Cine conspiranoide: La tecno-revolución de los hacker y Mr. Robot

Sociedad, Tecnología

Nadie está seguro

La serie Mr Robot del creador Sam Esmail sorprendió a todos con las revelaciones que se hacen del mundo actual. Gran parte de la serie ha hecho que nos pensemos críticamente pues estamos rodeados por tecnología todo el tiempo, nos bombardean con información proporcionada por los nuevos medios virtuales y además creemos sentirnos a salvo cuando “cerramos la sesión” de nuestras redes sociales. La verdad es que nuestra información puede ser usada e incluso vendida a un buen postor.

Los medios de comunicación contemporáneos como el teléfono inteligente y las computadoras portátiles sustituyen la identidad de los individuos. La plataforma virtual que se crea termina siendo una extensión del cerebro y el mundo de información que está ahí, nos deja favorecidos por vivir en una época con todos los datos que queríamos conocer, tan sólo dando un clic.

Claramente no es así como funciona. Los medios nos han vuelto menos reflexivos y han estandarizado nuestra capacidad cognitiva. Ya no podemos soñar en un mundo de ideas originales pues los supuestos de Internet nos dejan en riesgo de ser sólo un cliente de la publicidad de grandes multinacionales que utilizan estos medios con mucha estrategia.

Los personajes de la serie nos demuestran cómo vivimos encerrados en una burbuja de la cual es muy difícil escapar. Una matrix que no deja liberarnos fácilmente a riesgo de contravenir el orden social. Los productos como Coca-cola o Pepsi hacen de nosotros consumidores que no se cuestionan, es por todo esto que Mr Robot se volvió famosa, esta creación a comenzado a cambiar muchas perspectivas individuales.

Historia de Elliot

El personaje de Mr. Robot es Elliot Alderson. Un joven introvertido y perturbado por una existencia incomprensible. Desde pequeño se dio cuenta de la farsa que era el mundo, pues este está construido sobre cimientos débiles: productos de moda, comida chatarra y publicidad empresarial que nos empobrecen a todos.

Elliot trabaja de oficinista en una empresa de seguridad informática. Las relaciones con sus compañeros son inexistentes. Su personalidad no permite acercamientos que sean de su propio pasado. Por ejemplo, la amiga que tuvo desde niño y que también vive el “sueño americano” es la única persona permitida en el mundo de Elliot, pero solamente por el prematuro acercamiento.

De tanta soledad Elliot se refugia en su vida nocturna, su vida subterránea: ella depende de espiar las redes sociales de individuos como nosotros. Hackea y descubre la vacuidad de nuestra existencia  a partir de lo que simulamos mostrar en las redes.

Descubre así, a la gente ansiando resaltar una característica particular, como el amor incondicional a los animales, los viajes, los amigos, las grandes fiestas pagadas, etc. Este muestreo es para opacar los miedos reales de la vida: los problemas, sus fetiches, la vida oculta. Revisando los mensajes de cualquier individuo, Elliot se da cuenta la mentira en la que vive y en la que vivimos.

Tumbar al sistema siempre es una opción

Otra característica del personaje es la esquizofrenia que lo achaca y que también le revela la necesidad de cambiar ese mundo que tanto desdeña. Por eso busca conspirar contra los bancos y el sistema, su propósito es reventar la burbuja monetaria por medio del saboteo informático.

La lógica de los grupos clandestinos contra-sistema (f society) se revela cuando las bases del Sistema comienzan a flaquear por lo que idea Elliot. También los grupos bancarios y estatales se aprovechan de la situación para sus intereses particulares. La serie expresa la lucha de estos grupos por el poder, ese ente que no tiene forma pero con el cual todos quieren gobernar a los demás.

La crisis como enriquecedora de unos pocos.

La desazón en la que viven las personas, la rutina de la mayoría, los sueños rotos y el olvido del individuo social son mostrados sin asco en esta serie. Más que una simple serie norteamericana, los valores documentales son los que le dan fuerza, recreando capítulos decisivos para la televisión. Quizá fundando un nuevo tipo de serie, donde lo que prima es lo que puede servir al hombre contemporáneo y a su sociedad.

Mr Robot o Elliot también está en el abuso constante de las drogas, ellas le permiten tolerar el mundo, no enloquecer más, aunque es imposible con la esquizofrenia avanzada. Todo su mundo informático le revela quién es quién y él termina por dejarse en el olvido, tal vez por sentirse abrumado de ser humano.

Uno creería fácilmente que la crisis individual no favorece a Elliot por lo que creemos o suponemos de las enfermedades mentales. Sorpresivamente ellas son las que hacen al hacker capaz de asimilar todo lo que está viviendo. Pues ser clandestino lo lleva a conocer otras personas que también viven al margen, a veces peligra, a veces sufre por muertes inesperadas, pero siempre olvida. Termina dejando la vida de los demás en CDs indexados y el se aleja de su pasado.

Posiblemente esta serie enmarque la tecno-revolución soñada por los nuevos grupos izquierdistas o las personas que se sienten abrumadas por este futuro virtual que tantos cambios nos han producido. En todo caso, Mr Robot brinda la capacidad de vernos críticamente en el entorno en que vivimos.

Imágenes: 1 y 3: sensacine.com, 2: neostuff.net

Cine conspiranoide: La tecno-revolución de los hacker y Mr. Robot
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