El Megaproyecto Chino de “Un Camino, Un Cinturón”, o la nueva Ruta de Seda

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Influencia en el extranjero

Por lo general, una potencia mundial no es solo un país poderoso en sí mismo, sino uno que es capaz de proyectar este poder (en la forma que sea) en otros países del mundo. En este sentido, el poder de potencias antiguas como España, Portugal, Holanda o Inglaterra se debía mucho a sus poderosas flotas, capaces de influir en vastos márgenes del territorio mundial.

China ha crecido mucho, pero históricamente no parece ser el tipo de país interesado en influir en el extranjero, o al menos no de manera tan directa. Incluso las dinastías más poderosas, como la Tang o la Han, mantuvieron un perfil relativamente bajo en áreas relativamente cercanas a comparación de las potencias islámicas, europeas o incluso de Asia Central.

Sin embargo, en la actualidad el crecimiento de China ha convertido este país en la segunda economía más grande del mundo (posiblemente se convertirá en la primera en el próximo lustro) y está claro que el país busca tener un papel importante en la política internacional en las décadas por venir.

La Nueva Ruta de Seda

En el pasado, las rutas comerciales que se extendían entre Oriente y Occidente en Eurasia, comunicando el Mediterráneo con los mares de China, eran el eje de un complejo sistema de intercambio que traería prosperidad a diversas regiones y perduraría por siglos hasta que la evolución del transporte marítimo y la expansión europea la volvieran obsoleta en el siglo XVIII. Era conocida como la Ruta de Seda.

Hoy por hoy las alternativas de transporte terrestre han mejorado mucho, pero la Ruta de Seda jamás resurgió porque las zonas por las que cruzaba se convirtieron en territorios profundamente inestables (o en su defecto, quedaron bajo control de la URSS). Sólo recientemente, y solo de manera parcial, ha sido posible reconstituir algunas de estas rutas históricas.

Pero China lanzó recientemente su megaproyecto “Un Camino, Un Cinturón” con el que busca reconstituir esta ruta histórica. El proyecto consiste en la inversión de cantidades astronómicas de recursos en sus países aliados para crear una red de carreteras, ferrocarriles y puertos que favorezca el comercio a través de Asia y le devuelva a la región algo de estabilidad y prosperidad.

El proyecto es verdaderamente titánico, y ha sido alabado y criticado por diversas naciones, pero hay algo de lo que no cabe duda: podría modificar el desarrollo económico del mundo en el siglo XXI.

Un Camino, Un Cinturón

El asunto es el siguiente: durante la mayor parte del siglo XX el comercio se concentró en el Atlántico y los programas de desarrollo auspiciados por los países desarrollados, en cabeza del Fondo Monetario Internacional, dependían de la aceptación de ciertas reformas estructurales que en muchas ocasiones derivaron en políticas que no sirvieron para desarrollar estos países en el largo plazo.

Sin embargo, en el siglo XXI está claro que el grueso del comercio va ocurrir no a través del Atlántico, sino a través del Pacífico, pues es la región que con mayor rapidez que ha crecido en las últimas décadas y que incluye a China, Japón, Estados Unidos, Canadá, Australia, Malasia, Indonesia y gran parte América Latina.

Desde ya China se perfila como el centro económico de este nuevo eje de comercio mundial (papel que en el siglo pasado le correspondió a los Estados Unidos), por lo que este país está interesado en proyectar el área económica hacia el occidente. La iniciativa de Un Camino, Un Cinturón consiste precisamente en incrementar el tamaño de esta zona hacía Asia Central, el Medio Oriente y África del Norte.

En estos países, no sobra decirlo, hay gobiernos con intereses muy alineados con los de los chinos, por lo que esté también es un mecanismo para garantizar que China cuente con aliados fuertes y desarrollados económicamente en los años por venir. Muchos lo han comparado con el Plan Marshall, con el que los Estados Unidos garantizaron el desarrollo de Europa Occidental en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y en efecto se trata de una aventura semejante sólo que con un alcance mucho más amplio.

El nuevo mundo

Si las ambiciones de China son exitosas el mundo del siglo XXI y el siglo XXII va a ser muy diferente al mundo de los siglos XIX y XX. El comercio terrestre podría volver a ganar preeminencia sobre el comercio marítimo, al menos de manera parcial, y el centro económico del mundo podría volver a establecerse en Asia Central y Oriental. Por lo general, el desarrollo económico viene acompañado de una estabilización en las problemáticas sociales y políticas y una pacificación de los territorios, así que esta iniciativa china podría también traer estabilidad a un área que en los últimos dos o tres siglos ha sido particularmente violenta.

Pero más importante aún, este iniciativa marginaría a los Estados Unidos del los grandes caminos del comercio mundial, convirtiendo un país que hoy es el centro del mundo en un actor relativamente secundario en las dinámicas económicas mundiales. Quizás por esta razón el proyecto ha sido duramente criticado en el gigante del norte.

Bibliografía:

  1. https://www.cidob.org/publicaciones/serie_de_publicacion/notes_internacionals/n1_148_one_belt_one_road_el_sueno_chino_y_su_impacto_sobre_europa/one_belt_one_road_el_sueno_chino_y_su_impacto_sobre_europa
  2. https://en.wikipedia.org/wiki/One_Belt_One_Road_Initiative

Imágenes: 1: phillipcfd.com, 2: gospelherald.com

El Megaproyecto Chino de “Un Camino, Un Cinturón”, o la nueva Ruta de Seda
28 marzo, 2018
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