Del Ánime al asesinato: Tsutomo Miyazaki, el Otaku que violaba menores

Asesinos en serie

El origen del mal

Tsutomo Miyazaki fue un joven japonés que se caracterizó en 1988 y 1989 de hacer cuatro fatídicos homicidios a niñitas de la Prefectura de Saitama, Japón. La cuestión de sus asesinatos en relación con la personalidad del macabro asesino, tiene que ver con las condiciones de vida que tuvo en su existencia.

Un ágil lector de cómics japoneses, se fue identificando más con las historias que leía, dejando la realidad de lado, pues tenía unas manos dobladas y un pene muy pequeño. Las mujeres ni siquiera se le acercaban y con el tiempo sintió inferioridad frente a las mujeres de su edad. Refugiado inicialmente en el estudio, Miyazaki entró a una buena Universidad con sus notas, aunque no pudo ingresar a la de Universidad de Meiji, fracaso que se reflejará en el nuevo rumbo de su vida. Terminó estudiando Fotografía Técnica, donde se gradúo en 1983. Entró a trabajar en una imprenta.

Su familia lo despreciaba, pues a ellos sólo les interesaba el dinero y todo el cariño y afecto parental, fue cambiado por más dinero y cosas lujosas, así como un buen automóvil, el mismo utilizado para sus crímenes en el futuro.

Agobiado por tanta miseria, Miyazaki dejó de hablar con las personas, trabajaba y veía comics, volviéndose un sádico en potencia: de lejos el rechazo hacía que se notara su sufrimiento y su soledad, pero también el odio que comenzaba a surgir. Su personalidad se fue volviendo más agresiva con el tiempo, especialmente en su casa donde incluso sus hermanas menores le tenían asco. Una vez fue visto mirando a una de ellas mientras se bañaba: fue seguramente desde ese momento cuando el personaje buscaría la manera de saciar su apetito sexual con menores.

Los asesinatos perpetuados            

La primera niña la encontró cerca de un bosque, no tenía más de 7 años y su nombre Mary Konno, reflejaba la inocencia de la edad pueril. El pervertido se le acercó y le ofreció algo, cosa que ella recibió complacida. Fue llevada en su carro “a un mejor lugar”, con el viaje llegaron a un camino, donde anduvieron a pie por veinte minutos.

Ya la niña se comenzó asustar y a llorar dando gritos de auxilio a su mamá, pero eso desesperó lo suficiente a Miyazaki como para preocuparse de los gritos de la menor.

La ahorcó.

La siguiente parte fue más detestable, fue violada y dejada en el camino enrollada en su propia ropa y en posición durmiente. Luego de esto Miyazaki escapó para seguir su rutina de vida normal.

La siguiente víctima fue otra menor de 6 años, Masami Yoshizawa, ella sufrió el mismo procedimiento de la primera víctima, sólo que esta vez se hizo con partes de su cuerpo para enviárselas a la familia, esto ocasionó un revuelo en la policía de la ciudad, pues descubrieron la posibilidad de un asesino serial en el pueblo, la alarma hizo posible que se acercaran a él, aunque no lo suficiente como para hallar su paradero. En Diciembre de ese año, este loco mató a una menor y le hizo lo mismo, eso dio más pistas para buscar a Miyazaki, pero todavía tocaba esperar un poco más de tiempo y dos niñas más tendrían que sufrir la inmisericordia de este cruel asesino.

Otra niña sufrió el mismo martirio, aunque la verdad fue más pesado el sufrimiento de la última, pues el asesino era consciente de todo lo que estaba haciendo. A esta última víctima, una niña de cinco años, la atacó en el cuello y asesinó de manera horrible, para luego comer su carne y grabar muchos videos y fotos de su cuerpecito desnudo. El maldito asesino hizo mucho daño antes de que lo encontraran.

Lo peor era lo enviado a los padres de las víctimas, partes de cuerpo, videos y documentos que daban cuenta del martirio de sus hijitas, sin contar el testimonio final que dio cuando lo agarraron por un intento fallido de violar otra menor.

La condena al asesino

Juzgado fuertemente no dijo palabra alguna hasta pasados quince días, los policías se dieron cuenta que los rasgos de este asesino iban de la mano con una esquizofrenia crítica y múltiples personalidades, aun así, el crimen cometido iba de la mano con sus deseos y sus actos conscientes.

Sólo por eso duró casi dos decenas de años en la cárcel. Sufrió el martirio de no saber si le darían pena de muerte o cadena perpetua. Pero todas las citaciones de la policía así como las pruebas funcionaron como un trampolín para la pena capital. Fue ahorcado en plaza pública en el 2008, dándoles la gracia a los padres de las menores que habían sufrido tanto por las calamidades de este loco.

Con el tiempo se ha demostrado que muchos de estos asesinos tienen cualidades de baja autoestima e intentan perpetuar sus crímenes atroces contra los menores por dichos motivos, pero en este caso los actos de megalomanía criminal eran demasiado diabólicos por el fin perpetuado. El detallado testimonio dado por Miyazaki iba de la mano con el desprecio a su propio cuerpo, él nunca pudo asimilar sus defectos y tuvo que cometer todos estos asesinatos para llenar su autoestima de algo que nunca tuvo y que nadie le dio. Lo imperdonable fue  su venganza con unas inocentes niñas.

Fuente de imágenes: 1 y 3: asesinos-en-serie.com, 2: 3.bp.blogspot.com.

Del Ánime al asesinato: Tsutomo Miyazaki, el Otaku que violaba menores

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Bibliografía

El pensante (5 noviembre, 2015). Del Ánime al asesinato: Tsutomo Miyazaki, el Otaku que violaba menores. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/del-anime-al-asesinato-tsutomo-miyazaki-el-otaku-que-violaba-menores/