El diluvio mexicano

El día que no paró de llover

La densa lluvia de cuarenta horas que sacudió la Ciudad de México la dejó envuelta en el caos. “El mimbreral chubasco” desbarató la ciudad el 17 de Septiembre de 1629, fecha histórica por el desastre que sufrieron miles de citadinos.

Nadie sabe cuanto duró exactamente, pero los medios de la época aclaran que fue más de un día entero. La lluvia hizo que aumentara el nivel del río Azcapotzalco y este se desbordó por la ciudad mexicana dejando a su paso terror y muchos gritos.

La joven ciudad que contaba en el momento con 100 años de existencia, se vio envuelta en ráfagas de desesperación. Uno de los caminos que llevaban hasta el centro de la ciudad era el canal proveniente de Xochimilco, desde allí los indígenas llevaban sus hortalizas en las chinampas.

Con el desbordamiento de los ríos, el canal también quedó destruido y desbordado sobre la ciudad; la falta de suministros obligó a los habitantes a acabar sus despensas y el encierro en las casas era para evitar posibles calamidades por el agua que se colaba en todas partes.

Fueron más de dos metros de altura a lo que llegó el agua en el Zócalo de la ciudad. El terror hizo que las personas actuaran inmediatamente llevando sus pocas pertenencias fuera del desastroso lugar.

Una lluvia de tantas horas parecía el diluvio sobre México. Las personas al otro día comenzaron sus actos religiosos y fue muy necesario crecer la devoción hacia la virgen de Guadalupe, por lo que fue llevada en canoas desde la basílica hasta la iglesia mayor.

Consecuencias del aguacero y causas del hundimiento

De las 80.000 familias indígenas, las 50 mil familias de negros y mulatos y las 15.000 de blancos, murieron 30.000 indígenas y 14.500 familias blancas emigraron hacia Puebla y los alrededores, muchos otros murieron ahogados.

En los días sucesivos empezó una ráfaga de enfermedades sobre la ciudad por las aguas estancadas. Las pocas personas que habían quedado en la ciudad tuvieron que esperar años para que el agua bajara hacia los ríos. La ciudad quedó “literalmente” bajo el agua.

Es cierto que en años anteriores los mexicanos habían dominado el agua alrededor con grandes diques pero la conquista también trajo una mentalidad de ciudad que no correspondía con la del DF.

La deforestación de los árboles fue muy violenta en el valle de México.

En los años anteriores al diluvio, fuertes inundaciones habían dislocado la ciudad. La mentalidad de los españoles era de alejar el agua en vez de convivir con ella, por ello buscaban secar el agua y canalizarla afuera del entorno urbano.

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Era ilógico para los indígenas (incluso absurdo), la idea de secar el agua, pues el valle mexicano estaba rodeado de afluentes y la ciudad no era más que un islote entre tanta agua. Eso ocasionó la catástrofe. La falta de árboles hizo más fácil la entrada de agua en torrentes.

Además la ciudad de México estaba construida en la parte más profunda del valle. Siglos atrás la región de Tenochtitlán era un enorme lago que con los años se fue secando hasta convertirse en un terreno con muchos islotes. Luego las vertientes se fueron llenando de chinampas (sembradíos artificiales).

Anrico Martínez

Para que estos efectos naturales no se presentaran en la ciudad de México se encargó a un cosmógrafo llamado Anrico Martínez hacer algo. A él se le encargó construir el Desagüe General pero la construcción era tan obsoleta que se vino abajo pronto con el aguacero.

Parte de su proyecto era que las aguas desembocaran en los ríos de Morelos (al sur de la ciudad) pues creía que sólo así podía evitarse el desastre. El poco auxilio que recibió de los virreyes ocasionó que el material de las construcciones fuera de pésima calidad.

Con la ciudad inundada poco se podía hacer. La crisis era tan fuerte que Anrico fue encarcelado y su proyecto frenado definitivamente.

La destrucción

Como mencionamos atrás las pérdidas de vida fueron muchísimas. Miles de habitantes se quedaron sin hogar y la destrucción indígena fue en más de un 30%.

Las carnes se dañaron y el aumento de su precio fue otro motivo para abandonar la ciudad. Los graneros y la casa de la alhóndiga quedaron destruidos junto con varias casas que no tenían previsión de desastre.

Como dice un historiador, la ciudad estaba totalmente desarticulada, fue por eso que todos los indígenas y otras poblaciones marginalizadas fueron obligados a trabajar construyendo caminos por la ciudad aunque en años anteriores no los dejaran ni siquiera entrar a la parte española.

¿Y cómo se secó?

En el año 1631 la ciudad seguía inundada. Era impresionante que aún existieran personas viviendo allí, pero la inversión que había hecho el rey en esa ciudad ya eran 50 millones de pesos, por lo cual abandonarla era una opción descartada.

Se invirtieron cuatro millones más para hacer un desagüe que limpió el lugar. Pero antes tuvieron que pasar muchos meses así. Esta tragedia de la ciudad hizo que todas las construcciones posteriores fueran de más de dos pisos.

Aún en el siglo XX se seguían observando inundaciones durante la ciudad pero nunca más como en en los tiempos coloniales.

Bibliografía

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Inundación_de_la_Ciudad_de_México_en_1629
  2. http://zaloamati.azc.uam.mx/bitstream/handle/11191/525/6_emergencia_de_una_ciudad_novohispana.pdf?sequence=1

Imágenes: 1: milenio.com, 2: pinterest.com, 3: mexicomaxico.org

El diluvio mexicano
19 marzo, 2018