Batallas decisivas en la Historia: Manzikert (21 de agosto de 1071)

Historia, Personajes de la historia

La decadencia romana

Fue rápido el declive del Imperio Bizantino. Desde el siglo VII comenzó el desmoronamiento: la caída monetaria del siglo VI, las invasiones árabes en las provincias africanas, así como las llegadas búlgaras y normandas.

El declive de un imperio caracterizado por una eficaz maquinaria militar fue reemplazado por un contingente de vasallos y mercenarios. Las grandes legiones romanas, fueron reemplazadas por la caballería pesada, llamada “Catafractas”. Ellos eran valerosos caballeros armados con lanza, escudo y armadura pesada. A pesar de que eran brutales contra la infantería, no podían durar mucho en una batalla prolongada, pues sus pesados caballos se cansaban. La infantería era ahora campesinos tristemente armados y vasallos normandos conquistados. En resumen, el ejército bizantino era una sombra de lo que fue alguna vez.

La política era el otro aspecto que tenía en tensión al imperio. La aristocracia militar sentía mucho enojo contra los últimos “basileus” o “Emperadores”. Ellos bajaron el presupuesto militar y se enfocaron en tratados comerciales, las conquistas pararon y se dedicaron a contener los ejércitos búlgaros en la península balcánica. Por el lado oriental, debían defender la enorme frontera armenia y preferían apoyar las caravanas comerciales. Eso beneficiaba enormemente las relaciones con los estados árabes de Medio Oriente. Lo cierto es que esta paz no duraría por mucho tiempo.

Las hordas selyúcidas

Del Cáucaso, en la actual nación de Turquestán, partieron enormes hordas hacia el sur. Al inicio los bizantinos dieron el aviso al basileus de los innumerables grupos humanos que cruzaban el Mar Negro a caballo. El tono era preocupante porque estos grupos eran una caballería ligera, sangrienta y saqueadora.

Para el año 1054 los selyúcidas alcanzaron la ciudad-puerto de Trebizond y luego se hundieron en la Anatolia. Lo que pasó a continuación fue que invadieron las tierras iraníes y haciendo alianza con los sunnies, establecieron alianzas para destruir a los chiitas.

La situación fue tétrica para los Abasidas pues los selyúcidas al mando de Selyuq, terminaron siendo los sultanes de Oriente y Occidente, ya que se convirtieron al Islam y tomaron toda la región para ellos, implementando el fanatismo islámico como no se había visto desde los tiempos coránicos. Fue Tugril Beg el encargado de invadir Irán y establecer la frontera frente a Bizancio. La capital turca la establecieron en Ispahán. Debemos tomar en cuenta el aspecto económico: los turcos selyúcidas darían mayor énfasis a la religión y muy poco al comercio, afectando con esto, los intereses bizantinos.

El comienzo de la tensión

Hablamos de una época caracterizada por la violencia. La mayoría de las tensiones se solucionaban con la espada. El miedo y el odio estaba normalizado en cualquier lugar y la tierra tenía un valor mayor que el de la sangre. No digo que ahora no siga siendo así, pero por lo menos ahora se crean instituciones que buscan garantizar la prohibición de lo que en el siglo X era el pan de cada día.

En Bizancio Constantino X fallece en el año 1067 y el nuevo basileus es Romano Diógenes, conocido como “Romano IV”. Una de las primeras acciones que toma como rey es organizar la guerra contra los selyúcidas. Aunque los 70.000 hombres organizados (de los cuales 10.000 eran catafractas) tenían un poder gigantesco para dar miedo a cualquiera., los hombres del sultán Alp Arslan no le temían a nada. Ellos fueron avanzando con su ejército alado compuesto en su mayoría de caballería ligera: arqueros a caballo que recordaba a los terribles hunos que lanzaban flechas mientras iban en retirada.

Eran muchos menos los selyúcidas y peor organizados. Al menos tenían la capacidad de la rapidez para ganar cualquier batalla contra ejércitos más fuertes y más lentos como lo demostraron esa misma década contra los restos del ejército abasida.

La batalla

Fue inesperado ver las hordas selyúcidas frente al horizonte. El trabajo de reconocimiento fue omitido por el emperador, lo que le ocasiona la sorpresa de ver un ejército innumerable frente a la ciudad de Manzikert. Los turcos se aliaron con antiguos territorios que tributaban a Bizancio y ahora se podía ver cierta riqueza entre ellos.

Las primeras líneas que se lanzaron contra la vanguardia pertenecían a la infantería turca, dejando que la caballería ligera de Alp Arslan se moviera por los costados. Los enfrentamientos eran terribles por la cantidad de flechas que iban cerrando a la infantería bizantina y las lanzas de las catafractas difícilmente contenían a los turcos.

En menos de dos horas la caballería bizantina estaba cansada y la retaguardia normanda no entraba en batalla. Los vasallos turcos de Bizancio habían sido aplastados por sus hermanos y en medio del griterío, Romano IV (que iba en la vanguardia) vio que el ejército turco los encerraba en una media luna.

Al dar la orden a los costados que hicieran retirada estratégica, los hombres abandonaron toda la valentía y salieron a correr en desbandada. Claro que eso ayudó con la aplastante derrota, pero fue la infantería pesada turca la que limpió los campos de griegos para poder llegar frente al gran emperador que luchaba con todas sus fuerzas.

No se hizo esperar la derrota. El ejército había sido aplastado sin misericordia y el basileus tomado como rehén junto a varios de sus hombres. Al terminar la tarde, Manzikert era turca.

Acuerdos diplomáticos y traiciones intestinas

Los turcos no fueron crueles con el Basileus. Hicieron acuerdos diplomáticos para que ellos pudieran tener una parte del territorio de Anatolia y dejaron volver a Romano IV por un módico rescate que pagó su familia. Cuando volvió a Constantinopla, se encontró con un nuevo basileus militar. Romano fue tomado por la fuerza y torturado. Sus ojos se los quitaron y lo mataron junto con lo que alguna vez fue su familia.

Este impulso de golpe de estado contra el emperador daría luz verde para que los turcos no respetaran los acuerdos diplomáticos con el nuevo gobierno, por ello se expandieron por todo el territorio bizantino sin ninguna misericordia.

Consecuencias de Manzikert

La primera consecuencia de la derrota bizantina fue el inicio del caos total. Fue cuestión de unos pocos años para que los ejércitos tomaran los restos de lo que fue alguna vez el gran imperio.

La segunda consecuencia, tal vez la más terrible, fue el inicio de “Las Cruzadas”. 27 años después de la derrota de Manzikert, el papa Urbano II en Clermont habría de unir bajo la cruz sagrada ejércitos por toda Europa. El fin de esto: Retomar tierra santa.

Bibliografía:

  1. http://battlefieldspain.blogspot.com.co/2008/08/manzikert-1071-el-principio-de-la.html
  2. https://arcanosaedos.wordpress.com/2015/09/13/la-batalla-de-manzikert-el-detonante-de-las-cruzadas/

Imágenes: 1: arrecaballo.es, 2: thoughtco.com, 3: istanbulclues.com

Batallas decisivas en la Historia: Manzikert (21 de agosto de 1071)

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Bibliografía

El pensante (30 noviembre, 2017). Batallas decisivas en la Historia: Manzikert (21 de agosto de 1071). Bogotá: E-Cultura Group. Recuperado de https://www.elpensante.com/batallas-decisivas-en-la-historia-manzikert-21-de-agosto-de-1071/