Cine y radioactividad: la Maldición del Conquistador

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Estudios Nucleares

Debido a nuestra incapacidad de salir de manera económica de la tierra, los gobernantes de las superpotencias han tomado por décadas la no muy brillante decisión de probar las armas nucleares sobre la misma superficie terrestre. Esto, como es obvio, generó que por algún periodo de tiempo regiones considerables hayan estado sometidas a presencias radioactivas.

Muchos de los habitantes de regiones en las que se han realizado este tipo de experimentos han presentado serios inconvenientes de salud en un plazo mediano a largo, los mismos que han sido sistemáticamente ocultados por las autoridades. Por esta razón, es más bien difícil conocer el verdadero alcance de las pruebas nucleares, aunque hay que admitir que siempre se realizaron en territorios muy escasamente poblados.

Originalmente se temía que la radiación generara mutaciones en los infantes de los habitantes de las regiones afectadas. Con el tiempo, sin embargo, se comprobó que el principal efecto de la radiación no era ese, sino el cáncer de diversos tipos que se esparcía como pólvora en las regiones afectadas.

Y cáncer, precisamente, fue lo que sufrieron los actores de la fracasada película “El Conquistador de Mongolia” (The Conquerer, en inglés).

El Conquistador de Mongolia

La película, que resultó un completo fracaso en taquilla (catalogada como uno de los peores en 1950) involucró a un grupo considerable de actores renombrados, lo que resultó aún más frustrante para su productor, Howard Hughes. Su obra no pasaría a la posteridad por su calidad sino por la llamada “maldición” que se cernió sobre su reparto.

En efecto, para 1985 todos los actores principales de la película (John Wayne, Susan Hayward, Agnes Moorehead, Pedro Armendáriz y William Conrad) habían muerto de cáncer y lo que es más dramático: 90 de las 220 personas involucradas en su producción estaban enfermas. En total, 46 morirían de la enfermedad.

Originalmente se llegó a hablar de una maldición que había llevado tanto al fracaso de la cinta como a la muerte de los actores. Sin embargo, pronto comenzó a surgir una teoría mucho más sólida que involucraba el lugar de filmación de la película.

Un escenario desafortunado

Porque, en efecto, la película no había sido filmada en un lugar cualquiera, sino nada más y nada menos que en St. George, en el desierto de Utah, donde el gobierno de los Estados Unidos había estado probando las armas nucleares que habían desarrollado. Esto había causado seguramente un nivel de radiación particularmente alto en la zona.

Los miembros del reparto sabían de las pruebas, pero en aquel entonces no se conocía la relación entre cáncer y radiación por lo que no se tomaron las medidas adecuadas. Incluso hay imágenes en las que se muestra a personas sosteniendo un contador geiger en medio de la producción.

Aunque algunos afirman que los números no son del todo irracionales para atribuírselos a causas naturales, 90 enfermos y 46 muertos de entre 220 personas es una cantidad impresionante. Robert Pendleton, profesor de biología de la Universidad de Utah, calificó el incidente como una “epidemia” y afirmó que se salía completamente de los estándares ordinarios.

En un lapso de menos de 25 años todas las personas contrajeron la enfermedad, con (como vimos) una tasa de supervivencia apenas inferior al 50%. Hoy, el consenso se dirige a las pruebas nucleares como las principales culpables. Esa fue su maldición, o bueno, una de ellas, ya que la película tuvo tan mala fama que Hughes llegó a comprar todas las cintas que pudo con la intención de que nadie recordara su inmenso fracaso. 

Es posible que los miembros del Conquistador de Mongolia sean las víctimas más recordadas de las pruebas nucleares. Sin embargo, seguramente no fueron las únicas.

Fuente de imágenes: 1: 3.bp.blogspot.com, 2: upload.wikimedia.org

Cine y radioactividad: la Maldición del Conquistador

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Bibliografía

El pensante (21 Noviembre, 2015). Cine y radioactividad: la Maldición del Conquistador. Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/cine-y-radioactividad-la-maldicion-del-conquistador/