Cultos apocalípticos: el Movimiento por la Restauración de los 10 Mandamientos de Dios

Logias, sectas y religiones, Muerte y relacionados

Apocalipsis

Una de las temáticas más ubicuas en la humanidad es el apocalipsis. Muchas sociedades hablaban de las grandes eras de la Historia y de cómo las transiciones entre estas han llevado a grandes catástrofes. Para algunos el final de todas las eras se acerca, para otros, no es más que una transición a un nuevo periodo en el que a su vez aparecerán otras formas de ser y conocer… pero en cualquier caso, que la transición pasará por la destrucción de nuestro mundo.

Cuando hablamos de Apocalipsis generalmente pensamos en el cristianismo, pero lo cierto es que muchas otras creencias presentan nociones semejantes en las que un cambio fundamental en el universo viene precedido por la destrucción de lo ya existente. Así, incluso en pensamientos laicos (como el ambientalismo) se percibe en ocasiones algo de tinte apocalíptico. Es como si viniéramos programados para ello.

En esta serie haremos un repaso por algunos grupos que llevaron esta creencia al extremo, convencidos como estaban de que el día del Juicio Final llegaría pronto, y terminaron por poner en peligro a los suyos. Hoy comenzaremos por  el Movimiento por la Restauración de los 10 Mandamientos de Dios.

Uganda                  

Nuestra historia comienza en Uganda, una región golpeada por la violencia y la pobreza. Allí, en 1980, un político local y un cultivador de plátano comenzaron a afirmar que habían tenido visiones de la Virgen María. Pronto comenzó a formarse un corrillo, un grupo de gente que escuchaba hablar a los hombres y creía en sus palabras.

Y de allí surgió el movimiento. En 1989, Joseph Kibweteere y Credonia Mwerinde (los personajes antes mencionados) se unieron para declarar, y sus seguidores comenzaron a aumentar. Aquel mismo año llegó a su congregación un sacerdote excomulgado (con Ph.D estadounidense) llamado Dominic Kataribabo, quien le dio un nuevo aire a la congregación y la convirtió en una importante iglesia en la región.

El Movimiento

Al principio, las cosas parecían idílicas. Todos los miembros del movimiento (incluidos sus líderes) vendieron todas sus posesiones para ubicarse en zonas rurales, donde cultivaban el campo y compartían las ganancias de sus esfuerzos. Parecería casi un paraíso.

A finales de los 1990’s, sin embargo, las autoridades de Uganda acusaron al grupo de usar labor infantil, manejar condiciones antihigiénicas y secuestrar niños. Las acusaciones parecen no haber sido probadas, porque poco después la Iglesia volvió a abrir sus puertas. Corría el año de 1998 y el grupo contaba con más de 5.000 miembros inscritos.

Y entonces sobrevino la crisis.

Apocalipsis

Los líderes del colectivo comenzaron a declarar que habían recibido visiones en las que se anunciaba, inminente, el fin del mundo. Ocurriría en el año 2000 y era forzoso que los miembros del grupo comenzaran a seguir fiel y literalmente los 10 mandamientos del Señor.

El asunto movilizó gente como nunca antes, y se llegó al extremo de no volver a pronunciar palabra por el temor de presentar falso testimonio. La Iglesia estaba llena como nunca, sus ingresos se multiplicaron y el día de año nuevo bullía en actividad. Pero llegó la noche… y no sucedió nada.

Lo que quedó

Y como es de esperarse, la credibilidad de sus líderes se fue al piso.

Fue seguramente el abandono de la iglesia lo que los motivó a actuar, pero pronto lanzaron un nuevo comunicado asegurando que el fin del mundo ocurriría en realidad el 17 de marzo y convocando a sus seguidores a una fiesta.

El día de la fiesta todo iba como lo planeado cuando de pronto un intenso fuego se encendió en la Iglesia. Casualmente, las salidas habían sido selladas, por lo que todos los allí presentes murieron. En total, se contabilizaron 530 muertes.

Pero lo que se pensó había sido un trágico accidente pronto se demostró macabro. Fueron los mismos líderes quienes organizaron el fuego: poco antes habían comprado 50 litros de ácido sulfúrico. Así mismo, pronto comenzaron a descubrirse decenas de cuerpos en la región, los cuales habían sido envenenados o ahorcados y posteriormente enterrados.

La hipótesis de las autoridades fue que la fallida profecía del fin del mundo había causado un daño gravísimo a la legitimidad de los líderes, por lo que otros cuestionaron (por primera vez en décadas) su autoridad y comenzaron a crear grupos individuales. Esto no caló nada bien en las directivas que prefirieron inmolarse con sus seguidores a perder su estilo de vida.

Lamentablemente, los cuerpos calcinados quedaron irreconocibles, por lo que no fue posible determinar si en efecto los líderes perecieron en el incendio. En total se contabilizaron 778 muertes.

Aunque bueno, si nos vamos a ello, el mundo realmente terminó ese día para todas estas personas.

Imágenes: 1: gutsandgore.co.uk, 2: thetrumpet.com

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