De monstruos, dioses y demonios: Ahnenerbe, la Sociedad Oculta de los Nazis, parte 1

Hechos insólitos, Logias, sectas y religiones

El símbolo de la sociedad

Nacionalsocialistas

Es curioso ver como los líderes más odiados y vilipendiados de la Historia suelen ser los nazis. Ningún videojuego que involucre la guerra está completo si estos personajes no tienen en él un papel importante. Pero bueno, es que hay que admitir que la supremacía racial, la obediencia total y la propaganda generalizada (y esto solo por resumir) hacen unos villanos excelentes.

Sin embargo, pocos explotan el conocido amor de los nazis por lo oculto, lo desconocido y lo verdaderamente macabro. Se sabe que el mismo Hitler pertenecía a varias sociedades secretas y había recibido iniciación en más de un grupo esotérico, y que estaba convencido que el secreto para su victoria podía estar en encontrar uno de los agujeros hacia el interior de la tierra que según él estaban en los polos. Al menos una expedición nazi llegó a la Antártica en busca de este secreto.

Pero no se trataba solo del indiscutible líder. Heinrich Himmler era conocido por su desprecio hacia la religión cristiana (en todas sus formas) y su deseo por desarrollar una nueva creencia en la que él decidiera qué era lo correcto y qué no. Varios líderes alemanes buscaban, en aquel entonces, el poder en fuentes no tan terrenales, por lo que es apenas natural que sus deseos convergieran en la búsqueda de lo que está “más allá”.

La creación de Ahnenerbe

“Herencia de los ancestros”. Esto es lo que quiere decir la palabra Ahnenerbe en sí misma, que pretendía ser un llamado a la fuerza de la historia germana. Fundada en 1935 como una sociedad científica, originalmente Ahnenerbe no buscaba más que investigar la historia arqueológica y cultural de la raza aria. Su nombre completo era Sociedad de Estudio para la Historia Intelectual Primordial, Herencia Germánica Ancestral, cambiado en 1937 a Comunidad de Investigación y Enseñanza de la Herencia Ancestral.

Pero como todo en el mundo nazi, la organización tenía indicadores muy claros de qué era lo que debía encontrar. Ante todo buscaba probar la supremacía de la raza aria y demostrar que había sido dominante a lo largo de la Historia, principalmente en un pasado remoto del cual pocas pruebas quedaban. Se trataba prácticamente de un mundo en el que los arios eran una especie de dioses de quienes descendían los alemanes.

Himmler y algunas de las adquisiciones de la Sociedad 

La organización no era de poca monta. En sus años de funcionamiento realizó incontables expediciones arqueológicas y todo tipo de experimentos perversos. Veamos, pues, la historia de la sociedad secreta de los nazis.

1935 – 1939: la era de las expediciones

Antes de la Guerra la Sociedad se concentró, ante todo, en realizar grandes investigaciones arqueológicas que buscaban demostrar la superioridad aria antes mencionada. Viajes a Polonia, Grecia, Islandia, Rumania, Croacia, partes del continente africano y Rusia fueron realizados con regularidad, pero sin lugar a dudas el más importante fue la expedición a Tíbet realizada entre 1938 y 1939:

La expedición al Tíbet

Dirigida por el oficial de las SS Ernst Schäfer, la expedición al Tíbet partió en mayo de 1938 tras una serie de demoras relacionadas con la Invasión japonesa de Manchuria y la negativa de los británicos a dejarlos pasar por India. Al final, gracias a la presión de Himmler, Schäfer logró llegar a Sikkim, una región fronteriza desde donde aspiraba a poder llegar al Tíbet.

Aunque no cabe duda de que la expedición fue un gran éxito en términos arqueológicos, pues nos brindó mucha información hasta entonces desconocida de la remota región de los himalayas (incluyendo las ruinas arqueológicas, las tradiciones de los nativos y muchísimas muestras botánicas y zoológicas), la agenda oculta también se cumplió. Uno de los acompañantes de la expedición: Bruno Berger, analizó los cráneos de más de 400 personas con el objetivo de probar que el Tíbet era el lugar de nacimiento de la raza nórdica. Sus conclusiones fueron que los tibetanos “estaban a medio camino entre la raza mongoloide y la raza europea”.

Ya estaba hecho. Se había dado un paso importante en la creación de una verdadera mitología nazi.

Fotografía de la Expedición al Tíbet

Las expediciones secretas

No vale la pena profundizar en los viajes a países europeos, aunque vale la pena mencionar que algunos años antes un viaje a Bolivia había llevado a algunos a considerar que las ruinas de Tiahuanaco eran en verdad los restos de una antigua sociedad europea. Los demás viajes brindaron pocas pruebas al estilo del Tíbet y el viaje a Bolivia no pudo realizarse por el estallido de la Guerra.

Mejor profundizar en el constante interés de los líderes nazis por el hallazgo de lugares secretos, de antiguas leyendas o de sociedades ancestrales. Se sabe que bajo el liderazgo de Himmler se organizaron expediciones orientadas a encontrar la Atlántida en los mares del norte o a buscar la legendaria lanza de Longinus,  quien la habría clavado en el costado de cristo.

A lo largo de este periodo inicial la Sociedad se comenzó a orientar más y más hacia el ocultismo. Sí, buscaban pruebas del reino ancestral de la raza Aria, pero también de cosas como el Santo Grial o de antiguos libros místicos que les revelaran el secreto de la fuerza detrás del espíritu.

Para 1939 la sociedad ya estaba más oculta que presente, si se me permite la expresión. Habían organizado varios viajes en busca de la tierra perdida de Thule, hogar de los arios y donde recuperarían las fantásticas y sobrenaturales habilidades que habían perdido al juntarse con razas inferiores, como la telequinesis o la telepatía.

Pero además de estos objetivos los nazis comenzaron a buscar activamente la manera de convertirse en el nuevo gran poder religioso. Un objetivo fundamental (quizás el principal) de la organización era destruir la religión cristiana y reemplazarla con una variante más fiel a las creencias de Ahnenerbe. Sobre la creación de una nueva creencia y los ataques a la iglesia cristiana hablaremos en un próximo episodio.

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Fuente de imágenes: 1: germaniainternational.com, 2: abc.es 3: ficheros.publico.es

De monstruos, dioses y demonios: Ahnenerbe, la Sociedad Oculta de los Nazis, parte 1

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