El peligro asecha en la arena: ¿habrá futuro para las ciudades de los desiertos norteamericanos?

Desierto y civilización

Los desiertos fueron la cuna de la Civilización.

Sus tierras secas, en particular en las áreas de valles fluviales, presentaban una altísima fertilidad, pues por siglos los sedimentos se han ido acumulando y no hay lluvia que los “lave” de estos territorios. Por esta razón vemos que muchas de las sociedades más antiguas (incluyendo los Sumerios, los Egipcios y los Incas) nacieron en territorios con estas características.

En la actualidad, los desiertos siguen siendo importantes ejes agrícolas en diversos países, aunque algunos cultivos (en particular el arroz) son capaces de producir buenos rendimientos en zonas lluviosas. Pero en América las principales regiones productoras, incluyendo las regiones agrarias de Argentina, Chile, Brasil, Perú, Bolivia, parte de México y Canadá, y Estados Unidos, están casi todas ubicadas en regiones secas o semi secas.

Por esta razón (y bueno, por la presencia de petróleo en algunos lugares) los desiertos del occidente de los Estados Unidos son hogar de muchas de las más importantes ciudades de este país, y los estados semidesérticos como Arkansas, Kansas o California son conocidos por sus vastas regiones cultivadas, en donde se siembra gran parte de la producción agropecuaria de este país.

El problema es que debido al Calentamiento Global, estas ciudades se encuentran en medio de un proceso que podría volverlas inhabitables en una generación.

Calentamiento Global y Cambio Climático

Se conoce como Calentamiento Global al incremento constante que la temperatura mundial ha ido presentando durante el último siglo, algo que, es casi seguro ya, se debe a la emisión de gases de carbono por parte de las actividades humanas.

Por su parte, se conoce como Cambio Climático a los efectos que el Calentamiento Global tiene o puede tener en los regímenes climáticos mundiales. Incrementos o disminución de las lluvias, en el número y la fuerza de las tormentas, en la cantidad de luz solar, etc., son todos ejemplos de Cambio Climático. El asunto es que aquí es mucho más difícil predecir y modelar el futuro, y si bien sabemos que ya se están viendo algunos impactos (sequías en Oriente Medio, un incremento muy positivo de lluvias en el Sahel, como lo mencionamos en el artículo ¿Podría el Sahara volver a ser verde?) no podemos estar seguro de qué ocurrirá en grandes regiones del mundo.

Y una de estas regiones es el occidente de América del Norte.

Lo que las evidencias indican, a corto plazo, es un incremento en la fuerza e intensidad de las temporadas de sequía. Esto lo vimos en el periodo 2012 – 2016, cuando el estado de California enfrentó uno de los periodos secos más duros de los que se tenga registro. Se trata de una región muy poblada, y además que se encarga de una considerable proporción de la producción agrícola nacional, por lo que los impactos de una sequía son considerables.

Y algunas cosas parecen indicar que las sequías podrían seguirse incrementando.

Mapa que indica la intensidad de la sequía en 2018

El peligro de la falta de agua

Sin agua no hay vida, no hay sociedad, no hay industria… no hay nada.

Algunas regiones desérticas (en particular en Oriente Medio) han aprendido a vivir con poco agua, y son capaces de cultivar usando apenas unas gotas. Pero este sistema no funciona siempre, y requiere considerables inversiones. En Estados Unidos, por lo general los ríos y reservorios (y en ocasiones el subsuelo) tienen suficiente agua para un sistema de riego más tradicional, por lo que rara vez se invierte en estos complejos y elaborados mecanismos.

El problema, claro, es que cuando una sequía golpea la región, se hace mucho más difícil conseguir el agua necesaria para sembrar. Esto deja menos líquido disponible para cubrir las necesidades de las grandes ciudades, y por lo tanto genera problemas sociales además de los económicos.

En 2018, apenas dos años luego de la finalización de la extensa sequía anterior, de nuevo el suroccidente norteamericano se encuentra enfrentando niveles anormalmente bajos de lluvia. El Río Colorado, del que dependen 40 millones de personas en México y Estados Unidos, está en este momento cargando apenas el 43% de su agua normal.

Sin embargo, es imposible saber si esto se debe al cambio climático, pues análisis arqueológicos revelan que en el pasado ha habido sequías de igual duración, e incluso que una sequía rara vez dura dos o tres años, sino que suele ser de décadas. El periodo seco actual comenzó hacia 1999, por lo que podría durar un poco más.

Pero sea o no causa del Calentamiento Global, lo cierto es que la falta de agua ha afectado a la región, y seguirá afectándola en los años por venir.

El peligro del calor

Pero además de la sequía el suroccidente norteamericano presenta otra amenaza: el calor.

En este caso, se trata de la cantidad de días al año en el que la temperatura supera los 45 °C, temperatura a la que se vuelve peligroso permanecer bajo el sol y que puede causar la muerte de personas débiles o con problemas de salud.

En ciudades como Phoenix, el número de días con altas temperaturas ha aumentado de manera gradual desde los 1980’s, y se espera que siga aumentando. Esto podría ser la causa de serios problemas en algunas décadas, y convertiría asuntos menores (como un apagón eléctrico) en problemas potencialmente mortales.

Estas dos amenazas, el calor y la sequía, hacen que muchos se pregunten si existe un futuro para las ciudades desérticas de América del Norte.

Bibliografía:

  1. https://lithub.com/what-future-is-there-for-americas-desert-cities/?utm_source=quora&utm_medium=referral
  2. https://www.vice.com/en_us/article/vb7mqa/phoenix-will-be-almost-unlivable-by-2050-thanks-to-climate-change
  3. https://www.denverpost.com/2018/05/23/colorado-southwest-drought/
  4. https://earthobservatory.nasa.gov/images/92274/intensifying-drought-in-the-american-southwest

Imágenes: 1: germanlessonmiami.com, 2: droughtmonitor.unl.edu, 3: businessinsider.com

El peligro asecha en la arena: ¿habrá futuro para las ciudades de los desiertos norteamericanos?
29 julio, 2018