Civilización y catástrofe, Apocalipsis ambientales en la Historia, parte 4:

Apocalipsis, Civilizaciones, Historia

El caso de los Mayas

Apogeo de la civilización maya

En la última entrega de esta serie trabajaremos el tema de la civilización maya. Célebres por sus importantes ciudades perdidas en la selva y su profecía con respecto al 21 de diciembre de 2012, cuando finalizaba el decimotercer baktún de la cronología maya, vivieron una edad de oro entre los años 200 d. C. y 950 d. C. (conocida como época clásica), tras lo que se cernieron sobre ellos la guerra y la catástrofe y las ciudades más importantes e impresionantes fueron abandonadas.

Contrario a la creencia popular, los mayas no desaparecieron. Migraron a sus regiones de vieja colonización en las costas de Yucatán, donde los recursos no habían colapsado, y allí encontraron los españoles una sociedad compleja, que había incluso desarrollado una escritura propia, la única de toda la América precolombina. En el periodo post – clásico, luego de la catástrofe, existió incluso un pequeño periodo de unidad (bajo el dominio de la Liga de Mayapán, algo muy particular en la historia precolombina del Yucatán), y los mayas que enfrentaron a los conquistadores habían heredado mucho de sus predecesores, incluyendo las tradiciones, el lenguaje, la escritura, la manera de vestir y sus prácticas agrícolas. ¿Por qué, entonces, hablar de una catástrofe?

 

Catástrofe en las ciudades de la selva

La razón es sencilla. Los mayas, después de 950 d. C., perdieron sus mayores ciudades. En los anales de lo que previamente eran una opulenta nobleza aparecen, de pronto, el hambre, la guerra y la anarquía. Enemigos externos que jamás habían representado una amenaza saquearon sus ciudades y asesinaron a sus dirigentes, cuando no lo hizo el pueblo llano, desesperado por la falta de recursos para sobrevivir. La sociedad maya sobrevivió, pero muchos de sus grandes logros (científicos y arquitectónicos) se perdieron para siempre. O, al menos, hasta los grandes descubrimientos arqueológicos del siglo XX.

¿A qué se debió esta crisis? Repasemos: al contrario que los Anasazi y los Rapanui de la isla de Pascua, los Mayas vivían en las fértiles vertientes de las selvas tropicales ¿verdad? Pues, no exactamente.

La fertilidad de la selva tropical es, de hecho, considerablemente baja. La mayor parte de los recursos no se encuentran en el suelo (que, al contrario del suroccidente norteamericano y el creciente fértil, es más bien pobre), sino en la biomasa vegetal, por lo que antes de sembrar se necesitaba talar, quemar y/o dejar que la madera se pudriera. Así mismo, irónicamente, las lluvias en la región no son tan altas como cabría pensar y la mayor cantidad del agua se obtenía de pozos cavados en el suelo, pues son precisamente corrientes subterráneas las que sustentan la densa selva tropical.

Los Mayas, al igual que los Anasazi, vivían en un entorno vulnerable. A décadas de lluvias copiosas y abundancia seguían largas temporadas de sequía, donde los pozos se volvían vitales para la supervivencia. Los mayas tenían una altísima densidad de población, pero también disponían de tierras en la selva lejana para complementar sus cultivos locales, sin embargo, los cultivos en estas regiones, montaña arriba, arriesgaban la integridad de los acuíferos de los que dependía su supervivencia.

El papel del clima

A lo largo de la época clásica maya tuvieron que haber grandes vaivenes climáticos, pero la población aumentó lentamente desde el año 200 junto con la presión sobre los recursos del ecosistema. Parece ser que a partir del año 750 d. C. también hubo un aumento en la desigualdad, poniendo en riesgo la seguridad del pueblo llano y haciéndolo dependiente de prácticas cada vez menos sostenibles. A partir del año 950 d. C. aproximadamente, una temporada particularmente dura de sequías selló la suerte de esta brillante sociedad.

Junto con el hambre vino la anarquía. El pueblo llano ya no estuvo dispuesto a tolerar la opulencia de una clase dominante y se alzó en abierta rebelión abriendo, a su vez, la puerta para que poblaciones del exterior atacaran las antaño indomables ciudades mayas. Solo ruinas quedaron de estas brillantes construcciones, que permanecerían ocultas hasta su descubrimiento en el siglo XX.

¿Qué podemos aprender de los casos aquí presentados? Conclusiones de la serie “Civilización y Catástrofe”

Resulta familiar lo visto en los casos del pueblo Anasazi, de los Ramanui de la Isla de Pascua y de Mesopotamia. También los mayas vivían en un ambiente pobre, aunque en este caso la limitación no era la disponibilidad de agua tanto como la calidad de los suelos. La infraestructura requerida para la siembra eventualmente puso en riesgo la disponibilidad de agua subterránea (el agua seguía allí, pero a demasiada profundidad para ser de alguna utilidad), y con la disminución de las lluvias vino el hambre.

En todos los casos se trata de sociedades en ambientes vulnerables que superaron su capacidad. El problema, tanto como los malos manejos, fue el crecimiento de la población, que se volvió insostenible en tiempos de vacas flacas. Sin embargo, las características de la catástrofe varían grandemente entre estos casos.

Indudablemente, el término “apocalipsis” solo sería válido para la sociedad Ramanui, cuyo colapso destrozó su modo de vida y la condenó al encierro permanente en la isla. Los Anasazi, como los Mayas, destruyeron su modo de vida y se vieron obligados a abandonar sus mayores ciudades, pero ambos conservaron su vida y, los segundos, incluso su cultura. Por su parte, si bien las crisis ambientales de Mesopotamia canalizaron la caída de grandes imperios, el abandono de tierras fértiles y la muerte de algunas culturas, Mesopotamia como un todo sobrevivió a las crisis. Su caso es sin duda alguna el más benigno de todos los aquí presentados.

Así como los ejemplos antes presentados, existen sociedades en ambientes de muy baja vulnerabilidad. El norte europeo, dramáticamente deforestado durante la edad moderna, jamás sufrió una gran crisis debido a una combinación de suelos fértiles, lluvias abundantes y una geografía que favorece una baja erosión aun en ausencia de la cobertura forestal. La pregunta, entonces, es: ¿la tierra como un todo se asemeja a cuál de los dos modelos?

Es posible que la resiliencia – o capacidad de adaptación – de la tierra sea mayor a lo que normalmente se piensa. Que los ecosistemas estén capacitados para soportar presiones mayores, incluso, a las actuales. Muchas evidencias apuntan a una inminente crisis ambiental, pero predicciones semejantes en el pasado no han sido acertadas: es posible que la tierra sea más fuerte de lo que creemos.

Pero, así mismo, somos más vulnerables de lo que suponemos. Nuestra supervivencia depende de un equilibrio que podría verse afectado por innumerables factores, uno de los cuales – el calentamiento global – ya está sobre nosotros. Como los casos arriba presentados, exigimos más y más de un ambiente estático en aras del crecimiento económico, mientras que la población sigue aumentando incesantemente. En el modelo actual la pregunta no es si habrá una crisis por los recursos, la pregunta es cuándo.

Algunos afirman que la catástrofe se cierne sobre nosotros y que es cuestión de años, quizás dos o tres décadas, para que el sistema completo colapse. Otros afirman que la adaptación paulatina garantiza décadas, quizás siglos, de estabilidad antes de que sea necesario desarrollar un sistema alternativo. En ambos casos es fundamental mirar hacia el futuro y proponer aproximaciones diferentes, nuevos modelos que les garanticen a nuestros descendientes un planeta capaz de cumplir sus necesidades.

La tierra es inmensa, pero nosotros somos muchos. Quizás, demasiados. Al fin de cuentas, esta es nuestra única casa, una isla en medio de un espacio desierto. De no cambiar, nuestro destino podría ser semejante al de los Ramanui de la isla de Pascua: atrapados en un planeta insuficiente mientras vemos como a nuestro alrededor la anarquía se apropia de las sociedades y la catástrofe se apodera de nuestro futuro.

Con vista en las 4 entregas aquí presentadas, ¿qué creen ustedes? ¿Podemos aprender algo de la Historia? ¿Seremos capaces de moderar nuestras actividades a tiempo?

Fuente de imágenes: 1: contraperiodismomatrix.com; 2: educima.com; 3: fuenterrebollo.com; 4: 1.zoom.ru

Civilización y catástrofe, Apocalipsis ambientales en la Historia, parte 4:

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Bibliografía

El pensante (25 Mayo, 2015). Civilización y catástrofe, Apocalipsis ambientales en la Historia, parte 4:. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/civilizacion-y-catastrofe-apocalipsis-ambientales-en-la-historia-parte-4/