“El monstruo de Tenerife”: Luis Gregorio Ramírez

Asesinos en serie, Personajes terroríficos

El nacimiento de un asesino técnico

Nacido el 30 de Septiembre de 1980 en la ciudad de Valledupar, en la costa Atlántica colombiana, Luis Gregorio Ramírez se convertiría en el peor asesino de Colombia por sus métodos brutales y el acierto de daño ocasionado en las familias de las víctimas.

Su vida estuvo marcada por el dolor y la vagancia, nunca fue realmente querido por sus padres, los cuales decían que tenía que conseguir dinero, porque con dinero se movía todo. Claramente él no consideraba que el estudio fuera una opción, tampoco su familia, es por eso que prefirió trabajar duro en lo que le enseñó su papá, la fabricación de mochilas para vender.

La crisis del trabajo

Al inicio, cuando aprendió el arte de hacer mochilas vio como hacer nudos y se perfeccionó en los diferentes métodos para tejer. Sabía que ese arte podía llevarle a ganar más dinero que las humildes mochilas si lo usaba mejor, por eso Gregorio se retiró del trabajo que con tanto esmero le había enseñado su papá desde que él era un pequeño. Nunca tuvo de nuevo que trabajar en algo rústico, pues su nuevo trabajo lo tendría bien económicamente.

Se convirtió en un sádico; a partir de sus 20 años montaba “los mototaxis” de la costa, (medio de transporte donde un motociclista lleva un pasajero y es legal en esta región de Colombia), para llevarlos muy lejos. En una selva los ahorcaba hasta que perdieran la respiración y después los amarraba en un árbol, dejando una cuerda en el cuello. Si la víctima se cansaba de sostenerse con los pies, moría auto-ahorcándose.

Como su ciudad era tan pequeña, Gregorio Ramírez prefirió irse a otros lugares con más población. La ciudad de Barrancabermeja fue una de ellas y donde ocasionó el mayor número de asesinatos. Aquí su forma de operar al momento de asesinar era robar la motocicleta del conductor y sus objetos de pertenencia que podría revender, también se llevaba sus tarjetas de identificación, lo que complicaba el trabajo de la policía.

Sus peores asesinatos

De pueblo en pueblo iba el asesino destruyendo a su paso todo lo que era vida. Al inicio tenía una forma de operar muy rústica: buscaba a la víctima, la llevaba a cierto lugar apartado y lo ahorcaba, pero con el tiempo fue perfeccionando su arte, hasta convertirse en un verdadero asesino serial.

Los nudos estaban tejidos de tal manera que si levantaba una parte presionaba otra. El cuello siempre quedaba sostenido de un lazo que jalaba una cuerda y al momento en que el ahorcado potencial dejara de tener los pies en el suelo, la cuerda lo mataba, máximo en 12 horas.

Dejaba a las víctimas atadas de pies y manos sin dejarlos comer y él presenciaba el acto, encontrando algún tipo de placer oscuro en este. El producto del robo lo dejaba a la orden de sus compradores que nunca preguntaban de dónde sacaba las motos, las carteras, los cascos y los chalecos.

Así se ganaba la vida este cruel hombre, pero luego ya el dinero dejó de importar y el acto de matar, por el simple gusto de hacerlo, comenzó a caracterizarlo

Las diversas formas de ejecución tenían ciertas características, por ejemplo, sólo mataba personas de sexo masculino que pesaran 60 kilos y midieran menos de 1. 60 m, las edades de sus víctimas oscilaban de los 19 a los 30 años.

El día de su captura

En la ciudad costera de Santa Marta, este bárbaro mató a un joven conductor llamado John Jairo Amador, el cual fue encontrado rápidamente por Juan Guillermo de la SIJIN, institución encargada de atrapar los maleantes. Este policía no se fijó en los diferentes nudos que tenía el asesinado en su cuello, sino vio que era dueño de un celular rastreable.

Como en la costa esos crímenes tristemente se habían convertido en famosos, la SIJIN dio una alerta roja para agarrar al presunto. Lo primero que hicieron fue rastrear la Simcard y observaron que las últimas llamadas del teléfono habían sido hechas a la ciudad de Medellín.

Obviamente no tardaron en enviar una furgoneta para descubrir a donde llamaban y llegaron a la casa de una mujer de 25 años que afirmó que el presunto era su hermano Luis Gregorio Ramírez. Fue cuestión de días para encontrarlo.

Su juicio y aprehensión

En búsqueda de cometer un nuevo crimen fue atrapado por la SIJIN este cruel hombre que no dio resistencia y contó todos sus crímenes luego de horas de forcejeo donde tuvieron que usar la fuerza para que dijera todo. Por fin dijo que había cometido más de 30 asesinatos, pero que de muchos no se acordaba.

En búsqueda de los cadáveres sólo se confirmaron 20 de ellos y muchos de los otros quedaron sin descubrir aún. Se le sentenció una pena de 34 años y seis meses aunque en declaraciones ha dicho arrepentirse y por ello le han rebajado la pena.

Al igual que muchos asesinos, este optó por la religión, la cual practica en la cárcel en espera de ser liberado en algunos años.

Imágenes: 1: asesinos-en-serie.com, 2: semana.com, 3: caracol.com.co

“El monstruo de Tenerife”: Luis Gregorio Ramírez

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Bibliografía

El pensante (4 julio, 2016). “El monstruo de Tenerife”: Luis Gregorio Ramírez. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/el-monstruo-de-tenerife-luis-gregorio-ramirez/