tan liviano como sea posible. Y con reactores que pesan varias decenas de toneladas, este no iba a ser el caso.

La cabina del piloto, completamente rodeada de plomo

Sin embargo, los potenciales beneficios de un avión nuclear eran gigantes. Verán: los submarinos a gasolina requieren subir cada poco tiempo a recargar, pero los submarinos nucleares pueden operar por décadas bajo el agua sin nunca necesitar una recarga. La nueva generación de submarinos nucleares de Estados Unidos, de hecho, está programada para no recargar ni una sola vez. El submarino operará por 50 años antes de que su combustible se agote, para entonces volver a la superficie y salir del servicio. Para entonces, ya estará obsoleto.

Su equivalente en un avión permitiría a la aeronave volar, básicamente, por una cantidad de tiempo indefinida (años, quizás), algo muy útil para mantener una presencia permanente en los cielos.

El Convair NB-36H

Pero para lograr cumplir este sueño, lo primero era montar un reactor a un avión y ver si podía levantar vuelo.

Este experimento comenzó a realizarse en 1952, cuando un bombardero B-36 que había sufrido daños en un accidente fue reparado y acondicionado para llevar un reactor. La tecnología usada fue la de un reactor de enfriamiento-por-aire de 1MW de potencia, cuyo peso alcanzaba las 16 toneladas. Esta única aeronave fue bautizada como el Convair NB-36H.

El avión realizó bastantes vuelos de prueba, en algunos de los cuales incluso se encendió el reactor. Sin embargo, jamás se acondicionó de manera que fuese el reactor el que impulsara los motores. El avión podía cargar el peso del reactor, y evitar la radiación a la tripulación, pero esto limitaba su funcionamiento y maniobrabilidad y la cantidad de carga que podría llevar para otros motivos… como bombas, por ejemplo. Se podía jugar con el peso, disminuyendo la seguridad, pero aquí el problema era otro: que la tripulación entonces sí sufriría impactos por radiación.

El reactor nuclear usado

Para solucionar esto, llegó a proponerse que estos aviones únicamente los pilotearan aviadores de mayor edad, pues los efectos de la radiación, en bajas dosis, solo son visibles después de décadas. Claro, esto no pegó muy bien en la opinión pública.

Y peor aún, a pesar de que el avión era seguro tal y como estaba funcionando, el evento de un choque garantizaba la destrucción del reactor y la posible explosión de la carga nuclear. En un lugar poblado, esto habría llevado a una catástrofe radioactiva… y esto era un riesgo inaceptable.

Así mismo, para 1957 los avances en la tecnología de propulsión a chorro y de cohetes balísticos intercontinentales hacían que el alto costo de un avión nuclear (hasta el momento apenas en planos, mientras que las otras tecnologías ya tenían prototipos funcionales) fuese innecesario para los Estados Unidos. Por esta razón, en 1961 se cerró definitivamente el programa y se acabó el sueño de un avión nuclear.

En la actualidad, varios países han construido aparatos voladores con energía nuclear, pero se trata por lo general de misiles o drones, que no tienen tripulación y no necesitan la protección para cuidar a su tripulación.

Bibliografía:

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/Convair_NB-36H
  2. https://www.theatlantic.com/technology/archive/2019/01/elderly-pilots-who-could-have-flown-nuclear-airplanes/580780/
  3. https://www.quora.com/Is-it-possible-to-make-a-nuclear-powered-aircraft

Imágenes: aviation-history.com

El primer (y último) avión nuclear: el Convair NB-36H
17 junio, 2019
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