El caso del “Fantasma blanco” y otros bebés que nacieron sin una gota de sangre

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Cuando Louise Bearman y Paul Norton, supieron que iban a ser papás, nunca imaginaron lo que ellos y su nuevo bebé tendrían que vivir.

La vida es un proceso complejo, donde todo fluye con total armonía, haciendo que parezca fácil, por lo natural que es. No obstante, si uno sólo de los elementos falla, el orden de los acontecimientos varía, trayendo en ocasiones terribles consecuencias.

De alguna forma, le corresponda el crédito a la naturaleza o a lo que algunos llaman Dios, la vida tal y como la conocemos es casi un milagro, el resultado de cientos de procesos que tuvieron que ocurrir en el momento adecuado y en la forma correcta para permitirnos estar hoy aquí.

Al menos así piensan así algunos, y entre ellos los esposos Norton para quienes es un verdadero milagro que su hija Olivia esté en casa, viva y llena de salud.

OLIVIA NORTON NACIÓ “FLÁCIDA Y BLANCA”

Todo comenzó el 10 de septiembre de 2011, cuando -según lo reportado por el diario británico “The Telegraph”- a la semana 35 de gestación, la señora Louise notara que su bebé llevaba tres días sin moverse dentro de su vientre.

Angustiados, los futuros padres acudieron al Hospital Broomfield, ubicado en Chelmsford, Reino Unido, donde luego de una revisión a fondo, realizada por al menos quince médicos, estos ordenaron una cesárea de emergencia, que permitiera traer al mundo al nuevo bebé.

Seis semanas antes de lo previsto, a las 8:20 pm, Olivia Norton nacía con un peso de 2,25 kilogramos, latidos cardíacos peligrosamente bajos y casi nada de sangre en las venas.

Tal como declarara su mamá Louise Bearman ese medio inglés, nunca podría olvidar el diagnóstico inicial de los médicos: “blanca y flácida”.

Víctima de una extraña condición, Olivia nació totalmente pálida, siendo bautizada por los medios como “fantasma blanco” por lo impresionante de la lividez de su piel.

Le dieron apenas dos horas de vidas. No obstante, ante la sorpresa de todos, se recuperó poco a poco, reaccionando bien a las transfusiones de sangre que le fueron suministradas de emergencia.

Según los reseñado por los medios, Olivia nació con un conteo de hemoglobina inferior a lo requerido para vivir, siendo este de 3 dm/ gl, cuando lo considerado saludable es 18 dm/gl, es decir –según lo diagnosticado por los médicos- no se podría afirmar que tuviese sangre, lo poco que corría por sus venas no podía clasificarse como líquido sanguíneo.

Los médicos determinaron que la sangre había regresado del cuerpo de la bebé al de la madre, a través del cordón umbilical, dejando a la recién nacida sin ella. Afortunadamente para esta familia, los médicos actuaron a tiempo, y pudo sobrevivir.

PENSARON QUE HABÍA NACIDO MUERTO

Otro caso similar, ocurrió también en Reino Unido en el 2012, cuando Oliver nació también sin una gota de sangre.

Al primer momento, tal como reseña el medio argentino “Canal 5”, los médicos pensaron que había nacido muerto. Durante 25 largos minutos buscaron el latido de su corazón, sin éxito.

Luego de aplicarle métodos de resucitación y hacerle igualmente una transfusión de sangre, Oliver, para la inmensa alegría de su madre, reaccionó, y literalmente regresó a la vida.

EL NIVEL DE HEMOGLOBINA DE MAISY ERA CERO

Sin embargo, estos no son los únicos casos de bebés sin una sola gota de sangre en el momento de su nacimiento.

En diciembre de 2009, según lo reportado por “The Daily Telegraph”, en el condado de Waterford, al sur Irlanda, Emma Vignes, de 34 semanas de gestación, acudió de emergencia al hospital Regional, cuando notó –al igual que la madre de Olivia- que su bebé había dejado de moverse “completamente” dentro de su vientre.

Por las pocas semanas de gestación, los médicos intentaron averiguar qué le pasaba al feto, dentro del útero, así que probaron hacer una extracción de sangre, para someterla a análisis: no pudieron.

Al igual que en los otros dos caso, la sangre del bebé había pasado totalmente al cuerpo de la madre, quien había absorbido todos los glóbulos rojos del feto.

Decidieron hacer una cesárea de emergencia, temiendo que la recién nacida pudiese presentar daños intelectuales y motores permanentes. Seis semanas antes de lo previsto, Maisy llegó al mundo.

Este es uno de los casos más llamativos de la última década, pues los valores de Maisy estaban en cero, el conteo de su hemoglobina era 0 gramos por decilitro, hasta ese momento no se conocía de nadie que pudiese sobrevivir con esos niveles.

A Maisy se le proporcionaron al menos tres transfusiones de sangre, la primera incluso a través del cordón umbilical, antes de pasar dos semanas en la unidad de cuidados intensivos, donde se recuperó para sorpresa de todos, y fue dada de alta sin ninguna complicación ni secuela.

EXTRAÑA CONDICIÓN AFECTA A LOS FETOS

La responsable de la situación que estos bebés tuvieron que vivir es una condición extremadamente extraña, denominada “vasa previa”, cuya incidencia es de apenas 1 cada 3.000 nacimientos, y que sin embargo presenta una tasa de mortalidad del 95% de los casos, si no se diagnóstica antes del parto, pues los bebés nacen desangrados.

Esta condición hace que los vasos sanguíneos dentro de la placenta o del cordón umbilical, que son los que llevan sangre al bebé, queden atrapados entre el feto y el cuello uterino, provocando en ocasiones desgarres, que hacen que cada gota de sangre del futuro recién nacido pase a la madre.

 Casi siempre, se encuentra presente en casos de placenta previa, alteraciones en la placenta, y según los médicos, también es frecuente en algunos casos de embarazos múltiples (gemelos, trillizos, etc).

 Su detección se hace hacia la semana 16 del embarazo, gracias a la realización de una ecografía doppler que, a través de las combinaciones de color, hace posible examinar la circulación del feto.

Sin embargo, cuando el diagnóstico no ocurre a tiempo, las probabilidades de sobrevivencia son muy bajas.

Olivia, Oliver y Maysi  pertenecen a ese 5% de los niños que sobreviven. Para los obstetras que atendieron sus partos, habían nacido muertos. Sin embargo, a pesar de los pronósticos médicos, reaccionaron ante los tratamientos, de una forma inexplicable, y vivieron.

Al parecer la vida no depende sólo de los avances conseguidos por la ciencia para conservarla y extenderla, sino que está ligada a esa extraña voluntad innata de vivir, que todos los seres tenemos.

Fuentes de imágenes: 1. Pixabay; 2. Radiofx.net; 3. ABC.es; 4. TheTelegraph.co; 5. Pixabay

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