El misterio de los agujeros de Mount Baldy

Hechos insólitos, Lugares peculiares

El parque de las Dunas de Indiana

En Indiana, Estados Unidos, hay un parque conocido como “El Parque de las Dunas” que es bastante popular entre los visitantes por su arena fina. En verdad no se trata de un parque de las dunas, sino de una única (y gigantesca) duna que se mueve en todas direcciones y es coloquialmente considerada como una “duna viva”.

La gigantesca duna se encuentra junto al lago Michigan y es vecina de otras dunas semejantes, pero es la más grande y también la más visitada. Hace algunos años las constantes visitas comenzaron a erosionar el césped del sendero que lleva del parqueadero a la duna y ésta comenzó a avanzar lentamente hacia el sitio, amenazando la seguridad de los vehículos de los visitantes. Las autoridades del estado pronto comenzaron a sembrar nuevo césped y los vehículos de los turistas de nuevo pudieron sentirse a salvo.

Pero no es por las amenazas a los vehículos por lo que realizamos este artículo. Es por un misterio reciente, que casi involucró la muerte de un niño, y que tiene que ver con una serie de agujeros que parecen salir de la nada en la arena para volver a desaparecer.

Un particular accidente en Mount Baldy

Erin Argylan se encontraba realizando un estudio sobre la velocidad de los vientos en Mount Baldy cuando notó un grupo de visitantes que de pronto formaron un círculo. Al acercarse notó algo extraño: todos parecían estar excavando frenéticamente; había un dejo de desesperación en sus ojos.

Uno de los hombres parecía particularmente angustiado. Mientas cavaba en la arena un agujero que en minutos volvía a llenarse repetía, una vez tras otra, “está aquí”. Su esposa, un metro detrás de él, parecía estarse encomendando a Dios. Entre el desorden Erin pronto comprendió lo que acababa de suceder: su hijo de 6 años había desaparecido en un agujero.

Erin no pensó que esto tuviese sentido. Tenía 38 años y había pasado la última década estudiando el comportamiento de la superficie terrestre: la mujer era una Geóloga de la Universidad de Indiana. En el tumulto prefirió permanecer alejada, convencida como estaba que el pequeño se encontraba escondido y que no tardaría en aparecer. Si lo que había aprendido en la Universidad era cierto, las dunas no tenían por qué tener cavidades y no había evidencias de que alguien hubiese cavado un hoyo. Al alejarse del parque, vio llegar a la policía y a los bomberos armados con palas

Erin se enteró aquella misma noche de que al pequeño lo habían encontrado tres horas más tarde: estaba a unos 6 metros de profundidad. Pese a que no respiraba los paramédicos fueron capaces de reanimarlo gracias a que había quedado insertado en una especie de “bolsa de aire”. Entre lágrimas, agradeció al cielo que los padres no hubieran escuchado sus apresuradas conclusiones y que hubiesen seguido buscando pese al escepticismo de algunos, y que el pequeño se encontrase a salvo.

¿Cómo pueden explicarse los agujeros?

Pronto, la mujer comenzó una investigación personal sobre los agujeros en las dunas. Y no fue la única: un gran equipo de científicos, muchos de ellos de manera individual, comenzaron a analizar los procesos que llevaban a un súbito agujero en una duna. Para los profanos en el tema el misterio es sencillo: una duna es una simple montaña de arena, no tiene por qué tener agujeros.

 Algunas semanas después ocurrió un accidente semejante. De nuevo, un joven quedó atrapado en uno de los agujeros por varias horas antes de que las autoridades pudieran retirarlo. La ciudad decidió entonces clausurar el parque entretanto se determinara la causa y localización de los misteriosos agujeros: era el momento para que Erin – junto con muchos colegas – comenzaran a investigar.

Sin embargo, las cosas no resultaron sencillas. Los agujeros no eran permanentes: apenas se les informaba de uno se dirigían al lugar, pero cuando llegaban normalmente ya no quedaba nada. Los análisis de la arena en los agujeros rellenados no indicaban nada fuera de lo ordinario. Y lo que es más intrigante: estaban comenzando a multiplicarse.

La duna había sido visitada por años sin que nadie notara los misteriosos agujeros, por lo que se podía suponer con cierta seguridad que hace unos años estos no estaban allí. Sin embargo, además de los dos agujeros relacionados con los accidentes, los trabajadores descubrieron cerca de 7 agujeros nuevos que parecían desaparecer en pocas horas (pues se llenaban rápidamente de arena). ¿Cómo se podía justificar la aparición de éstos en una montaña de arena? Pronto los científicos comenzaron a ofrecer hipótesis.

Algunos hablaban de la influencia de la nieve en la creación de agujeros subterráneos. Aunque podría tener sentido, hay una grave contradicción: el primer accidente ocurrió en julio en mitad del verano.

En segundo lugar se propuso una fractura bajo la duna que habría llevado a la succión de arena con la creación de subsiguientes agujeros. Pero si fuera así el agujero se daría de manera repetida en el mismo lugar y no habría explicación para todos ellos.

Hasta el momento la teoría más importante involucra árboles. Árboles antiguos, que fueron cubiertos por las dunas en tiempos pasados y cuyos troncos se pudrieron a lo largo de siglos hasta dejar solo agujeros vacíos, solidificados por razones desconocidas, y que un proceso igual de desconocido habría comenzado a hacer colapsar.

Aunque tenga algo de poética, esta hipótesis no ha sido confirmada y hasta el momento el misterio de los agujeros de Mount Baldy sigue sin resolverse y el sitio sigue cerrado a los visitantes que, ahora, temen quedar enterrados en un agujero cual si se tratara de arenas movedizas.

Fuente de imágenes: 1: i.livescience.com, 2: cbschicago.files.wordpress.com, 3: bloximages.chicago2.vip.townnews.com

El misterio de los agujeros de Mount Baldy

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Bibliografía

El pensante (20 septiembre, 2015). El misterio de los agujeros de Mount Baldy. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/el-misterio-de-los-agujeros-de-mount-baldy/