Catherine Hogarth, la sorprendente esposa de Charles Dickens

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Catherine Hogart nació en Escocia en mayo de 1815 como la hija mayor en una familia de 10 hermanos. Su familia era amorosa e inteligente, su padre George Hogarth fue crítico musical y periodista; en 1830, la familia Hogarth se mudó a Londres, donde el señor Hogarth obtuvo el puesto de jefe editor en el periódico The Evening Chronicle, lugar en el que conoció a Charles Dickens, quien trabajaba como periodista.

Hogarth invitó a Dickens de 23 años a cenar y en ese encuentro, conoció a la inteligente y bella Catherine de 19 años. Charles se sintió atraído por la joven y en medio del cortejó, la invitó a su fiesta de cumpleaños en donde iniciaron oficialmente su romance. Al año de conocerse, contrajeron nupcias.

Un matrimonio lleno de amor

Como buen matrimonio novato, la pareja vivía muy feliz compartiendo dulces momentos y detalles románticos. En una ocasión Dickens llegó a escribir en su diario: “que no importará lo famoso que fuera, nada se compararía a su vida en ese pequeño apartamento que compartía con Catherine.”

A los 9 meses de matrimonio, los recién casados tuvieron a su primer hijo, Charles Jr. La recuperación de la señora Dickens fue difícil, pues padeció de depresión postparto y casi no podía alimentar a su bebé, al punto de llegar a temer que el niño no la amara debido a eso.

Después del primer niño, no demoraron en llegar los demás retoños y antes de que Catherine diera a luz al quinto, la familia Dickens viajó para Estados Unidos, donde las novelas del ahora escritor habían obtenido gran éxito, pero debido algunos problemas con los derechos de autor era necesario que Charles viajará hacía allá.

En el camino, la embarcación sufrió severos problemas, pues ocurrieron varias tormentas y un incendio a bordo. Sin embargo, eso no debilito el entusiasmo de Catherine quien siempre mantuvo buena cara y disposición para estar al lado de su marido, actitud que fue resaltada por su esposo.

Él escribió en su diario que nunca sería tan feliz al lado de alguien, y a pesar de la fama o el dinero nada reemplazaría la felicidad que tenía junto con su familia. También Dickens les comentaba a sus amigos lo fuerte que era su esposa y cómo se adaptaba a las situaciones difíciles.

Talentosa y poco apreciada

Catherine fue una talentosa actriz, en más de una ocasión actuó en varias obras de su esposo. Así mismo, era reconocida como gran cocinera: en las celebraciones era muy alabada, pues todo el mundo decía que su comida era la más exquisita.

Ella también fue una gran escritora, pues en su haber cuenta con un libro de autoría llamado ¿Qué tendremos para cenar? El libro, de más de 350 páginas, fue publicado en 1851 y pasó por una segunda edición el año siguiente, demostrando que Catherine aún gozaba de sentido del humor y que era inventiva y altruista, en especial por la salud de su esposo

Dickens la declaró “loca” para separarse de ella

Los problemas maritales, comenzaron agobiar a la pareja, pero fueron dos situaciones específicas las que terminaron por romper la relación.

La primera fue que Dickens había ordenado un brazalete para Ellen Terner, una joven actriz que trabajaba en las obras de teatro de él. Su presente terminó llegado a las manos de Catherine y fue así como la mujer se dio cuenta de las infidelidades de su marido.

También la maternidad le había pasado factura: su buena apariencia, su tranquilidad y su energía disminuyeron notablemente. A lo largo de 15 años Catherine tuvo 10 hijos y en vez de conseguir el apoyo de su marido y criar a sus hijos junto a él, como una gran familia, fue duramente criticada. En más de una ocasión Dickens le decía a Catherine que era culpa de ella que hubieran tenido tantos hijos.

Y luego llegó el acto más cruel de todos: Dickens la quiso declarar mentalmente inestable. El escritor empezó a decirle a sus amistades que Catherine era demasiado fría, apática y de mente estrecha, que era una mujer poco agraciada y todo era culpa de ella. La mujer no aguanto más y decidió alejarse de su marido.

Dickens intentó convencer a un médico para declarar a su mujer como loca, asunto que se descubrió gracias a la correspondencia hallada por un profesor en el 2014. Fue John Bowen, especialista en la ficción del siglo XIX, quien puso en evidencia el plan macabro de Dickens.

Más adelante, en el año de 1858 la pareja puso fin a su matrimonio. Debido a la época en la que vivía la pareja, la mujer no contaba con los suficientes derechos para tener la custodia de sus hijos: fue por eso que solo el hijo mayor se fue a vivir con ella. Charles le prohibió a los menores mantener alguna cercanía con su madre.

Pasaron 139 años para descubrir la verdad

A través del tiempo, Catherine fue descrita como alguien tonta e impulsiva, nada más lejos de la verdad como podemos entender gracias a lo contado anteriormente. Ella fue una mujer llena de talentos que buscaba sacar adelante a su familia, pero a quien las circunstancias la llevaron a ser opacada fama de su marido.

Catherine Hogarth continuó siendo socialmente activa después de la separación de su esposo, asistiendo con frecuencia al teatro, que era uno de sus pasatiempos favoritos. Así mismo, se mantuvo cerca de personajes eminentes que pertenecían al círculo de amistades de los Dickens. Y su hijo Charles compró Gad’s Hill, la casa de Dickens, donde Catherine pudo visitar sus nietos con frecuencia en las navidades.

Su tataranieta (de ambos personajes) Lucinda Hawksley, conferencista y escritora, mencionó como los biógrafos de Dickens se ensañaron con la imagen de Catherine y dejaron a un lado todas sus virtudes como la gran mujer que fue. Así mismo, señaló que ellos no vieron el lado oscuro que le trajo la fama a Charles Dickens.

Bibliografía:

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Catherine_Hogarth
  2. https://www.bbc.com/mundo/noticias-36754823

Imágenes: 1 y 3: spartacus-educational.com, 2: fullersociety.com

Catherine Hogarth, la sorprendente esposa de Charles Dickens
6 enero, 2020
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