Daniel Ludwig: historia del multimillonario invisible


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Multimillonarios

Que las personas con dinero y poder gusten de ostentar su riqueza es una realidad tan antigua como la historia misma. Desde el gobernante sumerio del tercer milenio antes de Cristo hasta el actual cantante o deportista que ha ganado millones, pasando por los señores feudales japoneses, los mercaderes venecianos o los rajas indios, la ostentación de la riqueza suele estar irremediablemente vinculada a la riqueza misma.

En la actualidad, en el marco del mundo digital y las redes sociales, esta ostentación es más visible que nunca. Pero siempre hay individuos que prefieren tener una vida tranquila, sin importar la riqueza que tengan. Y hay quienes van más allá, buscando evitar a toda costa que los demás sepan de su riqueza, viviendo una vida completamente ordinaria sin intenciones de jamás demostrar cuanto han ganado.

Estos casos, aunque poco comunes, han existido varias veces en la historia. Uno de los más conocidos es el de Daniel Ludwig, uno de los hombres más ricos del mundo que por años vivió en un barrio de clase media sin que ninguno de sus vecinos supiera que tenía tanto dinero.

Los orígenes de su fortuna

Daniel Ludwig nació a finales del siglo XIX, y ya de joven comenzó a dedicarse a algunos negocios pequeños y entró a trabajar a astilleros y empresas de transporte marítimo. A sus diecinueve años fundó una compañía de transporte de melaza que muchos creen estuvo asociada al contrabando de licor durante La Prohibición. Es probable que de aquí haya sacado el joven el dinero para financiar sus futuras inversiones.

Pero en cualquier caso, el punto es que para 1930 el joven Ludwig tenía experiencia considerable y algunas inversiones en barcos de carga. En este momento es cuando realmente comienza el crecimiento de su empresa, que desarrolla nuevos modelos financieros para sostenerse y algunas innovaciones que le permitirán fabricar barcos más rápidamente, algo crítico para el país durante la Segunda Guerra Mundial.

Foto de Ludwig a sus 20 años. Es la de su pasaporte, por cierto. No hay muchas más

En este momento Ludwig ya es un multimillonario para los estándares de la época, pero será aquí que sus negocios realmente despeguen con el crecimiento del comercio mundial en tiempos de la posguerra.

Millonario secreto

Con su fortuna segura en el lucrativo negocio del transporte marítimo, Ludwig comenzó a invertir en todo tipo de negocios novedosos. Desde la que se convertiría en la mina de sal más grande del mundo en México hasta empresas de hotelería, pasando por uno de los cultivos de cítricos más grandes jamás sembrados en Panamá, muchas de estas iniciativas le representaron una ganancia considerable y le permitieron incrementar su riqueza total. Poco tiempo después el millonario desarrolló un nuevo mecanismo para transportar el petróleo, lo que le permitió hacer crecer aún más a sus empresas.

Y en todo ese tiempo nadie, a excepción de un puñado de familiares y asociados, sabía que era uno de los hombres más ricos del mundo.

Ocultando la riqueza

Se cuenta que ya en los 80’s, cuando Ludwig se encontraba enfermo y había dejado de hacer negocios, un periodista fue a su barrio a entrevistar a los vecinos y preguntarles cómo había sido vivir con quien en su momento fue el hombre más rico de los Estados Unidos.

Los vecinos quedaron atónitos. Si bien todos sabían que Ludwig tenía ciertas comodidades, ninguno pensaba que fuese tan rico. La mayoría creía que tenía un puesto de gerente en alguna sucursal bancaria local, o algo por el estilo.

Ese incidente reflejo bien el estilo de vida que el millonario había manejado. Con mucha desconfianza de la ostentación y un natural desagrado por hacer parte de la vida pública, Ludwig había construido la imagen de una persona completamente ordinaria. Pasaría a la historia como uno de los pocos multimillonarios en lograr esto, y seguramente el único en tener este nivel de riqueza.

El Proyecto Jari

En 1975, Ludwig comenzó a notar que se venía una gran escasez de papel en el mundo. Fiel a su estilo grandilocuente (en los negocios, al contrario que en la vida privada, le gustaba ir a lo grande) compró 1.6 millones de hectáreas en la selva amazónica para crear una de las productoras de papel más grandes del mundo. Como su proyecto era de una magnitud titánica requería el apoyo del gobierno brasileño, lo que lo obligó a salir de su tradicional encierro y aparecer varias veces en los medios.

Cuando esto ocurría, generalmente rechazaba las entrevistas alegando que estaba muy ocupado trabajando.

Su proyecto no salió como lo esperaba y por motivos de salud decidió venderlo en 1985. Seguramente le representó más pérdidas que cualquier otro negocio a lo largo de su vida. Como Ford, Ludwig aprendió de la peor manera que el amazonas no es un lugar fácil de dominar (recordemos el artículo de Fordlandia).

Sin embargo, aún este desastre no llevó a que este multimillonario fuese reconocido en los medios estadounidenses. Ludwig pudo mantener un bajo perfil hasta su muerte en particular debido a que sus negocios se movían en campos “aburridos”, asociados principalmente a los sectores del transporte y las materias primas, los cuales generan relativamente poco interés en la cultura popular. Sin embargo, hay que admitir que para la cantidad de dinero que tuvo el haber permanecido como un relativo desconocido es un logro inmenso.

Bibliografía:

  1. https://www.quora.com/Can-you-secretly-become-a-billionaire/answer/David-Senra
  2. https://www.nytimes.com/1992/08/29/us/daniel-ludwig-billionaire-businessman-dies-at-95.html
  3. https://en.wikipedia.org/wiki/Daniel_K._Ludwig

Imágenes: 1: wikipedia.org, 2: amazon.com, 3: hopkinsmedicine.org

Daniel Ludwig: historia del multimillonario invisible
15 mayo, 2019
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