El caso de Alice Grimbold: mensajes desde la tumba

Parapsicología

A lo largo del siglo XIX los habitantes de Europa comenzaron a tener más y más interés en fenómenos de ocultismo y brujería: en la Inglaterra victoriana los temas sobrenaturales se volvieron un acompañante natural de las veladas nocturnas en las casas de familia, y el auge de la ciencia hacía soñar con explicar, un día, fenómenos espirituales y sobrenaturales.

Contacto con espíritus de otro mundo

Por esta razón no era algo poco común el uso de elementos como la temprana Tabla Ouija se usaran regularmente en las populares reuniones de psíquicos. En una de estas reuniones, un psíquico amateur llamado Hensleigh Wedgwood se encontraba con una médium conocida solo como la Señora R. para hablar con todo tipo de espíritus, y siempre documentaba cada una de las afirmaciones que estas entidades le daban. Sus notas eran privadas, pero cuando el hombre estaba cerca de morir envió una copia de algunas de sus notas a su amigo Frederick William Henry Myers, un miembro de la Sociedad Británica de Investigación Psíquica. Aquellas notas, enviadas en junio de 1891, incluían información sobre una sesión que había ocurrido en los días 22 y 23 de marzo de ese mismo año.

La aparición de Alice Grimbold

Myers se interesó pronto en estas notas, pues relataban hechos bastante específicos y que podían verificarse. En ellas se contaba el caso de una mujer llamada Alice Grimbold, quien había sido condenada en 1605 por asesinato. Parecía ser que en el relato Alice le aseguraba al psíquico que solo había estado involucrada en el robo y que no había tenido que ver nada con el asesinato.

Myers comenzó a revisar viejos archivos y documentos y pronto se dio cuenta de que la historia no era una ficción. En efecto, en 1605 una mujer llamada Alice Grimbold había sido condenada a la hoguera por robo y asesinato. Tal parece que habría colaborado dejando entrar a los ladrones al hogar de los Clark, a quienes se les habrían robado considerables pertenencias y cuya madre habría sido asesinada: esto habría llevado a la muerte a la mujer.

En la confesión que hizo a la médium y al psíquico, Grimbold aseguraba que ella no había sido culpable del asesinato, y que sólo había colaborado en el robo porque era la amante de un hombre llamado Harrison, quien habría sido el organizador y habría estado detrás de los preparativos. Los ladrones la amordazaron y evitaron que interviniera para proteger a la señora Clarke, acabando así con los testigos y condenándola a aparecer como culpable del asesinato.

La confesión final de Alice 4 siglos después

Al final, Wedgwood no estaba seguro de si Alice buscaba confesar su culpa o defender su (parcial) inocencia en el acto, o sencillamente aclarar lo que había pasado a cualquier persona o tribunal dispuesto a escucharla. De cualquier manera, el caso saltó a la fama por resultar en una incontrovertible prueba de que el psíquico había sido capaz de hacer contacto con Alice, quien había muerto casi 4 siglos atrás.

La única evidencia que existe de esta mujer aparece en un libro llamado Historia de Leicester, un viejo volumen que había sido escrito varias décadas atrás y del que quedaban pocas copias en las bibliotecas. De acuerdo con Myers, Wedgwood jamás tuvo acceso a este material (tampoco su médium), pero muchos críticos aseguran que realmente sí tuvieron acceso, y así es como fueron capaces de construir la historia.

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Fuente de imágenes: 1: realitypod.com, 2: anomalija.lt

El caso de Alice Grimbold: mensajes desde la tumba

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Bibliografía

El pensante (30 julio, 2015). El caso de Alice Grimbold: mensajes desde la tumba. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/el-caso-de-alice-grimbold-mensajes-desde-la-tumba/