El emperador que difundió el budismo en el mundo

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Antecedentes alejandrinos

Aunque no conocemos hasta el día de hoy las causas que llevaron a que los ejércitos de Alejandro Magno conquistaran el gran Imperio Persa que se extendía hasta el río Indo, sabemos con certeza los cambios mundiales que eso trajo al mundo oriental.

La prematura muerte del conquistador macedónico atrajo la codicia de muchos gobernantes. Fue Chandragupta, el rey de Magadha el que aprovechó para hacerse con la conquista de los territorios persas y las dos prematuras provincias indias que habían sido vencidas por los griegos.

La muerte de Alejandro hiso que los ejércitos organizados por Chandragupta, destrozaran los pocos soldados griegos que aún resistían y se hiciera rey del “Segundo gran imperio de la historia universal”. Por 25 años gobernó Chandragupta y fue reconocido como rey, permitiendo el intercambio cultural con los griegos.

El reino de Magadha terminó conquistando grandes territorios en el 313 a. C. y cada vez habrían de tener más. Las grandes guerras hicieron posible la perpetuación del brahmanismo sobre las otras religiones (budismo y jainismo). Además la rivalidad entre ellos creció para esta época, pues las religiones no tradicionales obtuvieron mayor poder político.

El brahmanismo permitía que los poderes legítimos continuaran, por ello las grandes familias vedas se beneficiaron y buscaron crear rivalidades entre los emperadores con el pueblo. Aún así Chandragupta al final de su vida se convirtió al jainismo, dejando el trono a su hijo Bindusara.

El gran reino de Amitrokhates

El hijo de Chandragupta, fue denominado por los griegos como Amotrokhates, nombre que correspondía a la traducción de la palabra hindú “Amitraghata” (destructor de ciudades). Y es que la fama de Bindusara fue muy grande. El poderío alcanzado en la unificación del reino de su padre, lo llevó a ser más ortodoxo y sanguinario. Siempre fue aficionado a las mujeres, llegando a tener muchas en sus palacios en la ciudad de Pátaliputra.

Allí tendría siete hijos y entre ellos estaba Asoka, un joven introvertido que sería destinado como virrey de la provincia de Ujjain. Mientras su padre se dedicaba a la conquista de otros reinos, Asoka estaba encargado de apagar las rebeliones religiosas, lo que era un trabajo difícil porque su propio gabinete estaba intervenido por los grupos rebeldes.

Dicen las leyendas que sus hermanos conspiraron para enviar a Asoka a un lugar donde podía ser asesinado, por ello su padre lo encargó de Ujjain. Lo cierto es que el joven heredero se hizo de mucha gloria en esta provincia por sofocar la rebelión y tener cada vez más simpatizantes.

El fratricidio de Asoka

Cuando regresó a Pátaliputra encontró a su padre muerto. Mientras sus hermanos elegían el próximo monarca a las espaldas de Asoka, este los mató con sus propias manos, por ello heredó el apodo del “furioso Asoka”.

Este crimen fue visto por temor por todo el reino de Magadha y muchas provincias buscaron revelarse. Obviamente el monarca sanguinario no permitió tan grave rebelión y lo reprimió con sangre y fuego. Para no ganarse más enemigos prometió extender su reino hasta los confines de la tierra.

La guerra contra Kalinga

Al sur de Magadha se imponía un reino costero muy poderoso dedicado principalmente al comercio marítimo y al crecimiento del esplendor de sus ciudades: Kalinga. En la parte oriente de la India, el reino de Kalinga era muy poderoso y compartía una histórica rivalidad con Magadha, incluso mucho antes de la llegada de Alejandro Magno.

La guerra que Asoka le declaró al rey de este reino vino acompañada de grandes ejércitos con imponentes elefantes de guerra, lanceros, arqueros, y guerreros de todo tipo y traídos de todo el mundo. Las batallas fueron tan sanguinarias que las mismas leyendas nos describen el rojo que teñía los ríos. En India hay una película llamada “Asoka” que muestra la barbarie de esta guerra.

Para la cultura hindú esta violenta guerra es un patrimonio que nunca olvidaron. Pues Asoka al ganar la guerra, visitó los campos de batalla y vio más de 100.000 personas muertas y 150.000 desplazados de la Kalinga derrotada. Allí entendió que todo esto había sucedido por su propia ambición.

Lejos de su objetivo primario (conquistar el mundo), Asoka se convirtió en budista. Su primera esposa ostentaba la religión budista por lo que la conversión fue más llamativa. Destruyó todo su harén y se dedicó a seguir la doctrina espiritual de Buda.

Rehízo ciudades e impartió la política de legalizar el budismo por todo el reino, lo que logró por medio de edictos que ponía en grandes estelas de piedra. Cuentan los grandes historiadores hindúes que al finalizar la caótica guerra con Kalinga, Asoka se volvió un rey pacífico que no utilizaba la violencia. El cambio fue tan radical que nadie osó a revelarse, temían que el monstruo de otras épocas saliera de nuevo.

El budismo en la India

El gran reino de Magadha se convertiría en lo que actualmente conocemos como India. El budismo no era visto con buenos ojos por la mayoría, pues la renuncia material iba en contra de los cánones tradicionales (vedas), es por dicho motivo que Asoka formalizó una revolución religiosa sin precedentes.

La reforma budista de Asoka sirvió para que dicha religión se impartiera por toda Asia. Desde las tierras asirias, egipcias hasta la gran China, el suroeste asiático y las islas de Indonesia los hindúes llevaron el budismo. Esta gran revolución religiosa pocas veces estuvo acompañada de violencia y fue acogida con vehemencia, llegando a formalizar muchos elementos centrales de la cultura asiática.

Imágenes: 1: espaciodca.fedace.org, 2: indiafacts.org, 3: nuevoestadovibratorio.blogspot.com.co

El emperador que difundió el budismo en el mundo
25 enero, 2017
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