El Efecto Osborne: ¿es posibe una crisis de los carros a gasolina?

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Aún los vehículos eléctricos más pequeños y livianos son más caros que sus contrapartes a gasolina… por ahora

Vehículos eléctricos

Hace pocos días mencionamos en este portal que Tesla había anunciado la salida al público del Modelo 3 de rango estándar, cuyo precio será de 35 mil dólares. Ahora, esta cantidad puede parecer muy alta, pero dentro de la gama del vehículo (que es, a fin de cuentas, un vehículo de lujo) es de hecho un precio promedio.

En general, podemos dividir el sector automotriz en diferentes “gamas” o espectros. Los vehículos más finos y costosos serían la gama de lujo, llamada a veces gama F, y de ahí se va descendiendo: E, D, C, B y A. Los vehículos de gama A son los más pequeños y económicos.

En la actualidad, el Modelo 3 se ubica en el segmento D: vehículos relativamente lujosos, pero accesibles, y tiene un precio que va con el promedio del segmento. Otros carros eléctricos, como el Renault Zoe, se ubican en el segmento B, y tienen aún un precio muy alto comparados con sus contrapartes a gasolina. El resultado, por supuesto, es que el carro se vende bien, pero no tan bien como sus competidores a gasolina.

Pero en los segmentos donde los carros eléctricos ya son competitivos lo que se ha visto es un crecimiento dramático en las ventas y una superación de la competencia. En particular, el Modelo 3 de Tesla (en su versión de lujo) fue el carro más vendido en su segmento en Estados Unidos en el 2018.

Buenas ventas

¿Por qué? Bueno, las razones, más que ambientales, son económicas. Debido a su forma de funcionar, los carros eléctricos son muchísimo más económicos que los carros a gasolina: no presentan costos de mantenimiento asociados a fluidos (como cambios de aceite), el frenado dinámico multiplica varias veces la duración de los frenos, el motor eléctrico casi no tiene partes móviles que puedan dañarse (y puede durar décadas sin requerir mayor cuidado) y la electricidad es mucho más económica que la gasolina (entre 1/6 y 1/3 dependiendo del país).

Por supuesto, estas ventajas no son absolutas y hay problemas asociados a los vehículos eléctricos. El principal es que aún los sistemas más rápidos de carga implican pasar entre 20 y 40 minutos esperando en una estación, comparado con menos de 7 en el caso de la gasolina. Quienes pueden cargar en casa (o en el trabajo) no tienen que hacer esto a menos que salgan de viaje, pero quienes no tienen que realizar esta carga regularmente, y esto no es para nada conveniente.

Impacto del Modelo T en Nueva York. En solo 13 años casi toda la flota de carruajes fue reemplazada por vehículos

Pero bueno, volviendo al tema, cuando los usuarios comienzan a ver vehículos eléctricos al mismo precio que los vehículos normales suelen preferirlos (al menos, muchos de ellos). Por ahora, este solo es el caso para las gamas más finas del mercado, pero a medida que los precios siguen bajando, nuevos sectores del mercado podrían verse afectados.

Y para algunos analistas esta es una tendencia que podría resultar peligrosa para el sector automotriz, pues los consumidores, en algún momento, van a preferir esperar a comprar un carro eléctrico en unos años en lugar de comprar uno de gasolina.

El Efecto Osborne                                                                      

A este fenómeno se le conoce como el efecto Osborne: cuando hay una mejora tecnológica importante, y los consumidores saben que tardará algo de tiempo, muchas veces prefieren esperar. En los sectores en los que hay mejoras continuas (por ejemplo, en el campo de los computadores o los celulares) esto no sucede, pues esperar un año implica que en un año más habrá un computador mejor, y así sucesivamente.

Pero si el cambio tecnológico solo ocurrirá una vez, es mucho más probable que los consumidores opten por guardar su dinero y esperar a comprar el nuevo objeto. Y esto es precisamente lo que se teme suceda con el mercado automotriz.

Una transición lenta sería ideal para el sector, pues aún cuando dejaría muchas compañías en serios problemas, permitiría a las nuevas empresas (o a las antiguas que puedan hacer la transición) ir incrementando su producción paulatinamente. Muchos de los trabajadores en uno de los sectores pasarían al otro, y el cambio sería gradual, primero de vehículos más pequeños, y luego de camionetas y carros de carga (suponiendo que los carros eléctricos superen algunas de sus limitaciones actuales, claro).

La línea punteada indica cuándo un vehículo eléctrico de 60kWh alcanzará el
precio de un vehículo a gasolina. Como ven, la línea ya se cruzó para el segmento D,
pero podemos estar a casi una década de que cruce el segmento A

Pero en lugar de esto, en los próximos años podríamos presenciar una reducción dramática en las compras de vehículos a gasolina sin que se incremente de manera equivalente la venta de vehículos eléctricos. Los consumidores estarán esperando a que en los años por venir salga el carro al precio que desean, y optarán por esperar un poco más con el carro que ya tienen (en lugar de cambiarlo). Las consecuencias de esto podrían ser catastróficas en términos económicos.

Se calcula que para 2024 los carros medianos de gama baja ya presentarán paridad de precio en sus dos versiones (eléctrica y a gasolina), y para 2026 se alcanzará la paridad en la gama más pequeña.

Bibliografía:

  1. https://cleantechnica.com/2019/02/25/the-osborne-effect-on-the-auto-industry/?utm_medium=referral&utm_source=quora

Imágenes: 1: nationalinterest.org, 2 y 3: cleantechnica.com

El Efecto Osborne: ¿es posibe una crisis de los carros a gasolina?
5 marzo, 2019
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