El Meteorito de Nakhla, ¿prueba de vida microbiana en Marte?

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Meteorito

A lo largo del Sistema Solar vuelan miles de millones de fragmentos de roca, algunos gigantescos, otros del tamaño de apenas un guijarro. La mayoría se encuentra en el llamado Cinturón de Asteroides (en una órbita a medio camino entre Marte y Júpiter), pero de vez en cuando uno salta de allí, sale disparado hacia el exterior. Y uno entre unos cuantos millones de los que toman este camino entra en trayecto de colisión con la Tierra.

En la Tierra, los meteoritos siempre han causado algún tipo de impresión. Ya fuese terror, admiración o simple sorpresa, es imposible permanecer impasible cuando una esfera de fuego desciende de los cielos. En tiempos pasados, los meteoritos han sido mensajeros de muerte, gestores de grandes extinciones y de cataclismos de nivel planetario que en ocasiones acabaron con mundos completos (como aquel de los dinosaurios).

Afortunadamente para nosotros ningún meteorito de tales dimensiones ha golpeado la Tierra desde que los humanos habitamos en ella. Los que lo han hecho han sido relativamente pequeños, e incluso los más grandes – como el del Incidente de Tunguska – han ocurrido en zonas poco habitadas. Algunos, sin embargo, cayeron en zonas relativamente pobladas y se convirtieron en un espectáculo más que memorable.

Este fue el caso del Meteorito de Nakhla.

Egipto

El 28 de junio de 1911 a las 9 de la mañana hora local una luz se precipitó de los cielos en el distrito de Abu Hommos, en Egipto. De acuerdo con la leyenda, uno de sus fragmentos habría caído directamente sobre un desafortunado perro que habría sido pulverizado en un instante. En su momento no se encontraron restos del animal (aunque si el trozo era lo suficientemente grande bien habría podido haberse vaporizado), pero el asunto se convirtió en una especie de leyenda del mundo de la astronomía.

Quienes lo vieron caer recuerdan cómo sonó lo que parecía una explosión y una luz brillante se dividió en decenas de trozos, que cayeron entonces a lo largo de un área de más de 4 kilómetros cuadrados. Varios fragmentos  de meteorito se recuperaron y se enviaron al Museo Británico.

Las estructuras que parecen indicar la presencia de vida bacteriana

Cabe aclarar que el meteorito de Nakhla no venía directamente del cinturón de asteroides, sino que se originó en Marte cuando otro cuerpo (esta vez sí proveniente del cinturón de asteroides) golpeó su superficie.

Marte

Y aquí es donde está lo interesante del asunto: las muestras de los meteoritos indicaron varias cosas de la superficie marciana que apenas vendrían a confirmarse décadas después, en particular, la presencia de agua.

En efecto, la roca contiene carbonatos y minerales hídricos que necesariamente tendrían que haberse formado en presencia de agua líquida. Calcular la antigüedad de la roca no ha sido tan fácil, por lo que no se sabe cuánto tiempo ha pasado desde que existió agua líquida en Marte, pero al menos supimos que en su momento tuvo que haberla.

Pero las cosas se ponen aún más interesantes. En el año 2006 algunos trozos del meteorito fueron analizados por la NASA encontrando restos de componentes orgánicos en el interior (que se asumía, no había sido contaminado): los restos eran muy semejantes a aquellos que hubiesen dejado bacterias terrestres. Aunque por ahora se considera que el proceso podría ser natural, indica que en el suelo marciano hay un hábitat idóneo para los microorganismos.

El debate sigue, y hasta que no encontremos organismos en Marte muy seguramente seremos incapaces de llegar a conclusiones sólidas… pero no cabe duda de que el Meteorito de Nakhla muestra indicios más que interesantes.

Fuente de imágenes: 1: wikipedia.org, 2: thelivingmoon.com

El Meteorito de Nakhla, ¿prueba de vida microbiana en Marte?

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Bibliografía

El pensante (21 abril, 2016). El Meteorito de Nakhla, ¿prueba de vida microbiana en Marte?. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/el-meteorito-de-nakhla-prueba-de-vida-microbiana-en-marte/