Brennender Berg, o la Montaña que Arde… desde 1688

Lugares peculiares

En la actualidad no es muy impresionante, pero sigue ardiendo bajo tierra

Brennender Berg

La Montaña que Arde es un parque natural alemán que tiene, literalmente, este nombre: Brennender Berg traduce en alemán, precisamente, Montaña Ardiente. Se encuentra en una garganta montañosa entre Dudweiler y Sulzbach Neuweiler, dos ciudades del estado alemán de Sarre.

El fuego de La Montaña que Arde no es al que estamos acostumbrados. No hay llama, y seguramente nunca la ha habido, en oposición, hay un suave color rojizo que emana de las profundidades. Se trata de un incendio subterráneo de magnitud desconocida que, debido a la poca disposición de oxígeno, ha consumido por siglos las reservas de carbón de la montaña sin agotarlas.

Nace el fuego eterno

De acuerdo con la leyenda, un leñador que se encontraba limpiando un claro del bosque dio con un árbol inusualmente grande. Tras varios días de esfuerzo el hombre logró talarlo, pero la base del tronco permanecía fuertemente anclada al suelo y él consideró que el esfuerzo de retirarla sería completamente inútil. Así mismo, temía que si lo dejaba allí para pudrirse tomaría demasiado tiempo o, peor, el árbol resucitaría.

Por lo tanto, decidió encenderle fuego.

El árbol era más viejo de lo que pensaba, y sus raíces crecían hasta las profundidades de la Tierra. Puede ser que incluso fuese un heredero de tiempos antiguos, un lugar de culto para los druidas ancianos que hablaban con los espíritus silvestres en los primeros días del mundo. Quizás como venganza, el árbol hizo que todo su ser ardiera, hasta la última raíz… que, casualmente, tocaba en su punta a una mina de carbón.

Así, cuentan los alemanes, se inició el fuego eterno de la Montaña Ardiente.

La historia oficial, como siempre más aburrida, le apunta a un caso de “combustión espontánea causada por la presión y la descomposición de materia orgánica”. Sin embargo, bien pudo tratarse de un acto deliberado, un relámpago o incluso un suceso semejante al relato de la leyenda. En cualquier caso, lo importante aquí es que el suceso, fuese cual fuese, ocurrió en 1688… y la montaña lleva ardiendo desde entonces. Es un record que supera considerablemente al de Darvaza, La Puerta del Infierno (una cueva que lleva varias décadas encendida).

La Montaña que Arde

Durante los últimos tres siglos (y un poco más) la montaña ha emitido un calor constante desde su base, aunque el fuego se ha ido apagando con los años. Según se cuenta, el momento en el que alcanzó su máximo esplendor fue en el siglo XVIII y duró casi 90 años: en aquel periodo un humo perpetuo se elevaba sobre la montaña y un brillo rojizo la iluminaba desde la lejanía. En las noches, varias líneas rojas se veían allí, como trazadas por un pincel de fuego.

Pero con el tiempo el fuego se debilitó. En la actualidad las líneas rojizas sólo son visibles desde algunos puntos específicos y el humo ha desaparecido casi del todo (es visible aún en una o dos grietas, y sólo de vez en cuando), aunque los visitantes pueden todavía sentir el aire caliente que emiten las fracturas en la garganta.

En su momento, todos los intentos de apagar el fuego con agua fracasaron, por lo que las autoridades alemanas sencillamente lo “dejaron ser”. En la actualidad es una atracción turística importante, aunque su brillo dista mucho de aquel de sus tiempos de gloria.

Imágenes: 1: wikipedia.org, 2: mapio.net

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