El Monstruo de Komodo: el lagarto más grande del mundo

Zoología

La era de los reptiles

De las criaturas que antecedieron a los modernos seres vivos, desde las primeras bacterias en aparecer hace ya unos 3.000 millones de años (o más) hasta los mamíferos gigantes de hace apenas unos 10 mil años, no cabe duda de que los dinosaurios son los más icónicos, los mejor conocidos y recordados.

La era de los reptiles se caracterizó por verdaderos monstruos. Animales de más de 100 toneladas de peso que rondaban en 4 patas por las grandes sabanas convivían con gigantes bípedos de hasta 6 metros de altura que se especializaban en la caza. Incluso los cocodrilos de aquel entonces eran titanes: una de las especies más grandes medía 15 metros de longitud, más del doble del actual titán, el Cocodrilo de agua salada.

Hace unos 65 millones de años esta era llegó a su fin. Desde entonces, los reptiles se han visto desplazados por los mamíferos y las aves (descendientes directas de los dinosaurios) y se han ido convirtiendo en actores secundarios. Salvo por los cocodrilos, la mayor parte de los reptiles no son cazadores de primer orden, no son los reyes que eran en los ecosistemas.

Pero en algunos lugares del mundo este fenómeno se ha revertido. Los representantes del grupo de los varanos, presente en África, Asia y Oceanía, se han convertido en reptiles depredadores que en algunos casos son la cima de la cadena alimenticia.

Los varanos gigantes de Oceanía

Originalmente se pensaba que el Dragón de Komodo era una anomalía, un lagarto gigante en medio de una isla que había crecido aprovechando la ausencia de competencia. Información más reciente con respecto a Megalania, el gigantesco varano extinto de los desiertos australianos, parece indicar que se trata en verdad del último descendiente de una familia de lagartos gigantes que habitaron varias de las islas. Aunque no tan grande como su desaparecido pariente australiano, el Dragón de Komodo es un animal temible.

Se trata del lagarto más grande del mundo, y hace parte de la familia de los varanos. Puede superar los 3 metros de longitud y los 75 kilogramos de peso y es el depredador supremo de las islas donde vive. La llegada del hombre ha mermado su número, pero sigue abundando en la mayor parte de su hogar original.

Los hábitos del Dragón lo convierten en un depredador temible. Acostumbra a vivir en las sabanas abiertas de las islas, donde caza cabras, antílopes e incluso búfalos de agua que pueden superar su peso varias veces. Su estrategia es simple: aguarda pacientemente antes de lanzar una mordedura sobre su desprevenida víctima. Una mordida pequeña es todo lo que necesita, luego sencillamente seguirá su presa, a veces por días, hasta que muera.

La mordedura más virulenta del mundo

Aún se debate cómo funciona exactamente la mordida del Dragón de Komodo. Aunque en el 2009 se encontró evidencia que parecía indicar que el reptil producía sus propias toxinas, nuevos análisis indican que la versión previa (que le apuntaba a una reacción a la virulencia de la mordida) sería la correcta. De acuerdo con esta versión la mordida del Dragón es letal por la gran cantidad de bacterias que existen en su saliva: los animales incluso mantienen un tejido fácil de romper en su boca que libera sangre para alimentar el tóxico coctel.

La mordedura del Dragón de Komodo no tiene paralelo en el mundo animal y se basa, ante todo, en los hábitos de la criatura (que como podrán imaginar, no son de lo más higiénico). Análisis en animales que se mantienen en cautiverio muestran que las bacterias de la saliva han disminuido en número o bien desaparecido del todo como consecuencia de la dieta más higiénica que tienen estos animales allí.

Partenogénesis

Los Dragones de Komodo son una de las pocas especies capaz de reproducirse por partenogénesis, esto es, de generar descendencia en ausencia de reproducción sexual. Al igual que nuestro sistema genético (que determina el sexo de un individuo usando los cromosomas XX o XY, los dragones tienen un sistema “ZW” en el que ZZ indica macho y ZW, hembra.

Una hembra madura es capaz de generar huevos que dupliquen su número de cromosomas y den descendencia fértil. La peculiaridad es que solo pueden ser machos: los huevos que son ZZ nacen, pero los que resultan WW no lo hacen (porque esta distribución sencillamente no existe); sin embargo, estos machos podrán luego aparearse con su madre y crear una descendencia que en este caso sea de machos y hembras, perpetuando la especie.

Esto parece ser una adaptación evolutiva a los tiempos en los que los animales se movían en un gran número de islas y una hembra solitaria podía terminar en una isla sin compañeros: pese a los problemas de la diversidad genética, esto permitiría a la hembra generar descendencia fértil y garantizar la colonización del ecosistema.

La convivencia con los hombres

Los habitantes de las isla de Komodo y los lugares aledaños no temen tanto a estos animales como uno pensaría. Los Dragones son pacíficos y rara vez atacan a los seres humanos, a menos, eso sí, que tengan hambre.

Sin embargo, en los últimos años ha habido 2 ataques que han dejado aterrados a los habitantes de las islas. En 2007 uno de estos animales atacó y mató a una niña de 7 años, y dos años después un pescador que se encontraba en el Parque Natural de Komodo fue asesinado por dos de los lagartos. Los nativos culpan a los grupos de ecologistas que les prohibieron sacrificar cabras para alimentar a los lagartos y aseguran que por eso ahora rondan las poblaciones humanas en busca de alimento.

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El Monstruo de Komodo: el lagarto más grande del mundo

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Bibliografía

El pensante (27 Octubre, 2015). El Monstruo de Komodo: el lagarto más grande del mundo. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/el-monstruo-de-komodo-el-lagarto-mas-grande-del-mundo/