Augurios de crisis: ¿estamos ante el comienzo del fin?

Cine de misterio y de terror

El eterno temor al final

Desde que el hombre es hombre han existido relatos y temores sobre el Final, la llegada de un nuevo mundo y la destrucción de la humanidad tal y como la conocemos. Aunque no cabe duda de que la Historia ha modificado – y destruido – muchas sociedades, por lo general otras han surgido en su lugar y el proceso ha sido extremadamente gradual, tomando a veces varias generaciones, por lo que el apocalipsis, como lo imaginan los hombres, jamás ha sucedido.

En los últimos siglos, con la llegada de la modernidad, muchos cambiaron la llegada del Reino de los Cielos o la destrucción del mundo terreno por la caída inminente del mundo capitalista y su sustitución con un modelo más justo. Lo que inicialmente parecía una oleada imparable de reivindicaciones (recordemos la célebre frase de Marx: un fantasma recorre Europa) con el tiempo se convirtió en un gobierno con tantos vicios como cualquiera de los que otrora quisiese sustituir, y para bien o para mal fracasó hacia 1990.

Sin embargo, los temores sobre una posible crisis generalizada del capitalismo jamás cesaron del todo e incluso en medio de la euforia que generó la caída del modelo socialista muchos creían que el capitalismo estaba condenado a mediano plazo. Con el tiempo, sin embargo, el modelo sobrevivió las dos crisis importantes (1997 en el este asiático y 2008 en la eurozona) y pareció sobreponerse a los problemas.

La llegada del 2016 ha puesto muchas dudas en esta confianza. El año comienza con aires de crisis generalizada que podría golpear a los países más vulnerables y revertir muchas de las ganancias de los últimos 30 años.

La naturaleza de la crisis

En términos generales la crisis se explica por una caída generalizada de la demanda mundial – esto es, de las personas dispuestas a gastar o invertir su dinero – en un contexto en el que los productos que exportan los países más vulnerables están bajando de precio de manera dramática. Ya habíamos hablado aquí del caso del petróleo, pero es un problema que afecta a todo tipo de materiales, desde los productos agrícolas hasta el hierro y el cobre.

Aunque parezca irónico, esta bajada de precios está afectando también a los países desarrollados, que se encuentran al borde de una peligrosa deflación. Esto implicaría una bajada generalizada en los precios que haría que ningún empresario se decidiera a invertir (pues sus productos podrían valer menos, así como las máquinas que pueda requerir) y ningún consumidor a comprar (pues ¿por qué gastar si mañana el producto va a valer menos?).

Sin embargo, estos problemas se han presentado en el pasado y no han resultado en inconvenientes a largo plazo (por ejemplo, durante la Gran Depresión). Esto, que lleva a algunos al optimismo, es cuestionado por las nuevas condiciones del mundo en el siglo XXI que hacen que muchas de las soluciones entonces ideadas no resulten viables hoy día.

Esta ha sido una semana terrible para las bolsas chinas

Los peligros del nuevo mundo

Hay una palabra clave aquí: Japón. Se trata de un país tremendamente exitoso que sin embargo lleva dos décadas en completo estancamiento. Uno de sus principales problemas es el envejecimiento de la población, que hace que cada vez haya menos personas comprando y, por lo tanto, menos demanda de productos. Hoy día, es el mercado externo el que jalona el débil crecimiento japonés.

Sin embargo, el mundo cada vez más se convierte en un mundo de bajo crecimiento poblacional y en el mediano plazo cada vez más países se convertirán en un espejo del desarrollo japonés. Esto quiere decir que eventualmente la población dejará de crecer y la demanda de bienes y servicios comenzará a caer. Esto ya es una realidad en algunos países europeos.

La solución a este problema, que es el aumento de la demanda en los países en desarrollo, está en entredicho en el contexto antes mencionado en el que las economías de estos países dejan de crecer por límites a la demanda de los productos que tradicionalmente exportan. Por esta razón, la situación pinta muy oscura para el futuro del sistema tal y como lo conocemos.

En medio del caos, ¿aires de Conspiración?

Un escenario nada favorable se desprende de estas variables. En medio de la crisis en ciernes sobre muchos países del llamado tercer mundo los grandes avances en materia social podrían perderse y millones de personas volver a quedar en la ruina. Este escenario, luego de más de una década de prosperidad, es el lugar idóneo para el surgimiento de nuevos grupos radicales y la escalada de la violencia. Los cada vez más vulnerables gobiernos podrían comenzar a caer.

Infografía de la crisis china, que se ubica no sólo en las bolsas sino en el aparato productivo del país

Y en este contexto nadie sabe qué podría ser del futuro del mundo. No sé si existe una Conspiración para controlar los gobiernos o destruir la autonomía de las naciones mundiales.

Pero si existe, este es su momento.

Puede ser que estemos exagerando. En su momento, fenómenos como la Gran Depresión pusieron en duda el futuro del sistema de manera semejante. Entonces, sin embargo, las condiciones eran más favorables pues había menos bienestar (por lo que la gente era menos dada a protestar por perder calidad de vida) y existían sistemas alternativos que eventualmente fueron desechados. Hoy nos encontramos, prácticamente, sin alternativa alguna: cualquier proyecto alternativo tendría que comenzarse de ceros.

En cualquier caso, el 2016 veremos si la crisis se acentúa o si remite. Y en el primer caso, si algún actor oculto comienza a surgir para aprovechar el caos resultante.

Fuente de imágenes: 1: elclarinete.com.mx, 2 y 3: eleconomista.com.mx

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