El noble Zopyrus, la treta de Darío y la caída de Babilonia

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Zopyrus sin orejas ni nariz

Babilonia

Babilonia fue una de las ciudades más importantes del mundo antiguo, e hizo parte de la historia de la Antigua Sumeria que vio surgir las primeras ciudades, reinos e imperios de la historia. La ciudad fue el epicentro de gloriosos reinados y testigo de cruentas batallas, y para los tiempos en los que la Biblia habla de ella ya había existido por más de dos milenios.

Pero eventualmente la antigua Mesopotamia cayó en decadencia. Las ciudades que otrora había sido reinas de los valles fértiles se debilitaron y fueron presa fácil de un enemigo venido de afuera: los aqueménidas, mejor conocidos como persas.

En el año 539 a.C. Babilonia la grande fue conquistada por el emperador Ciro el Grande. La ciudad, muy seguramente la más grande y poblada del mundo en este periodo, había caído.

Sin embargo, los nobles de la ciudad no estaban nada satisfechos con la nueva situación, pues es evidente que su derrota les había sido muy costosa en términos políticos. El poder que antes detentaban había sido transferido a los nobles y lugartenientes de Ciro y, posteriormente, de su hijo Darío. Evidentemente estaban interesados en retomar el control de su ciudad, y la oportunidad llegaría menos de dos décadas más tarde, cuando Darío I, heredero de Ciro, se enfrentarse a una terrible rebelión en todo su imperio.

La rebelión

Oportunidad para los babilonios llegaría en el año 522 a.C., cuando un usurpador matara a hermano del rey Cambises II (llamado Esmerdis) y se hiciera pasar por él. Cambises, a sabiendas de que no podía ser su hermano quien estaba en el trono (pues él lo había ordenado asesinar) marchó de inmediato a la capital, pero murió antes de llegar.

El usurpador quedó entonces libre para gobernar, pero algunas personas cercanas a la familia real se dieron cuenta del engaño. Entre ellas se encontraba Darío I, quien rápidamente decidió participar de un golpe de estado para evitar que el usurpador se mantuviera en el trono. Junto con varias aristócratas, atacaron el palacio real, mataron al usurpador y coronaron a Darío como emperador de los persas.

Darío I

Pero el costo fue alto. Como consecuencia de este golpe de estado gran parte del imperio entró en rebelión, incluyendo la ciudad de Babilonia, que encontró aquí la oportunidad perfecta para liberarse de sus opresores.

La estrategia de Zopyrus                               

Dos generaciones atrás, Ciro había tenido que elaborar una compleja estratagema para poder entrar a la ciudad, en este periodo seguramente la ciudad mejor amurallada del mundo. Darío, al igual que su antecesor, se encontró con la imposibilidad de tomar la ciudad por la fuerza y con un ejército que día a día perdía fuerzas en un asedio que nunca terminaba.

Fue entonces cuando apareció Zopyrus. El noble estaba deseoso de ascender socialmente e ideó un plan muy arriesgado y extremadamente cruel para ingresar. Dispuesto a sacrificar lo que fuese necesario con tal de obtener la victoria (y el favor del emperador) el noble mutiló sus orejas y su nariz, ordenó que le diesen 100 latigazos y se presentó así ante Darío.

El emperador, horrorizado, le preguntó qué pasaba por su mente para hacer algo así. Zopyrus le informó entonces de su plan, que el emperador decidió seguir con algo de reticencia:

Zopyrus se presentó al día siguiente ante los babilonios. Les aseguró que había sido hasta entonces un fiel General de Darío, pero que el emperador no toleraba los errores y la demora durante el asedio había llevado a que fuese duramente castigado. Como prueba de ello, mostró su rostro desprovisto de orejas y nariz, así como su espalda aún sangrante por los látigos. Aseguraba los babilonios que ahora sólo quería venganza y les pidió que lo dejasen ayudar en la defensa de su ciudad.

La treta funcionó: los babilonios creyeron que Zopyrus había sido en verdad exiliado por Darío y le permitieron el ingreso a la ciudad. A lo largo de las siguientes semanas el noble persa comenzó a ganar la confianza de los soldados y generales babilonios, y a ascender en el rango del ejército, hasta llegar a convertirse en el generalísimo de los ejércitos babilonios.

Pero aunque muchos hubieran considerado que en este momento ya se había logrado el objetivo, Zopyrus fue más allá. Dirigiendo los ejércitos babilonios le causó sendas derrotas a los persas, y al hacerlo terminó de ganarse toda la confianza de la ciudad. Por esta razón, cuando ordenó que abrieran las puertas nadie dudó de sus órdenes ni desobedeció sus comandos.

Y Darío entró triunfante con su ejército a la ciudad enemiga, recuperándola para el Imperio Persa.

Según Heródoto, el clásico historiador griego, Zopyrus fue coronado “rey” de la ciudad (esto significa seguramente que era gobernador de la satrapía). Sin embargo, en las tablillas sumerias que hemos encontrado no hay referencia a este nombre, por lo que actualmente se presume que realmente ocupó otro cargo de importancia, quizás uno más cercano al Emperador.

Bibliografía:

  1. https://www.quora.com/What-has-been-the-most-successful-military-operation-in-history/answer/Inshal-Khan-1
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Z%C3%B3piro

Imágenes: 1: beaglenauta.wordpress.com, 2: comicvine.gamespot.com, 3: heritage-history.com

El noble Zopyrus, la treta de Darío y la caída de Babilonia
30 junio, 2018
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