El primer carro de la Historia: el Fardier à vapeur

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Los primeros carros

Hemos hablado en esta página de varios hitos en la historia de los vehículos automotores, como  el primer carro a gasolina (en el artículo del Benz Motorwagen) y el primer carro eléctrico (en el artículo del EV1). Aunque bueno, hay que admitir que en el caso del EV1 (como lo mencionamos en ese artículo) no se trata realmente del primer auto eléctrico, solo del primero de tiempos recientes; próximamente publicaremos uno del primero en verdad.

Pero bueno, el caso es que todos estos vehículos fueron herederos de un antecesor muy temprano: el fardier à vapeur fabricado más de un siglo antes que el Benz Motorwagen y que demostró por primera vez que un vehículo autónomo con un motor a bordo era técnicamente posible. Este vehículo, al contrario que los que vendrían en el futuro, no fue fabricado por un inventor buscando enriquecerse, sino por un ingeniero al servicio del Ejército Francés, en aquel entonces el más temido de Europa: Nicolas-Joseph Cougnot.

La Máquina de Vapor

Como lo vimos en el artículo El Dispositivo que cambió el Mundo, la máquina de vapor fue un dispositivo que permitió, por primera vez, la generación de trabajo continuo sin necesidad de tener que estar persiguiendo un animal.

No pasó mucho tiempo antes de que algunos comenzaran a plantearse la posibilidad de utilizar esta máquina para mover un dispositivo. Como suele pasar, la iniciativa vino del ejército, y fueron los franceses los primeros en considerar la posibilidad de un cañón móvil que podría usarse para apoyar la infantería en diversos lugares del frente.

Fue con este propósito que Cougnot, renombrado ingeniero, comenzó a trabajar en su prototipo. Tras conseguir exitosamente transformar el movimiento de la máquina de vapor a un movimiento circular, diseñó un vehículo que podría moverse a 7.5 km/h de manera continua, lo que no es mucho en términos actuales, pero le permitiría mantener el ritmo con la marcha del ejército en este periodo.

Y, por cierto, este fue un proyecto organizado por el Rey Luis XVI en los 1760’s, y para 1765 ya Cougnot se encontraba trabajando en su prototipo. En 1770 entregó al Rey el primer diseño del dispositivo prometido.

Fardier à vapeur

Y así, el Rey se encontró de frente con su flamante novedad.

El vehículo, sin embargo, no cumplió las expectativas. En aquellos tiempos los motores eran pesados e ineficientes, y el hecho de tener que hacerlo móvil dificultaba aún más las cosas. Peor aún, al tratarse del primer intento, no tenía una buena distribución de los pesos, lo que lo hacía tremendamente inestable.

Reconstrucción realizada en 2011 para mostrar que el vehículo sí funcionaba

No solo no pudo sostener la velocidad prometida, sino que era extremadamente difícil hacerlo andar por terrenos que no fueran perfectamente planos. En el mejor de los casos, con cuatro pasajeros, podía andar a 3.5 km/h, lo que no era suficiente para las necesidades militares de la época.

En vista de estas limitaciones, el proyecto fue finalizado y el fardier se guardó en el arsenal. Sin embargo, el Rey consideró que la invención tenía valor y asignó a Cognet una pensión mensual, que perdería con la Revolución Francesa y recuperaría poco antes de su muerte, durante el gobierno de Napoleón en 1804.

Bibliografía:

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/Nicolas-Joseph_Cugnot#First_self-propelled_vehicle

Imágenes: gavroche60.com, 2: youtube.com

El primer carro de la Historia: el Fardier à vapeur
12 julio, 2019
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