Culturas peculiares: Mosuo, la sociedad sin matrimonio

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Matrimonio

Existen muchas “pistas” en nuestro pasado evolutivo que indican que al parecer somos una especie “naturalmente” monógama. El hecho de que la población de hombres y mujeres tienda al equilibrio, un tamaño que ha ido gravitando a niveles similares y, ante todo, el hecho de que tenemos hijos que requieren una gran cantidad de tiempo y esfuerzo y no pueden ser criados fácilmente por una sola persona.

Pero el hecho es que en el pasado todo indica que las familias eran más grandes que en la actualidad, y era común que muchos miembros de la misma hicieran parte de la crianza, y no solo los padres. Esto significa que la monogamia, aún cuando fuese la norma, quizás no era tan permanente en el tiempo como se volvería más adelante.

Y más importante aún, las diferencias culturales, en este sentido, resultan de gran importancia. Las sociedades humanas son tremendamente flexibles, y muchas de ellas encontraron modelos de relación distintos, más ajustados a sus necesidades. En particular, resalta como vemos surgir históricamente la poliandria (un hombre con varias esposas) y la poliginia (una mujer con varios esposos) siempre que una catástrofe lleva a la reducción de la población masculina o femenina (respectivamente).

Pero en cualquier caso, de todos los modelos de familia, la monogamia permanente (o matrimonio) se volvió de lejos la más común en las sociedades humanas. Las razones para esto son varias, y posiblemente están ligadas con el hecho de que comenzó a heredarse propiedad de algún tipo (y a que los dueños de la propiedad, por lo general, eran hombres y no mujeres), pero el punto es que sucedió.

Sin embargo, en algunos lugares del mundo siguen existiendo modelos de familia muy diferentes, que son herencia de antiguos sistemas que no se transformaron, sino que tuvieron una evolución propia. Y quizás el más exitoso y peculiar es el de los Mosuo, en China.

Familia Mosuo

Mosuo

Los Mosuo son un pueblo de unas 40.000 personas que habita en las provincias chinas de Yunnan y Sichuan, cerca de la frontera con el Tíbet. Su sociedad está muy integrada con China, aunque no hablan Mandarín, pero han mantenido su cultura independiente y en la actualidad son considerados una de las últimas sociedades matriarcales del mundo.

Y esto se debe, esencialmente, a que los Mosuo heredaron un sistema de familia completamente diferente al nuestro.

Al ser una sociedad más tradicional, los Mosuo tienen un estilo de vida diferenciado (con actividades específicas) para hombres y mujeres: aquellas se encargan del trabajo de la tierra y de las tareas del hogar (y anteriormente de la fabricación de utensilios, pero hoy principalmente los compran); ellos, del cuidado del ganado y los pozos… y la crianza de los niños.

Y ojo, no de sus hijos, sino de sus sobrinos.

Pero aquí es cuando viene la explicación de la familia:

Visitantes de la noche

Las familias de los Mosuo son muy grandes y viven, tradicionalmente, en grandes “casas comunales” que tienen pequeños “apartamentos” para dormir, que miran hacia el exterior.

Casa típica de la comunidad

Cuando una mujer alcanza la mayoría de edad, se le asigna uno de estos “apartamentos”. Aquí, ella puede recibir cualquier visitante que desee en la noche, siempre y cuando este se vaya antes de que amanezca. En este sentido, las mujeres son libres de mantener las parejas que deseen en un momento dado, aún cuando no sepan quién es el padre de sus hijos. A este proceso se le llama “Matrimonio Itinerante”, y dura el tiempo que la pareja desee (aunque es realmente la mujer quien decide si dejar entrar el hombre a su “apartamento” o no).

Y esto es importante porque, en últimas, el padre de los hijos es irrelevante. Los niños son criados por sus tíos y su familia extendida (y claro, su madre). No por su padre.

Así mismo, los hombres pueden visitar a quien deseen en la noche, siempre y cuando vuelvan a su casa en la mañana para cumplir con sus deberes. Tienen un rol de padres, solo que con sus sobrinos y no con sus hijos (que muchos ni siquiera conocen). Y saben que sus hijos serán cuidados por otra familia.

La propiedad se hereda matrilinealmente, de madres a hijas, y es la mujer de mayor edad quien tiene la autoridad en la casa. Pero, curiosamente, los hombres sí tienen un papel en la esfera pública, y suelen tener cargos importantes en el escenario político.

Esta estructura, de hecho, no es tan rara como se creería. Por ejemplo, los indígenas muiscas que habitaban en el centro de Colombia tenían también una estructura matrilineal, y aunque no tenían estos “matrimonios itinerantes”, si se caracterizaban porque los tíos criaban a sus sobrinos, y podían tener hijos regados por ahí sin problema alguno.

Hay bastantes indicios que una de las razones de que la sociedad haya sido un poco más “dura” con las mujeres en términos de libertad personal y, sobre todo, libertad sexual, ha sido el problema de la paternidad: un padre necesita tener la certeza de que sus hijos son suyos, una madre siempre lo sabe. Pero si el padre no importa, la libertad de la mujer no es, de lejos, tan restringida.

Bibliografía:

  1. https://en.wikipedia.org/wiki/Mosuo#cite_note-Blumenfield-13
  2. https://www.quora.com/Can-you-name-a-matriarchal-society/answer/Feifei-Wang-6

Imágenes: 1: aux.avclub.com, 2: nziff.co.nz, 3: china.org.cn

Culturas peculiares: Mosuo, la sociedad sin matrimonio
11 junio, 2019
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