Cixí: la vida de la Emperatriz Regente

De marginada por su familia a Emperatriz de China

Empezó como una concubina y terminó como la Gran Emperatriz Viuda, regente del Imperio Chino: Cixí, fue responsable de gobernar China durante 47 años, desde 1861 hasta su muerte en 1908 para ser sucedida por su sobrino Pu Yi, de quien se habló en el artículo El Último Emperador.

Proveniente de una familia de clase media, Cixí tuvo que abrirse camino con gran esfuerzo. A la edad de 14 años aceptó su realidad: jamás contaría con el apoyo de sus progenitores, quienes veían en su hermanas un futuro más brillante para la familia. Así que, deseosos de salir de su hija y tal vez subir de posición social, el padre de la futura Emperatriz, un oficial manchú perteneciente a una de las llamadas Ocho Banderas o subdivisiones del ejército, propone a su hija como una de las concubinas del emperador de aquella época.

Cuál fue la sorpresa de todos, cuando la adolescente fue elegida entre sesenta candidatas quedando en la sexta posición. De esa forma gracias a su belleza y actitud imponente logró llamar la atención del emperador Xianfeng, quien viendo en ella a alguien inteligente y habilidosa la nombró como su secretaria personal.

Gracias a esa posición Cixí se familiarizaría con las reglas y el juego político de su país y también crearía un lazo especial con el Emperador, quien no dudo en ascenderla de posición y otorgarle el  título de Concubina Imperial. Para el año de 1856 nacería el único hijo que tendría el emperador Xianfeng y con esto Cixí ya no sería una concubina ahora sería conocida como la segunda mujer de Xianfeng, por debajo de su esposa oficial, la emperatriz consorte Ci’an.

Moviendo los hilos políticos

Con el nacimiento del pequeño Tongzhi, el perfil político de la segunda esposa empieza adquirir un papel más predominante. Ella no era una simple esposa, era una líder y tenía ideas listas para poner en acción, inclusive Xianfeng comenzaba a preocuparse: varias veces se les vio discutiendo. Pero la vida del emperador no fue muy larga, murió a la edad de 30 años y Tongzhi, con solo cinco años, asumió su título de nuevo emperador.

Mucho intentaron asumir la regencia del infante gobernante, mas como era de esperarse fue la madre la que finalmente se convirtió en emperatriz regente. Los siguientes años de gobierno, se caracterizaron por ser duros y estrictos, Cixí se resistió a que se introdujera tecnología traída de Europa (como el tren o el telégrafo) y demostró una férrea guerra contra la oposición que había en su país.

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A pesar de tanta mano dura, la Emperatriz dio rienda suelta a una decadencia de gustos y gastos económicos, se dice que en sus cenas imperiales se repartían casi 150 platillos diferentes servidos en vajilla de porcelana junto con palillos de oro. También se conoció su gusto estrambótico por las alhajas, pues llegó a poseer hasta 3.000 cofres repletos de joyas preciosas.

Dos emperadores y una eterna Emperatriz

Si bien cuando Cixí asumió la regencia su hijo todavía estaba pequeño, este no se iba a quedar así toda la vida y a la edad de 16 años Tongzhi desarrollará su papel en el mundo político al contraer matrimonio con Alute. Asustada de que su hijo y nuera estuvieran planeando algo contra ella, Cixí estaba dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias pero el destino intervino y la vida de su hijo llegó a su fin debido a la vida desordenada que llevaba.

Se comentaba, que en una noche de juerga el aspirante a emperador contrajo sífilis en un prostíbulo, tiempo después la joven viuda siguió a su marido al más allá, aunque se dice que su muerte prematura fue ocasionada por su feroz suegra, quien creía que Alute se encontraba embarazada.

Con  el puesto de emperador vacío, Cixí propuso que el hijo de su hermana, Guangxu, como el candidato ideal para el cargo, aun cuando el joven solo era un títere ya que su tía era la que decidía todo por él: lo casó con la emperatriz Longyu y eligió también el harem de concubinas.

Pese a todo ello, Guangxu se alzó como contrincante y comenzó a adquirir más poder. Deseoso de cambiar la monarquía de su país e introducir un modelo más occidental de gobierno, el sobrino revoltoso enfadó a su tía, quien sin chistar ejecutó un golpe de estado. La todopoderosa emperatriz decidió entonces mantener a su sobrino en el poder nominalmente, pero le despojó de todos sus derechos.

Una Cixí escarmentada

En el año de 1900, una sublevación conocida como el Levantamiento de los Boxers, un grupo de insurgentes que creía que los males que vivía China eran ocasionados por los occidentales y Cixí no dudó ni un segundo en prestar su apoyo a los rebeldes. Pero como es lógico países como Rusia, Japón, Francia y Estados Unidos, mandaron un ejército para proteger a sus compatriotas.

La Emperatriz temerosa de que la hiciera prisionera huyó y después de muchos combates se rindió ante los occidentales. La presión de estos la llevaría a implantar políticas más abiertas para los extranjeros, a redactar una constitución y a crear un gobierno al estilo de occidente.

Para el final de su vida, en 1908, con su último aliento nombra a su sobrino Puyi como su heredero y muere un día después que Guangxu, de quien se cree murió envenenado por orden de su propia tía.

Bibliografía:

  1. https://www.hola.com/realeza/2015100981400/cixi-ultima-emperatriz-china/

Imágenes: 1: mayaincaaztec.com, 2: factsanddetails.com, 3: newworldencyclopedia.org

Cixí: la vida de la Emperatriz Regente
12 febrero, 2018