Canarias: la primera conquista y el ocaso de los Guanches

Civilizaciones, Historia

Los Guanches y los Conquistadores

Europa expansionista

Antes de mirar a Occidente, Europa miró a Oriente. Lo primero que hizo la Europa posterior a Roma luego de por fin recuperarse de la crisis que representó la caída del Imperio (y posteriormente las invasiones árabes) fue intentar conquistar Jerusalén.

Los cruzados fallaron. Pese a algunas victorias iniciales, fueron superados en número y fuerza y eventualmente aniquilados o expulsados de Tierra Santa. Sus enemigos pronto aprendieron que, aliándose, serían invencibles.

Pero con el tiempo Europa empezó a mirar a otras partes. Occidente, el vasto Atlántico (y las costas de África, que pronto descubrieron podían seguir para llegar a India), se convirtieron en una escuela y un lugar para aprender a lidiar con los vientos oceánicos y con culturas muy diferentes a las propias. Y los primeros en sufrir esto fueron los Guanches.

Canarias

Cerca de las costas de África, un poco en lo que hoy sería la región sur de Marruecos, se encuentran las Islas Canarias. Hoy parte de España, hace 6 siglos estaban habitadas por un pueblo del que nos ha quedado poquísima información: los Guanches.

Se trataba, en total, de una población de quizás 100.000 personas repartidas en poco más de una decena de islas, con las dos mayores (Tenerife y Gran Canaria) representando algo más de un 30% o 40% del total. Eran un grupo indígena con una lengua hoy desconocida, pero de hábitos semejantes a los habitantes bereberes del litoral marroquí, por lo que se presume que de allí provino. Y más importante, era un pueblo guerrero, capaz de movilizar grandes ejércitos en una fracción de segundo.

La geografía de Canarias se encuentra entre las más escarpadas y abruptas del mundo. Es un paraíso de picos montañosos y valles abruptos, territorio perfecto para la emboscada y reino de un complejo lenguaje de chiflidos y silbidos que los guanches habían pulido y perfeccionado por siglos para comunicarse en las distancias. Esto, aunque parezca banal, les daría una ventaja decisiva en el combate contra los europeos.

Pero lamentablemente los guanches carecían de tecnologías marítimas capaces de comunicarlos con sus vecinos, de un gobierno unificado – ideal para la resistencia – y de tecnologías que superaran las de los europeos. En particular, la incapacidad de viajar por los océanos se convertiría en una falencia fundamental, pues pese a la enconada resistencia que presentaron sus enemigos siempre podían volver, organizar una flota aún mayor y retomar la iniciativa. Los guanches no tenían esta posibilidad.

La orografía de las Canarias es particularmente dura

El ocaso de los Guanches

En 1464 ocurre el primero de muchos intentos de conquista a la isla de Tenerife. Para entonces, prácticamente todas las islas pequeñas habían sido conquistadas y su población esclavizada o reducida, y solo Gran Canaria (llamada así no por su tamaño, sino por la tenaz resistencia que opuso)  y Tenerife seguían en manos de los nativos.

Este primer intento fracasó. Los Guanches demostraron ser valientes guerreros, capaces de limitar el alcance de las tropas españolas. Lamentablemente, era demasiado fácil para estos últimos reagruparse y seguir enviando tropas, mientras que los guanches estaban limitados. Y, más importante aún, los españoles tenían caballos.

No eran muchos, claro, pero los Guanches jamás habían combatido un ejército de caballería y no conocían las técnicas (desarrolladas a lo largo de milenios por los pueblos euroasiáticos) que permitían contrarrestar su demoledor poder. En pocos meses las tierras planas – donde tenían sus cultivos y sus rebaños – quedaron en manos de los invasores, condenándolos a resistir en las montañas. Pese a que eran valientes guerreros, capaces de operar con eficacia y de poner en pie de guerra ejércitos de miles con un solo silbido, las montañas no poseían recursos para alimentar la densa población y los resultados pronto comenzaron a verse.

Con los europeos también llegaron las epidemias. Los Guanches, aislados por milenios, no tenían defensas contra las virulentas enfermedades euroasiáticas, incluyendo el tifo, la viruela, la peste y la influenza, entre otras. En las montañas, cortos de alimento y espacio, las enfermedades hicieron presa en estos hombres y mujeres y se convirtieron en los primeros ejecutores de lo que sería la primera conquista europea de ultramar en la Historia.

Cuando la conquista terminó no quedaba nada de la gloriosa población en las islas de Tenerife y Gran Canaria.

Los guanches murieron. Hoy no nos queda casi nada de su cultura (más que unos pocos restos arqueológicos), de su lengua (más que las notas de algunos eruditos españoles) y de su genética  (más que la herencia en una población muy dispersa). Los europeos – en particular España – aplicarían con un éxito magistral las enseñanzas de esta experiencia en América. Y muchos hablarían de los habitantes de América como las mayores víctimas de esta expansión.

Pero no hay que olvidar a los Guanches. Ellos, junto con su mundo completo, fueron los primeros.

(Como nota al margen, cabe aclarar que en muchos casos en América primaron las alianzas y el sincretismo sobre la conquista, y grupos completos sobrevivieron con relativo éxito casi hasta la Independencia. En muchos otros, sin embargo, lo que primó fue el despojo y la masacre. En cualquier caso, los guanches resaltan por ser un grupo que sufrió particularmente).

Imágenes: 1: canariastoni.blogspot.com, 2: holaislascanarias.com, 3: losviajeros.com

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