El primer pirata: Policrates de Samos

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El momento de la tiranía

Cuando Ciro el persa acabó el imperio de Creso el lidio, la peninsula de Anatolia vivió un momento de dificultad política. Parecía que el mundo se fuera acabar. Los nuevos conquistadores no eran tan laxos como los lidios y nadie sabía como esconderse de la inminente conquista que se aproximaba.

Las colonias griegas ubicadas en las orillas del mar Egeo y las costas jonias también sufrieron una fuerte crisis. Ellos creían que lo mejor que debían hacer era postrarse ante el rey persa, pero este no quería negociar.

La guerra era inminente y la desesperación llevó a que se propiciaran golpes de estado. En la isla de Samos, tres hermanos hicieron una tiranía, despojando el poder social que hubo antes. Polícrates, Pantagnosto y Silosonte se quedaron con el poder absoluto de la isla.

En el transcurrir de un año Polícrates mató a su hermano Pantagnosto y exilió a Silosonte, así se quedó con el control de todo. Era el primer tirano de Samos y había conseguido la corona  eliminando a todos los que se oponían ante él.

Varias familias aristocráticas que habían estado antes en la isla quisieron hacer revueltas que Polícrates castigó sin clemencia. Luego empezó en Samos una época de prosperidad económica y artística que fue reconocida por los grandes reinos de la antigüedad.

Para afianzar su poder Polícrates construyó 100 enormes barcos llamados “penteconteros” y entrenó 1000 hombres en la arquería. Así hizo una guerra de piratería ante todas las islas que rodeaban Samos. Viajaba con sus barcos ante las costas y tomaba los puertos para esclavizar a los hombres.

Fue gracias a estas emboscadas piratas que Samos se volvió prestigioso. Polícrates mandó a los prisioneros a construir fosas oscuras alrededor de las murallas de su isla para evitar cualquier toma enemiga.

Periodo de fortuna

Con aumento en su poder mandó traer riquezas de otras ciudades. Varios tipos de animales doméstico serán llevados a la ciudad para que a las personas no les faltara alimento. Además se volvería un aficionado al arte, contratando al poeta Anacreonte para la educación de su hijo.

Sus alianzas serán envidiadas por todos: los egipcios les darán la mano. El faraón Amásis II le colmará de riquezas y prestigio, se aliaron en mutuo beneficio y Polícrates pudo disfrutar las ventajas de ser un tirano como pocos lo han hecho.

Desde sus ambiciones, los samoanos apoyaron al dirigente con mucha lealtad. Nunca la isla había estado tan prestigiosa. El control público y la riqueza de todos los habitantes era envidiable por cualquiera, tanto que no faltaron en llegar los habituales enemigos.

Algunos de los samoanos que pertenecían a la aristocracia escaparon. Se refugiaron en el territorio lidio que pertenecía a los persas. Allí un lidio llamado Oretes les favoreció el odio recíploco hacia el pirata, prometiendo ayudar en la destrucción de la fuerte armada de Polícrates.

La alta traición contra los egipcios

El fruto de la alianza con los egipcios fortaleció mucho más el ejército de Samos. Polícrates ayudó a guerrear contra los enemigos de Egipto y los beneficios se los quedó la isla. Las ganancias ayudaron al aumento de los barcos de guerra y los efectivos.

Como dice un dicho chino: “ningún almuerzo es gratis”, así mismo debemos entender la alianza de Egipto. Ellos temían la invasión persa, por lo cual debían mejorar sus posiciones. El ejército persa no era bueno en el mar, era sólo un ejército terrestre.

Egipto invirtió mucho en volverse una potencia marítima. Invadió Chipre y benefició a Samos para pelear contra los persas: destructores de las ciudades griegas en las costas asiáticas.

Todo fue viento en popa hasta que Polícrates decidió traicionar al rey. Dice en el tercer libro de la historia de Heródoto que Polícrates se sentía muy afortunado y lanzó uno de sus anillos al mar. Un pescador le llevó un gran pescado y en su interior brillaba el anillo. Polícrates reflexionó.

Vio que esto era una señal de los dioses. Tal vez la suerte de sus aliados se devolvería contra él. Por ello se alió con Cambixes de Persia y juntos tomaron Egipto. Amasis también creía que era hora de terminar la amistad, pues temía que la suerte de Samos cayera y con ella, la de Egipto.

En la batalla de Pelusium (recordemos el artículo El día que los gatos decidieron la Victoria) en el 525 a. C. Cambixes lucha contra el joven e inexperto descendiente de Amasis. Tiene un apoyo marítimo de Samos y con todo esto la victoria sobre Egipto es total.

La invasión espartana

Al mismo tiempo los espartanos están enojados por las acciones de piratería. Samos había robado unos regalos prestigiosos que iban para los persas y los egipcios; ahora tenían en su costa un enojado ejército espartano.

En el puerto los soldados espartanos no tuvieron problema en matar a cualquier soldado de Samos. La lucha se intensificó y desde ahí, ya los espartanos empezaron a cosechar su fama militar. Samos pudo refugiarse en la ciudadela pero a costa de varias riquezas arrebatadas.

La traición se devuelve

Ante este desastre doble y ya sin aliados, Polícrates busca refugio en nuevos amigos. Es cuando el sátrapa Oretes le dice que va a ser su amigo y lo invita para que hablen y firmen alianza.

Claramente su esposa y su hija le dijeron que no fuera que lo iban a matar. Él no escuchó nisiquiera a los adivinos. Fue asesinado. Oretes ayudó a Silosonte, el hermano exiliado de Polícrates, a quedarse con el control de la isla.

Con esto termina la vida del primer pirata de la historia.

Bibliografia

  1. http://anabasis-historica.blogspot.mx/2014/05/policrates-de-samos-540-522-ac-de.html
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADcrates_de_Samos

 Imágenes: anabasis-historica.blogspot.com.co

El primer pirata: Policrates de Samos
14 marzo, 2018
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