De las prisiones al gimnasio: la macabra historia de las cintas ergométricas

Curiosidades, Historia, Tecnología

Imagen que ilustra el funcionamiento de estos dispositivos

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En la actualidad un porcentaje considerable de la población dedica una proporción importante de su tiempo a mantenerse “en forma”, por razones estéticas o de salud. Y en este aspecto, un elemento fundamental es la llamada “caminadora de banda”, “cinta de correr” o “cinta ergométrica”, un dispositivo que le permite a la persona caminar, trotar o correr sobre una cinta que se mueve en dirección opuesta, imitando así la actividad de trotar sin necesidad de salir al exterior.

Teniendo en cuenta que muchos no pueden salir por una diversidad de razones, el artefacto se vuelve ideal para entrenar en un solo lugar y por esto mismo se ha convertido en parte imprescindible de cualquier gimnasio. Sin embargo, pocos de sus usuarios son conscientes del oscuro pasado de la caminadora de banda, ya que no fue pensada como una herramienta deportiva… sino como una de tortura.

Las prisiones británicas         

Hacia principios del siglo XIX Europa era bastante más cruel que lo que es hoy día, al menos con sus propios habitantes. En las prisiones era común el uso de torturas físicas, del aislamiento y la deportación como métodos para mantener controlados a los prisioneros.

Con motivo de las protestas que comenzaron a surgir como consecuencia de estas cuestionables prácticas, se desarrolló un invento que buscaba castigar de una manera menos… cruda, quizás, pero en cualquier caso terrible. Se trató de la primera banda caminadora, desarrollada por Sir William Cubit, el hijo de un molinero que pensó como aprovechar la fuerza de los prisioneros y “curarlos” de su holgazanería.Las primeras bandas caminadoras

El invento era más bien parecido a una “escalera caminadora” que a una banda, ya que en lugar de una superficie plana se usaba una especie de escalera que rotaba, como quien tratase de subir por unas escaleras eléctricas que van de bajada. El sistema no sólo podía usarse para controlar a los presos sino que permitía aprovechar su fuerza en molinos, en bombas para las minas o en varios tipos de máquinas en general.

Por su utilidad, la banda caminadora de tortura pronto se popularizó en las prisiones británicas. Eran odiadas y temidas por los prisioneros, ya que quien se cansara corría el riesgo de ser aplastado en la parte inferior de la máquina. Sin embargo, parece ser que ningún prisionero murió de esta manera, o al menos no quedan registros de ello.

Imagen de la máquina siendo usada

Un eficiente método de tortura

Pero el sistema no por ello dejaba de ser terrible. A los prisioneros normalmente se les exigía permanecer un mínimo de 6 horas en la caminadora, escalando el equivalente a casi dos kilómetros en el proceso. No se les permitía abandonarla, así mismo, a menos que se mostraran completamente exhaustos, al punto que les fuera imposible caminar.

Sin embargo, esto no impidió que se adoptara masivamente en miles de prisiones en el Reino Unido y los Estados Unidos, donde su uso permitía aprovechar la fuerza de trabajo de los prisioneros y generar ingresos adicionales a los institutos penitenciarios.

No fue hasta 1898 que por ley comenzó a derogarse masivamente el uso de estos dispositivos por considerarlos inhumanos y salvajes. No quedaba mucho tiempo de vida a partir de este momento a las caminadoras de las prisiones.

Cuando el invento reapareció, medio siglo después, estaba completamente modificado. Hoy las personas se disputan el uso de las caminadoras, hace siglo y medio hacían lo imposible para no verse obligados a esta allí.

Cuando reapareció, la banda caminadora estaba completamente transformada

Fuente de imágenes: 1: earlyamericancrime.com, 2: efitology.com, 3: s-media-cache-ak0.pinimg.com

De las prisiones al gimnasio: la macabra historia de las cintas ergométricas

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Bibliografía

El pensante (9 diciembre, 2015). De las prisiones al gimnasio: la macabra historia de las cintas ergométricas. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/de-las-prisiones-al-gimnasio-la-macabra-historia-de-las-cintas-ergometricas/