Batallas que cambiaron la Historia: la batalla de Aljubarrota

Historia

La crisis de la corona portuguesa

Hacia finales del siglo XVI la corona portuguesa se encontraba en crisis. Fernando I de Portugal murió sin dejar descendencia masculina, estando su única hija (Beatriz de Portugal) casada con el entonces Rey de Castilla, Juan I. En términos legales esto convertía al rey de Castilla en Rey de Portugal.

Pero a los portugueses esto no les convenía. En particular, la burguesía portuguesa estaba muy en desacuerdo con la anexión, pues Portugal tenía estrechos lazos comerciales con el norte de Europa que serían restringidos por las leyes castellanas.

Así, tras algún tiempo de crisis y deliberación las Cortes portuguesas decidieron pedir a Juan, Maestre de la Orden de Avís, que defendiera el territorio portugués a cambio de la Corona.

Juan I de Portugal

En efecto, el Maestre no desperdició la oportunidad y pronto comenzó a buscar aliados en el territorio portugués. Pero Juan de Castilla no dejaría pasar su único chance de gobernar toda la península y pronto organizó un ejército de unos 30.000 hombres, incluyendo una poderosa división de caballería francesa. Portugal no podía competir con fuerza semejante.

Cuando Juan de Portugal se enteró de las decisiones castellanas marchó con su propio ejército (en el mejor de los casos, unos 7.000 hombres) hacia Leiria, donde tenía una posición privilegiada y podría enfrentar a los castellanos antes de que llegasen a Lisba. Si lograban sobrepasarlo, todo estaría perdido.

Aljubarrota

Los ejércitos se enfrentaron en una pequeña colina cerca de la población de Aljubarrota. Los portugueses estaban en lo alto de una colina, rodeados por dos arroyos que impedían el paso castellano, por lo que el ejército invasor tuvo que rodear la posición (desgastando en el proceso su energía y desperdiciando horas valiosas). Juan de Portugal meramente invirtió su formación para quedar de frente a sus enemigos.

Y su estrategia funcionó a la perfección. Las trincheras, construidas mientras los españoles daban la vuelta, hicieron trizas a la caballería y brindaron cobijo a los letales arqueros ingleses que pudieron hacer su trabajo con tranquilidad. La carga de infantería, aunque poderosa, se encontró con una barrera casi infranqueable.

Los Portugueses también pasaron momentos duros, pero en medio de la batalla el Rey tuvo la audacia de atacar por un agujero en la línea central, derribando las insignias castellanas y sembrando el pánico en la formación del enemigo. Para colmo de males, el Rey de Castilla había cometido el garrafal error de poner las tropas portuguesas (leales a la reina Beatriz y a la independencia de Portugal) en la retaguardia. Al ver la caída de la insignia las tropas se dispersaron, llevando a la caída del frente castellano y a la reivindicación de la independencia portuguesa.

Imagen: aracelirldeloleoalcincel.blogspot.com.co

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